" sí, bueno, tiene como quince mejores amigos, no todos pueden serlo " suelta a propósito para recibir otro reclamo de parte de la menor, provocándole una amplia sonrisa. en realidad, probablemente también consideraba a haru como uno de ellos, desconocía si ya lo había nombrado de manera oficial o todavía no. al divisar la bebida, mirada se ilumina. " ¡gracias! " estaba sedienta, por lo que da un largo trago, soltando un suspiro de alivio al termino. así, lo observa retirarse, aprovechando para asegurarse de que iris igual se hidratara. y, aunque contrario le da libertad para utilizar el sofá, prefiere esperar.
poniendo ojos en blanco, emite una suave risa. ojalá no fuera escuchada por él, debía mantener su acto de desconfianza. " ¡no soy malpensada! solo he aprendido a no confiar en nadie " mentira. a pesar de las desilusiones, seguía creyendo en la mejor versión de las personas que solía conocer. eso lo incluía, pero no lo admitiría en su cara. por ahora. " nunca sabes cuándo pueden darte un dulce asqueroso " agrega, arrugando un poquito su nariz. " pero está bien, te daré el beneficio de la duda porque estás siendo muy amable " colocando la caja con las galletas sobre la mesa, procede a aceptar la ropa que le era ofrecida. echándoles rápido vistazo, regresa atención a opuesto. " ¿son tuyas? seguro me quedarán gigantes " más cuando pierda los preciados centímetros extra de sus zapatos. qué momento tan terrible.
" iré a cambiarme, no tardo " se dirige principalmente a iris, quien no duda en darle la mano al varón con entusiasmo. no era necesario decirle que se comportara bien, conocía a su hija. tomando caminos distintos, se adentra en el baño, dándose un segundo para respirar profundo. había sido un día largo, a pesar de que aún no estuviera cerca de terminarse. quitándose primero los zapatos, su altura extra se esfuma. cambiándose de ropa, dobla su conjunto empapado, confirmando al verse en el espejo que nuevas prendas le quedaban holgadas. no le importa mucho, pues agradece la calidez de usar telas secas. saliendo del cuarto de baño, sigue el par de voces, sonrisa dibujándose en sus labios tan pronto los encuentra.
recargándose en el marco de la puerta, les deja continuar conversación en paz. iris parloteaba sobre las clases de música que había llevado el verano anterior, donde había practicado guitarra hasta que se aburrió de ello. y sobre sus recientes clases de coro, que no le gustaban porque los demás niños no seguían el ritmo correcto y no podía cantar lo que ella quisiera. sin poder contenerse, se echa a reír, aunque prosigue sin intervenir, distrayéndose con el resto del lugar. y como si le leyera la mente, la menor expresa pregunta: ‘ ¿tocas todos estos? ’ de tal madre, tal hija. ambas rondan la habitación observando los instrumentos; iris con mayor efusividad, pues hasta pide permiso para tocar un par de teclas al llegar al teclado. " no me dijiste que eras músico " aporta, enfocándose de nuevo en haru. desde que lo conoció había tenido la impresión de que estaba en el mundo de los negocios, pero esos formales, de los que uno debía vestir de traje y portar un maletín. " ¿cómo trajiste todo hasta aquí? " no dudaba que los equipos fueran de lujo.
" espero que le des una demostración a iris, le encantaría " quizá utilizar la debilidad que tenía con su hija la volvía una terrible madre, ¡pero tenía mucha curiosidad! cualquiera en su posición lo haría. fingiendo inocencia por pequeña trampa, prosigue a rozar dedos con uno de los platillos de la batería.