Con suerte y se cumplen un par de días de su llegada al pueblo por primera vez y son tragedias las que se alzan como ofrendas, piensa que es una suerte de chiste de mal gusto en tanto espera en el exterior de la alcaldía. Posiblemente primera buena impresión para muchos no cause; noticia de asamblea le pilla de golpe, del taller mecánico a alcaldía no alcanzó a cambiarse vieja sudadera y desteñidos jeans de trabajo. Bien ahí, Harper. ─¿Tienes fuego?─ con cigarrillo en labios apenas musita, antes de añadir. ─ ¿Cada vez que alguien muere hacen una asamblea o solo la apreciaban mucho? ─ y es error propio o falta de tiempo, pero mucho no ha indagado en historia del pueblo.

















