De algún modo sus palabras le producían tranquilidad, tenía entendido la existencia de un hombre en su vida, y sin embargo no podía despegarse de su lado, Samantha se había convertido en su nueva adicción y deseaba compartir cada segundo de su tiempo con ella. -Soportaré cualquier cosa mientras me permitas ser parte de tu vida- con una de sus manos acarició la cabellera color oro de Samantha, para enseguida recibir una caricia en su mejilla, Cesur apoyó su rostro contra su palma y enseguida le vio actuar, la rubia abandonaba su bebida por ir con él -No es difícil si es un lento…- tomó de su mano atrayendole hacia si mismo, mientras que se unían a las demás parejas allí. Sentía un pequeño malestar en el pecho, ya que no quería enamorarse de una persona que no le correspondiera, pero era inevitable -¿Nuestro primer baile?- cuestionó antes de entrelazar su mano izquierda con la suya y llevar la derecha a su cintura.
- Sólo tendrás que soportar mi mal genio, nada ni nadie podrá dañarte si estás a mi lado. No lo permitiré. - Le prometió, estando absolutamente segura de sus palabras. Dejando a House de lado por un momento, Samantha sentía que la gente anteponía el amor de pareja ante cualquier otro tipo: amistades, familia, conocidos, etc. y eso le molestaba sobremanera ya que había tanto que entregar a los demás en su punto de vista.
Dejó que acariciara su cabellera como si estuviera en busca de un masaje. - Eso dices tú... me conoces, soy tímida - dejó que le guiara hasta lo que se suponía era la pista de baile. - El primero de muchos, amor... - acercó su cuerpo al de Cesur, apoyando su pequeña cabeza encima de su pecho. - ¿Conoces el título de la música? - preguntó en un susurro.