Carta al lector peregrino
Debes saber que todo lo que ves aquí escrito, aunque parezca exagerado o rimbombante, alguna vez fue tenido por cierto. No olvides que todo lo que fue verdad, lo será eternamente, aunque ya no lo sea.
Disculpa mis palabras crípticas, tanto ahora como antes y después; éstas son la descripción literal de la tormenta que ocurre en mi pecho y que ni siquiera yo mismo he conseguido descifrar.
Tal vez tú, confundido un día, puedas ver esa enmarañada sarta de palabras como un fiel reflejo de la vorágine que te atormenta. Siendo así, disfrútalas, pues son el único regalo que puedo ofrecerte.
Lupo










