Postguerra y Primeros años como Saint
Tras quedar incapacitada varios meses, finalmente logró recuperarse lo suficiente y regreso a Troya para encontrar solo ruinas, se dio cuenta que para el mundo, ella había muerto y era mejor que fuera así, ahora debía enfocarse en una nueva vida, aunque trato de buscar a familiares que continuaban con vida, nunca llego a entablar ninguna comunicación con nadie y decidió exiliarse a un templo oculto en las montañas cerca de su caída ciudad natal, ahí comenzó a experimentar por su cuenta con el manejo del cosmos y asistida por las dos serpientes sagradas que eran parte de su Cloth, Unukalhai y Alya, con quienes aprendió a comunicarse, ellas ayudaron a Cassandra a vivir por su cuenta por los siglos venideros, aunque poco a poco su capacidad de hablar con las serpientes la llevarían a tener muchas “mascotas” leales a ella y que la ayudaban a mantenerse a salvo.
Durante sus primeros años en su vida ermitaña, aprendió labores de campo y supervivencia, pero nunca perdió los conocimientos adquiridos durante su vida en Troya, por lo que procuraba siempre responder a las necesidades que su estatus exigía, por lo que solía tejer y tocar algunos instrumentos, también era común que rezara a los dioses, teniendo un altar a ellos en el sótano del templo abandonado, especialmente rendía culto a Athena; se propuso honrar la memoria de los ciudadanos de la caída Troya, por lo que planto jancitos purpura, símbolo de aflicción en el lenguaje de las flores sin poder olvidar la enorme tristeza que aquella acción le causaba, de esta manera su templo se vio rodeado por un jardín hermoso de flores, esto le permitía vivir una vida apacible, aunque siempre atormentada por las sombras del futuro.
Por consejo de sus serpientes y guiada por ellas, entrenaba diariamente sobre el uso y los misterios del cosmos, esto le costó muchos años pues cuando trataba de encender su cosmos, su mente quedaba al límite y su cuerpo se debilitaba por la anemia.
El primer conflicto bélico en el que Cassandra se vería involucrada y también la primera vez que pisaría el Santuario desde que se convirtió en Saint, cuando esta Guerra Santa estallo, Athena solicito la presencia de todos los Saint. Cassandra solo participo en una batalla donde fue herida aunque salvada por una entidad misteriosa que borro su memoria, los siguiente de lo que tendría recuerdos seria de la desaparición del continente Mu, lugar de nacimiento de las Cloth, aunque ella ayudo y acogió a algunos sobrevivientes por orden del Patriarca, desde entonces le juro presentarse siempre que un nuevo Patriarca se alzara sobre los Saints o que una nueva encarnación de Athena descendiera a la tierra para renovar su compromiso eterno con el Santuario, una vez regreso a su Templo cayó en un sueño profundo inducido por el dios Hypnos por petición de Apollo del que no despertaría en siglos.
Despertó en el Siglo I d.C para encontrarse con un mundo distinto, desprovisto de la voluntad de los dioses, ella no fue consiente de dormir por tanto tiempo hasta que noto que la posición de los Jancitos había cambiado, por consejo de sus serpientes se dirigió al Santuario para encontrarlo cubierto por una barrera de Athena, ahí se presentó con el Patriarca de esa era, confirmando su existencia retratada en los más antiguos textos, luego regreso a su hogar comenzó a entrenar sus habilidades con rituales especiales para tratar de controlar sus profecías, para ello sus dos serpientes guardianas buscaban y asimilaban cuerpos de doncellas cuyas vidas estaban por extinguirse y las llevaban con la profetiza para que vivan con ella y la asistan en aquella magias avanzadas, los cuerpos duraban de 10 a 40 años, por lo que debía encontrar nuevas doncellas cada cierto periodo de tiempo aunque solían pasar décadas hasta encontrarlas, esta práctica termino en el Siglo X, cuando Cassandra adquirió la habilidad de usar las sombras del futuro en batalla, se desconoce el número de doncellas que asistieron a la Troyana en el transcurso de esos siglos.
Dimensión de los Oráculos
En el año 385 (Siglo IV), sintió un llamado a Delfos por parte de una fuerza cósmica sin precedentes, esta energía la guio por caminos secretos en las ruinas del Templo de Apollo que la llevaron a viajar entre dimensiones hacia una esplendorosa ciudadela donde se alzaba el Templo del Oráculo de Delfos, en ese lugar se le revelo que el verdadero motivo para tener una vida eterna era porque ella era la elegida del dios Apollo para guardar a la Gran Pitia, el Oráculo de Delfos, además que ella era la Guardiana del Templo de Clío, siendo un sosias de la musa al igual que otra doncellas mitológicas como Ifigenia, hija de Agamenón.
Cassandra decidió quedarse por varios meses en aquel lugar pero se dio cuenta que su única vocación era servir a Athena y pagar su deuda, entendiendo que su destino no podría ser cumplido en este lugar, abandono la Dimensión de los Oráculos con la bendición de la gran pitia.
Aunque no participo en ninguna batalla directa contra el sangriento dios y sus berserkers, se aseguró de apoyar al Santuario enviando profecías de los planes del enemigo con sus Serpientes hasta que tuvo la visión de que solo el uso de las Armas de Libra podría darle una oportunidad a los Saints de vencer a los terribles soldados del dios de la Guerra, finalmente, Athena aprobó su uso y así los Saints lograron la victoria.