Me siento un poquito triste, ¿sabes?
La verdad es que quisiera no sentirme así. Quisiera sentirme fuerte, poderosa, autosuficiente y que inicié el año sintiéndome bien estando “sola”.
Quisiera también dejar de usar esa palabra, pues sé que no lo estoy. Tengo tanto... a tantos... y aún así agradezco por estos días que tengo de descanso en la casa -otra vez- sola. Agradezco tener mi espacio, hacer lo que yo, comer lo que yo, no estar en función de los demás que aquí conviven, que algunos saben que ya son más. Me he estado sintiendo que dejo de lado mis cosas por hacer las de ellos, que no hago lo que debo por pensar que no puedo o no tengo el espacio por ellos. Y tampoco quisiera sentirme así.
¿Lo ven? Ahora yo aquí escribiendo lo veo. Es como si no aceptara mi me permitiera sentir lo que siento. Me siento triste. Me siento... solitaria.
Me siento que quisiera que alguien -con quien me guste hablar- me escribiera. Pero me siento triste porque sé que en este momento de mi vida no tengo a ese alguien con quien me guste hablar. Las ultimas personas con las que he compartido en mis días ya no disfruto hablar con ellas... sabes... me siento cargada, me siento que me pesa cuando hablamos y yo no quiero eso.
Quiero ya sentirme ligera, que no cargo con e bienestar de nadie más que el mío y en este momento pareciera que no está tan aquí. pero sé que esta dentro... en medio de la nube de pensamientos que a veces me agobia, la línea de pensamientos irregulares, que parezco concentrada pensando en algo y me voy... llegan palabras extrañas a cortar el pensamiento como si alguien las soplara en mi cabeza.
Tiene sentido, ¿cierto?. Si quiero compartir mis días con alguien que no me ponga encima la carga de su bienestar, debo encargarme yo del mío propio. Entonces en parte entiendo que este no es momento para tener o compartir con alguien, pues aun tengo camino por recorrer, pero sería bonito. Bonito salir con alguien este domingo. Bonito que alguien me pregunte qué tal estuvo mi primer día en el nuevo trabajo o me recoja al terminar el día. Me siento que no estoy tan lista como pensaba o incluso como querría. Pero he avanzado... y mucho.
Mi 2020 lo terminé despidiéndome, finalmente, de aquellas historias largas y eternas, que parecían no terminar, siempre abriendo nuevos capítulos, donde bueno... mi papel no siempre era el mejor. Es bonito, porque ya me libre de eso, ya nos libre de eso, decir claramente un “yo no te amo” o hasta aquí llegamos, incluso ahorrarme el decir “me encanta que estés tan feliz y enamorado”; creo que son triunfos de cerrar ya historias, terminarlo ya, abrirle camino a aquello nuevo que quiero en mi vida y a decir verdad antes no sabía que quería porque antes me asustaba mucho mucho más.
Siempre decía por ejemplo, que me sería muy difícil conocer a alguien de cero y de cero empezar a charlar o a ser en un modo más romántico, por eso finalmente sería que siempre con los que he estado han sido amigos de largo tiempo que luego... resulta y escala. Y ahora... ahora sé que necesito u quiero justo lo contrario... nuevo. Conocer a alguien de cero. Empezar. Y por ahí derecho conocerme a mi, conocerme otra vez cómo me relaciono, cómo aprendo de alguien, cómo me pongo de nerviosa por escribirle a alguien o que me escriba. Eso yo ya no lo sentía y quiero sentirlo. Quiero ponerme al límite, en riesgo... no ir a la segura de alguien a quien sé que ya le gusto.
Finalmente, lo que quiero es sentirme tan segura de mi misma y poderosa, que no dude al hablarle a alguien, que no baje la mirada o que no encorve la espalda queriéndome hacer invisible. Que no tenga que esperar a que me hablen, porque no temo hacerlo yo. Pero también quiero obvio, que alguien me busque y me corteje. Que nos hagamos bien, libremente y bien, bonito. Que viajemos, alguien que no se limite, que pueda ir conmigo por ejemplo a la boda de mi prima, que me ayude a mejorar y ser mas disciplinada con la bici, con el ejercicio, que me apoye de verdad y no en competencia, que tenga sus cosas buenas y le guste estar bien en sí mismo...
Odio que estoy suene como si estuviera tan desesperada... pero bueno, supongo que tengo que admitir todos estos pensamientos y sentimientos en orden para que no me sobrepasen y yo pueda superarlos, para que yo pueda seguir con mis actividades sin la necesidad latente de tener que abrir Instagram a ver si algo ha pasado. Y ver que... nada, nada ha pasado. Para ser honesta, sí hay alguien que podría escribirme por este medio y sé perfectamente que no está bien obsesionarme o pensar de más por ese lado... no es sano y no es lo que quiero... porque quiero aprender, pero según todo esto... como quisiera... que al igual que yo le dije Feliz navidad, me escribiera a decirme Feliz Año, pero vamos, ya es 3 de enero.