le era imposible no sonreír, ¿cómo no hacerlo? geun era la persona más linda en la que había puesto su mirada. la forma en que sus ojos se arrugaban en cada esquina cada vez que sonreía era encantador, una visión que no sería capaz de olvidar en esa vida, ni en la siguiente, ni en la que le seguiría a la siguiente. presiona sus labios juntos unos instantes pensando qué tanto tiempo planeaba la tierra seguir girando, o qué tanto tiempo el planeaba seguir en ese plano existencial. no era mucho tiempo en comparación al tiempo que geun le estaba mencionando, de eso era seguro, sin embargo de querer pasar todos esos años junto al más joven quería hacerlo. su alma estaba unida a la de geun por un fino hilo rojo que no dudaba seguiría unido a la suyo incluso mucho después de su partida, ¿era egoísta pensar así? porque se iba de su vida para hacerla mejor, para que dejase de preocuparse por él, para sentir menos dolor todos los días… entonces, ¿por qué duda en si quería que geun conociese a alguien más? egoista ha minhee, como siempre lo había sido cuando se trataba del menor. ‘ uhm, yo diría que hasta que el mundo se acabe estaré a tu lado. no me importa nadie más y soy la persona más feliz del mundo cuando estoy contigo. ’ contesta observando hacia el cielo por un rato, perdiéndose entre las pocas estrellas que se podían visualizar, la luz de la ciudad tapaba muchas e incluso un par todavía podía vencer las más fuertes y brillar solo para ellos dos. ‘ el tiempo es relativo, geunnie. nunca se sabe lo que pueda pasar y… ’ se queda callado por un par de segundos, agitando oscuras hebras eliminando pensamientos negativos siempre y cuando estuviese a su lado. ‘ lo que tienes que saber es que hasta mis últimos días estaré contigo. ’ no da fecha de caducidad, tampoco tiene rastros de tristeza en su mirada, simplemente le sonríe a aquel que consideraba era su alma gemela. ese tiempo que parecía infinito en la descripción del más joven se convertiría en eterno para el cuándo su alma se mantenga a su lado para protegerlo de todo mal, tonto geun, si supiese que minhee pasaría toda su vida y más a su lado única recompensa siendo una sonrisa de él. había caído por geun tan fuerte que ya estaba muy lejos del punto de salvación. realización llegando a él un día por la tarde cuando lo escucha reírse a carcajadas de algún evento en sus vidas, estaba enamorado de su mejor amigo. sin embargo, aquello era algo que no le podía decir, no cuando sus días estaban contados y no tenía planes de cambiar su decisión. sería cruel dejarlo, pero sería todavía más cruel el dejarlo con sus sentimientos en la mano sin que pudiese tomarla. ‘ es la sopa vuelve a la vida de minhee, solo tú has tenido el placer de probarla, mira que consentido te tengo. ’ bromea con él, utilizando mano libre para despeinar un poco las hebras de su cabello mientras son risas las que se apoderan del ambiente. a decir verdad le había dado un poco de vergüenza que haya tenido que probar esa sopa y verlo comiendo con una sonrisa insistiendo que estaba buena. extrañaría esos momentos, llevándoselos consigo grabados en su corazón como un tatuaje del que no se lograría desprender. esos días cuando su objetivo había sido ayudarlo a mejorar, buscando recetas en internet e incluso robando dinero de la cartera de sus padres para conseguirle medicina. recuerda escapar del instituto de música para ir corriendo a cambiarle compresa de agua fría de su frente, así era su relación; geun siendo lo más importante para minhee dejando todo a un lado si eso significaba que estaba bien. sonrisa se apodera de sus labios cuando lo ve dudar, porque era exactamente la reacción que se esperaba de su niño lindo. corazón le recordaba lo débil que era porque al sentir como se alborotaba en su pecho por algo tan sencillo como una mirada, una risilla nerviosa. débil, débil minhee. ‘ uhm, ¿yo no entro en esa categoría? ’ le pregunta en un susurro, acomodando cabellos del menor sobre su frente mientras su rostro se acerca más al opuesto. si juzgaba las palabras de geun, no había nadie más que lo quisiera como él en todo el planeta. así de simple. conocía a geun como la palma de su mano también. comete el error de bajar su mirada hasta los labios opuestos, tan tiernos, tan rosados que lo único que puede pensar es en tenerlos sobre los propios. el mismo miedo de asustarlo es lo que lo detiene de besarlo de una vez por todas, de asustarlo a tal punto que su amistad se viese arruinada por una decisión impulsiva. por eso, lucha contra todos sus instintos a pesar de que, en ese momento, no quisiese nada más que besarlo hasta quedarse sin aliento. cercanía era tanta que podía observar rasgos que había memorizado con el pasar de los anos rostro infantil convirtiéndose poco a poco más varonil perdiendo le grasa de bebé de sus cachetes. podía ver la ansiedad creciendo en los ojitos de geun, una que compartía más prefería no demostrar para no asustarlo. era un paso que no habían dado antes, que después de compartir un beso puede que no quiera dejar de hacerlo y volverse tan adicto a sus besos como lo era de su presencia. se derrite luego de que tímidos labios tocasen los propios, dejando que tomase iniciativa, que estuviese cómodo con intercambio. ‘ eres tan lindo, mi geun. ’ le recuerda acariciando su mejilla, relamiendo sus labios mientras vista no se mueve de oscuras orbes opuestas. entonces, uno de sus brazos recorre su cintura, acercándolo más a su pecho y también a su rostro. ‘ déjame te enseño, no soy experto ni mucho menos pero… ’ deja un último suspiro antes de unir sus labios a los de geun en un beso que escala de inocente a todas las emociones que no es capaz de decirle en voz alta: te amo, siempre te amaré. deja caer sus párpados, perdiéndose en como la piel suave del menor se sentía sobre su tacto, moviendo sus labios contra los de geun esperando a que se entrase en confianza como para seguirle el movimiento. y es que la realidad superaba las expectativas que tenía, sintiendo como millón de emociones bonitas recorren todo sistema nervioso en lo que profundiza el beso dejando caricias con sus pulgares sobre las caderas opuestas. se sentía tan natural… como sus labios hubiesen sido tallados a la medida de los suyos, se permite subir sus mano hasta el torso de geun conociendo partes ya recorridas con un nuevo significado que rozaba entre la línea de lo inocente a algo un poco más allá de eso. se acomoda encima de geun sin separar sus labios, sosteniéndose con una palma al lado de la cabeza del menor mientras otra todavía encontraba descanso sobre sus costillas. no se necesitaban palabras para describir ese momento, tampoco quería separarse de él por lo que falta de respiración deja de ser un problema cuando sonríe entre el beso aprovechando este pequeño espacio para volver a llenar sus pulmones de aire y volver a besarlo. quería volver aquel encuentro eterno, no quería separarse aquellos encantadores labios y ahora teniendo a geun debajo suyo era como si estuviese soñando y en cualquier momento se despertaría. abre sus ojos unos segundos para darse cuenta de que si existía algo que le quitase el aliento, incluso más que el beso que compartían y esa era la mirada de geun con mejillas teñidas de un suave rosa, se comparan con las propias que también se decoran cual atardecer cálido, en un delicado movimiento delineando la marcada mandíbula de su geun antes de volver a unir sus labios ahora en un beso mucho más corto. ‘ temía que si lo hacía no sería capaz de detenerme. ’ confiesa, dejando que su pulgar dejara suaves caricias sobre cintura impropia adorándolo con cada molécula de su cuerpo. ‘ ¿cómo te sientes? ’
hay una inquietud naciendo en él cuando escucha las palabras opuestas. porque pese a que sonríe mientras minhee le entrega todas esas promesas a las que no dudaría en aferrarse tercamente, todavía siente como si algo no encajara del todo. como si no pudiese estar tranquilo. como si existiese una falla de la cual aun no se ha percatado, y que sin duda comienza a removerle desde dentro, como un aviso de que observe mejor, de que lea mejor entre líneas, que le dé una nueva interpretación a sus palabras. solo días después, cuando la tragedia hubiese tocado a su puerta, geun finalmente comprendería de donde venía esa sensación tan escalofriante, esa señal de auxilio inconsciente que parecía infundirle un temor inexplicable. se lamentaría, también, por no haber puesto más atención e ignorar ese llamado silencioso que parecía provenir desde el otro; de su mirada que había perdido cierto brillo incluso cuando estaban juntos y le observaba, de sus acciones un poco más cuidadosas pero todavía fluidas en ese cariño que compartían, como si quisiese darle una última pieza de sí mismo. de sus caricias, su toque cálido pero lento, como si estuviese intentando llevarse un recuerdo; la forma en que sujetaba su mano como si intentara sostenerse de algo. sin embargo, en ese momento, estaba demasiado cegado por esa irremediable felicidad que se manifestaba en silencio a través de un gesto cándido. y talvez de ahí vendría el eventual arrepentimiento, porque si tan solo le hubiese dicho lo feliz que le había hecho escuchar eso, si tan solo hubiese podido hablar a tiempo, si tan solo hubiese confesado que también quería vivir a su lado para siempre, quizás el desenlace de las cosas habría sido distinto. en su lugar, lo único que atinaría a decir esa madrugada no fue nada más que un simple: ‘ vamos hyung... qué cosas dices. creo que te estás tomando muy en serio esa película,’ y presa de esa timidez que siempre lo condenaría, no haría más que voltear el rostro para tratar de ocultar ese calor incipiente en sus mejillas, como el tonto que era, inconsciente del mensaje que el otro quería enviarle. luego, encerrados en la intimidad de ese espacio que habían construido para sí mismos, con muros invisibles que los refugiaban del mundo, geun recordaría que lo único en lo que podía concentrarse en ese momento era el sonido de su corazón enloqueciendo, el pulso llenando sus oídos y aislándolo por completo de cualquier otra cosa que no pudiese tener ancla en minhee. como si se hubiese vuelto la única existencia válida en el universo, como si todo lo demás se hubiera extinguido y geun mismo se hubiese convertido en un cuerpo astral que solo podía orbitar alrededor de él, dejándose atraer por esa gravedad que lo conducía directamente a sus brazos. a sus labios. ‘ uhm... ¿supongo?’ la mirada desciende, mientras juega con su cabello, presa del nerviosismo. a fin de cuentas, nunca había besado a nadie, mas la respuesta que le había dado era sincera, así como correcta: si hubiese de concretar ese acto con alguien, sin lugar a dudas solo podría pensar en el mayor para confiarse a sí mismo. para darse a sí mismo, a él y todas sus primeras veces. luego de ese beso burdo, que no había sido más que su vago intento por iniciar algo, geun termina sintiéndose un poco tonto. piensa, de hecho, que hasta ahí llegaría todo, y un vestigio de decepción lo inunda por no haber aprovechado mejor aquella situación, por no haber ofrecido algo más significativo. pero, ¿por qué quería que fuese así? ¿qué deseaba transmitir a través de ese escenario, y qué era lo que él mismo estaba sintiendo? la figura de su mejor amigo justo ahora parecía bailar peligrosamente entre los límites de la amistad y algo más, y es esa confusión la que parece ofuscar su mente, confundiéndole e inquietándole. quizás fuera por ello que, cuando su oración se interrumpe por la voz opuesta, su accionar le toma completamente por sorpresa: parpadeando con la impresión tomando el timón de sus emociones, de pronto es atraído nuevamente hacía él, el peso de esa mano en su cintura instándolo a acercarse, a percibir su calidez una vez más. y es ahí que la metáfora de él mismo como un cuerpo astral que vagaba por la galaxia tiene absoluto sentido de nuevo, pues se da cuenta de que minhee podría compararse fácilmente a algo parecido a un sol, o a un astro poderoso y atrayente: su fuerza gravitacional era tan inmensa, que geun no tendría más remedio que colisionar contra él, incluso si acababa extinguiéndose en el proceso. así lo hace de hecho: sus manos se posan en su pecho, su boca encuentra la opuesta, y el calor se expande por su piel. mariposas revolotean en sus adentros mientras el beso toma forma, y así, torpemente, intenta seguir el movimiento que el mayor busca establecer entre ambos, retornando todo con torpeza. propios ojos acaban cerrándose entonces, y un jadeo se ahoga justo contra los carmines opuestos, aquel sonido perdiéndose en algún espacio de su cavidad. más pronto que tarde, todo pensamiento intrusivo que hubiese tenido antes se vuelve nada, se convierte en polvo de estrellas, y en su mente lo único que puede dar vueltas es hee hyung, hee hyung, hee hyung, hee hyung, una y otra vez, el mismo nombre de la persona que más quiere y que siempre ha considerado más próxima a sí reinando sobre cualquier otra idea. en medio de la proximidad, cae en cuenta de que no le importaría que eso durara para siempre. no le importaría si es él lo único que orbite dentro de su cabeza por el resto de la eternidad. estremeciéndose ante el toque ajeno, electricidad aflorando sobre la dermis, tiene la realización de cuanto desea eso, como le gusta sentir sus manos sobre sí, como disfruta la sensación de sus dedos recorriendo su cintura y sus costillas, o su pulgar creando figuras en su mejilla. como le encanta que le robe el aliento, por alguna razón inexplicable. apenas se da una breve separación, piensa que ha sido todo, y es ahí que toma la iniciativa de alejarse para respirar, sin embargo, aquello se trata de un acto ingenuo de su parte: justo cuando hace el esfuerzo por recuperar el oxígeno, la boca opuesta vuelve a presionarse contra la suya, como si el mayor no tuviera la intención de darle tregua alguna. ni siquiera se percata del momento exacto en que ha terminado presionado contra las mantas, con el cuerpo de su hyung cerniéndose encima suyo, tan cerca y de una forma tan íntima que el calor se aviva en la piel de su rostro, todo su cuerpo estremeciéndose conforme mantiene cerrados sus ojos. es justo ahí que recuerda aquello que ya había pensado con anterioridad, la realización de cuanto había cambiado el mayor en todos esos años: como su mirada se había vuelto más intensa, como sus facciones habían madurado, como su cabello se sentía tan suave entre sus dedos. como podía percibir lo firmes que eran aquellos brazos a través de sus propias manos, sosteniéndose de ellos como si de ese modo pudiese aferrarse a algo. el como el mayor tenía el porte perfecto para sostenerlo en sus brazos y practicamente resguardar toda la anatomía de geun en un simple abrazo, haciéndole sentir reconfortado. como sus labios se enrojecían e hinchaban justo después de besar, de besarlo a él. el como sus bocas encajaban perfectamente, anhelándose entre sí. se pregunta, silenciosamente, si acaso algo estaba mal consigo mismo: ¿sus emociones todavía podían alocarse así a sus ya casi veinte años? ¿era natural que su cuerpo se sintiese presa de una misteriosa euforia que le hacia practicamente vibrar? ¿se podía describir como estar en un sueño, o algo parecido? las ideas surgen, y quizás por eso está levemente atontado cuando la unión entre sus labios concluye. las palabras opuestas, que llegan a él con pesadez, apenas y consiguen sacarlo de ese estado de sopor del cual se ha vuelto presa. de hecho, inconscientemente persigue un poquito el toque entre sus bocas antes de que el mayor le hable. ‘ ¿huh —?’ pregunta entonces, ojos entrecerrados y presa de la torpeza. es de a poco que finalmente puede percatarse de la nueva posición que han adoptado, el como está recostado con el mayor sobre sí, las piernas de geun ligeramente separadas y descansando a cada lado de las rodillas de minhee. también se hace consciente de su propia respiración, de como le falta el aliento, y como su pecho sube y baja a un ritmo veloz en consecuencia. ah, y pero lejos, lo más llamativo de todo ese escenario acaba siendo su mano: el como esta le sostiene en todo momento, como si de ese modo pudiese evitar que el efecto del beso terminara sumergiéndolo en un espiral de confusiones y dudas, como si fuese su ancla para regresar al mundo real. todo en ese escenario era quizás mucho más que simplemente íntimo, y eso le lleva a desviar un poquito la mirada, experimentando el bochorno. ‘ estoy — ¿estoy bien...?’ dice a duras penas, carraspeando. el rostro se ladea hacia un lado entonces, porque tiene la noción de que si vuelve a mirar hacia adelante, la vista se le irá inevitablemente a un punto en particular del rostro impropio: sus labios, que antes habían estado moviéndose contra los suyos vigorosamente y con entusiasmo. ‘ que... mentiroso, hyung’ acaba diciendo de repente, frunciendo los labios en un mohín. aun con el rostro totalmente enrojecido, se permite medio refunfuñar avergonzado. ‘ no parecía que... no supieses muy bien... como hacerlo — ’ replica con torpeza, haciendo referencia al comentario que el mayor había manifestado antes, el como no era un experto en ese campo. geun solo puede pensar que se trata de patrañas: si eso implicaba no saber lo que hacía, ¿como sería entonces si supiera como hacerlo? lo más probable es que quizás dejaría de respirar. ‘ ¿y tú...?’ cuestiona así, dándole un vistazo de reojo antes de que sus ojos vaguen de regreso a un punto aleatorio, que no conecte directamente con él. no puede mirarlo. de verdad que no puede. siente que su pulso se desbocará si lo hace, y está seguro de que minhee podría escucharlo, sería capaz de percibir la manera en que se le alborota el corazón. luego le da vueltas al primer comentario que le dio, y sus dedos se mueven nerviosos, jugueteando entre sí. todavía intenta procesar lo dicho, todavía se esfuerza por entender qué es lo que está pasando aquí, y es quizás en medio de eso que un comentario se le escapa en voz alta: ‘ quién quiere que te detengas...’ es lo que suspira, antes de percatarse de que su filtro cerebro-boca es inexistente. luego alza las cejas, y el dorso de su mano cae en sus ojos. qué vergüenza. ‘ ah, eh... quiero decir —’