Para vos, desde este silencio nuevo
No sé si vas a leer esto alguna vez, pero igual lo dejo acá, como quien deja una carta en una botella al mar.
No porque dejé de quererte, sino porque aprendí que amar no siempre es quedarse.
A veces es reconocer que ya no nos estábamos haciendo bien, que el amor, cuando se fuerza, también duele.
Siento culpa. Siento tristeza. Pero también siento paz.
Mi cuerpo está más liviano. Mi corazón, aunque dolido, está más calmo.
Y eso no es indiferencia, es respeto. Respeto por lo que fuimos, por lo que dimos, por lo que intentamos sostener hasta el final.
Quiero que sepas que mi cariño sigue intacto.
Pero que ahora se transforma. Ya no en pareja, ya no en proyecto compartido, pero sí en deseo sincero de que estés bien.
De que puedas sanarte, encontrarte, crecer.
No te solté por falta de amor.
Te solté porque te amo. Y porque también me amo a mí.
Gracias por lo que fuiste en mi vida.
Gracias por los abrazos, por los días de sol y por los inviernos en que nos cuidamos.
Ojalá un día mires hacia atrás y recuerdes esto no como un final cruel, sino como un acto de amor distinto.
Uno que eligió la libertad por encima del miedo.