Desintoxicación de moda rápida:
El Fast Fashion y sus empresas, apuestan por la cantidad en detrimento de la calidad: Desde el año 2014 se ha duplicado la producción de prendas, además de ser la segunda industria más contaminante del planeta. La idea en la cual se basa la doctrina de moda rápida es en activar el consumismo inherente de las personas, propio de una sociedad globalizada, sacando temporada tras temporada, cada bimestre, cada mes, o en los casos más extremos, cada semana, siendo que antes, había de dos a cuatro temporadas al año.
Es un modelo voraz que nos crea la necesidad de estar cambiando la ropa muy a menudo, pero al acelerar la producción, hacen de lado la calidad, no son productos muy durables, no son productos justos para quienes los fabrican: les pagan muy mal o por jornadas excesivas y pese a ello son productos muy baratos de adquirir; tristemente los bajos costos hacen que sea una opción atractiva para gente con dificultades económicas que busca ahorrarse algo en vestimenta, sin embargo, bien dice el dicho que lo barato, sale caro. Pese a todo esto, afortunadamente, como consumidores, tenemos más opciones que aunque no estén tan a la vista, pueden ser la solución para nuestro bolsillo, pueden coadyuvar en la conservación del planeta y pueden saciar nuestro deseo de individualidad, originalidad y estilo.
El #FastFashionDetox es un movimiento que busca darle una oportunidad a lo usado, a eso que creímos en desuso, inútil, pasado de moda, viejo y hasta feo, y demuestra ser una alternativa muy buena, reutilizando prendas en buen estado de años pasados, dándoles un segundo o tercer uso; rescatando restos de tela de prendas dañadas para fabricar nuevas piezas de moda únicas y muy estéticas, entre otras acciones...
Así que, dejemos de tirar nuestro dinero en grandes cantidades al comprar a las conocidísimas marcas de moda rápida, hagámoslo por la tierra, porque cada segundo se tiran o se queman una cantidad de textiles equivalentes a un camión recolector de basura ¡Cada segundo! Cada año se tiran al mar medio millón de toneladas de microfibras provenientes de telas y tejidos sintéticos producto de los desechos de las compañías textiles y maquiladoras de la industria del vestido.
Entendamos qué tenemos en el clóset y por qué, démosle vida a aquellas que ya no nos queden o qué ya no nos agraden tanto; dona o vende aquello que ya no uses y no lo tires si está en buen estado. Adquiere prendas de segunda mano en negocios locales, mercadillos o bazares, incluso en línea; seamos compradores inteligentes con nuestro dinero y con más empatía con la naturaleza y con los recursos que nos proporciona.
Visita nuestra pagina y tienda para ver opciones y más tips. Adquiere local, dale vida a lo que creías desechable.
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