Ven aquí.
Pero sin detenerte. Porque voy a recorrer cada esquina de tu cuerpo. Desde tu primer suspiro consciente cada amanecer hasta tu última respiración acelerada en la cama. Permíteme regalarte confianza. Despójate de tus dudas, que yo desnudaré tus miedos. Si me permites, voy a arrancarte a mordiscos todas esas cicatrices que han dañado tu espíritu. Besemos nuestras imaginaciones, toquemos nuestros deseos. Deja que mis labios le susurren a la intranquilidad que acecha cada uno de tus días, que mis ojos te conviertan en protagonista, que mis manos recojan todo el daño que te han hecho.
Pero ven aquí…
















