“Llega un momento en el cual la mente se encuentra borrosa, vacía; en un gran estado de inercia, y sólo queda el descanso, el tan preciado descanso mental”.
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“Llega un momento en el cual la mente se encuentra borrosa, vacía; en un gran estado de inercia, y sólo queda el descanso, el tan preciado descanso mental”.
“Síndrome del sapo hervido”
Si coges un sapo, lo pones en una olla con agua y la pones al fuego, observarás algo interesante: el sapo se adapta a la temperatura del agua, permanece dentro y continúa adaptándose al aumento de temperatura. Pero cuando el agua llega al punto de ebullición, al sapo que le gustaría saltar de la olla, no puede. Porque está demasiado débil y cansado debido a los esfuerzos que ha realizado para adaptarse a la temperatura. Algunos dirían que lo que mató al sapo fue el agua hirviendo… en realidad lo que mató al sapo fue su incapacidad para decidir cuándo saltar. Así que deja de “adaptarte” a situaciones equivocadas, relaciones abusivas, amigos parásitos y muchas otras cosas que te “calientan”. Si continúas adaptándote, corres el riesgo de “morir” por dentro. ¡Salta en cuanto puedas!
Autor: Peter Senge
Cortesía de @magneticovitalblog
¿Cómo puedo aplicar la analogía del sapo hervido a mi vida personal o profesional?
La analogía del sapo hervido es una forma de describir cómo las personas se acostumbran a situaciones negativas o peligrosas que se desarrollan lentamente, sin reaccionar ni tomar medidas para evitarlas o cambiarlas. Esta analogía se usa a menudo para alertar sobre los riesgos de la inercia, la falta de visión y la resistencia al cambio.
Para aplicar esta analogía a tu vida personal o profesional, puedes seguir estos pasos:
Identifica las situaciones que te hacen sentir como un sapo en una olla de agua que se calienta poco a poco. Pueden ser problemas de salud, de relaciones, de trabajo, de finanzas, de autoestima, etc.
Analiza las causas y las consecuencias de esas situaciones. ¿Qué factores las han provocado o las mantienen? ¿Qué efectos tienen en tu bienestar, tu rendimiento, tu felicidad, etc.?
Evalúa tu nivel de conciencia y de acción ante esas situaciones. ¿Eres consciente de que te están haciendo daño? ¿Estás dispuesto a cambiarlas? ¿Qué estás haciendo o qué puedes hacer para mejorarlas?
Establece un plan de acción para salir de la olla antes de que sea demasiado tarde. Define tus objetivos, tus estrategias, tus recursos, tus plazos, tus indicadores, etc. Busca apoyo si lo necesitas.
Ejecuta tu plan de acción y evalúa los resultados. Sé flexible y adaptable ante los obstáculos y los imprevistos. Celebra tus logros y aprende de tus errores.
Estos son algunos consejos para aplicar la analogía del sapo hervido a tu vida personal o profesional. Espero que te sean útiles y que te ayuden a mejorar tu situación. 😊
«El mundo comenzó sin el hombre y terminará sin él. Las instituciones, las costumbres y los usos, que yo habré inventariado en el transcurso de mi vida, son la eflorescencia pasajera de una creación en relación con la cual quizá no posean otro sentido que el de permitir a la humanidad cumplir allí su papel. Lejos de que ese papel le marque un lugar independiente, y de que el esfuerzo del hombre —aun condenado— consista en oponerse vanamente a una decadencia universal, aparece él mismo como una máquina, quizá más perfeccionada que las otras, que trabaja por la disgregación de un orden original y precipita una materia poderosamente organizada hacia una inercia siempre mayor, que un día será definitiva.»
Claude Lévi-Strauss: Tristes trópicos, págs. 466-467. Ediciones Paidós. Barcelona, 1998
TGO
@bocadosdefilosofia
@dias-de-la-ira-1
Me siento apagado.
Estoy funcionando solo por inercia.
Inercia
Ya han pasado unos meses desde la última vez que la vi, desde la última vez que la sentí. El tiempo pasa y me sigue costando trabajo seguir adelante. Mi vida se ha vuelto en puro silencio. Vivo callado, contemplando a mi alrededor, no hablo mucho, respiro, bebo, trabajo, miro el atardecer todos los días por la ventana y al día siguiente lo mismo. Vivo por inercia. Dejé de apreciar cada una de esas cosas que me hacían tan feliz. No ha sido fácil sobrellevar la depresión solo pero aun así, lo estoy logrando. La música, el alcohol y el sexo ayudan, pero no te quita el dolor ni esa sensación de vacío en el pecho, ese vacío que te hace sentir que te has quedado sin nada y sin nadie. Algo tan simple como el cigarro que me fumo por las noches me hace recordar todo aquello que me hizo llegar hasta aquí. Como quisiera mañana despertar y haber olvidado todo. Despertar y volverme a sentir libre, volver a disfrutar cosas tan simples como mirar un amanecer. Como quisiera volver a ser yo. – Jrivera
Ya son casi las doce y no parece que me vayan a servir el almuerzo. Empiezo a sentirme bastante hambriento, pero me propongo identificarme con el poeta ermitaño aquél de: vasta montaña solitaria, no se ve a nadie..., y logro inducirme un estado en el que no me disgusta tener que mortificarme un poco. Pintar ahora parece un jaleo, componer un poema estando mi mente embebida en la poesía, sería de hecho un desperdicio. Tampoco me apetece deshacer el paquete de libros que traje atado a mi caballete, y ponerme a leer. Me siento perfectamente feliz aquí, sin más, repantigado en la galería, acompañado de la sombra de las flores, calentándome la espalda al sol de primavera. Incluso pensar sería un desatino. Moverse, temerario. Hasta quisiera poder dejar de respirar, si pudiera. Vivir así un par de semanas, inmóvil como una planta, arraigado al suelo en que estoy sentado.
Natsume Sōseki
No creo en muchas cosas, y creo en tantas mas, No creo en mi pero creo en ti y en lo que soy cuando estoy contigo, Creo en el cambio, en la inestabilidad y en la inercia, También creo en lo constante y las cosas inmodificables, Creo en la lógica, también en lo inexplicable Al final creo en tanto y en tan poco y de lo único de lo que estoy segura es que eres lo mas real en lo que yo he llegado a creer
Pasa un día, y otro día, y otro más, y de repente se escapan de tus manos muchos días y llega un punto en el que te das cuenta que son todos exactamente iguales. Que no hay nada que te haga sentir diferente, que no hay nada que te dé motivación. Sólo te levantas por inercia pura, y así transcurren los amaneceres y los atardeceres, y te das cuenta que no haces nada, que te quedas absurdamente estáticx esperando que llegue el final.