Y ahí estaba de nuevo, después de lo que parecía haber sido siglos, volvía a sentirse tan familiar como hace unos cuantos meses. Ese carmesí en sus mejillas, esa mirada hacia el suelo cuando se avergonzaba por cualquier cosa… La muchacha parecía brillar, tanto que todo a su alrededor se volvía borroso y la única imagen que quedaba clara era ella, ella y su perfecta piel, sus ojos cafés, sus labios rosados; ella por completo. Siguió cada movimiento de la morena con su mirada, intentando no perder detalle alguno de lo que había dejado de ver hace tanto tiempo. El destino los había vuelto a unir, eso debía significar algo ¿No? Sonrió con amplitud cuando ella misma lo hizo y se encogió de hombros levemente al escucharla. —Para mi si es bastante, de verdad, te ves alucinante, más alegre y viva que nunca. —comentó con sinceridad, frunciendo sus labios hacia un lado. Por primera vez después de mucho tiempo se sentía verdaderamente nervioso, no como cuando tenía que rendir un examen donde se jugaba el futuro de su carrera; si no que como cuando tienes mariposas en el estómago y no te dejan respirar tranquilo. Por los cielos, parecía un escolar de dieciséis años así. Se sorprendió al escuchar las palabras que la oji-café pronunció a continuación. Al parecer tenía la aprobación de su nuevo cabello, y él que creía que parecía un hombre de la calle así, barbudo y de pelo largo. Escalofríos fueron recorriendo todo su cuerpo cuando un mechón de su cabello fue tomado por la chica y prácticamente quedó estupefacto ante la situación. —No, no, no te disculpes, está bien. Gracias… uhm, por sacarlo de mi frente. —Ugh, estaba haciendo el rídiculo, casi balbuceaba y a duras penas sabía que hacer con su rostro intentando esconder el tinte carmesí que comenzaba a aparecer en sus mejillas ¿Desde cuándo se sonrojaba? —Yo lo recuerdo… pensé que tú no lo harías, ha pasado un montón. Creo que esas cosas no se olvidan, y sí, lo digo en serio, aunque parezca raro de mi parte —soltó una risita algo cómplice y se encogió de hombros. Porque sí, todas esas vivencias habían marcado de manera importante sus últimos meses, lástima que logró darse cuenta cuando ya era demasiado tarde. —Vaya… es maravilloso escuchar eso, realmente genial, me alegro muchísimo, Sienna. —sonrió genuinamente. Parecía que ella iba en el carro contrario totalmente, muy por el opuesto a Fred que aparentemente perdía su chispa cada día que pasaba. —Yo… podría ir mejor, la verdad es que he estado bastante atareado y estresado con las clases, me lo he tomado muy en serio y ya casi consume mi vida. Pero no me quejo tanto, podría ser peor. —hizo una mueca con sus labios y alzó sus cejas, resignado a lo que decía. —Ella está mucho mejor, el proceso de recuperación todavía está en curso y ha sido muy largo. Sus doctores no le permitieron comunicarse con gente de la universidad o externa a su familia por un tiempo, es por eso que no respondió tus llamados probablemente. Fue bastante duro verla mal por tantos meses, ahora estoy mucho más aliviado de que se encuentre casi siendo al cien por ciento ella otra vez. —sonrió de forma genuina, pues el avance de su hermana realmente era notable y no podía estar más feliz por ella, aunque su propia vida fuera un desastre. —Pero bueno, quiero escuchar más de ti, siento que estoy frente a una Sienna totalmente renovada. La otra me fascinaba, pero creo que esta lo hará aun más. —Y sí, se atrevió a ir un paso más allá y sacar partido de ese encanto que todavía le quedaba. Si en sus manos estaba, sería capaz de hacer todo para recuperarla. Acababa de confirmarlo oficialmente.
Todavía no lo creía. No, era imposible. Y mira que llevaban ya minutos hablando, pero no. ¿Cómo podía hacerlo? Si es que las esperanzas de volver a verlo se marchitaron meses atrás, cuando a la luz de la luna escribía en su diario lo mucho que lo extrañaba, y lo sola que se sentía. Porque sí, tenía nuevos amigos, conocidos por ese entonces, pero algo le faltaba, y ese algo era él. No quería sonar tan cursi, pero así fue para su desgracia. Aún recordaba a su abuela, tan sabia como siempre, intentando hacerla entrar en razón, haciéndole saber la cantidad de chicos con los que se toparía a lo largo de su vida y que, claramente, no debía preocuparse por tan sólo uno; uno que según la misma no la merecía. Pero nadie la entendía, y es que en aquel tiempo se veía imposible encontrar algún otro chico, no cuando las comparaciones venían a su cabeza. Nunca, nadie, sería como Fred, y temía que aquello fuese un gran problema. Y lo fue por un tiempo, después descubrió que nadie nunca sería como el castaño, pero que había chicos increíbles que tampoco debían ser ignorados. Pasando a otro tema, ya ni recordaba cómo era el escuchar los cumplidos provenientes de su parte. Él siempre sabiendo lo qué decir y ella nunca sabiendo lo qué hacer como respuesta, y es que sus palabras tenían tal efecto en ella, que tan sólo lograba sonreír, sonrojarse, sonreír, y... ¿Había nombrado el sonrojarse? Aquello seguramente era una de las pocas que no habían cambiado; el efecto que el mismo chico tenía en ella—. De nuevo, no es nada. Sigo siendo la misma, a excepción del aspecto —aseguró algo cohibida por las tantas buenas palabras que el contrario le brindaba, las mismas que hacían que sus mejillas explotasen en un intenso carmesí difícil de ocultar. Y, aunque lo había asegurado, estaba claro que no sólo había cambiado de aspecto, pero la humildad de la morena estaba presente ante todo, por lo que tampoco quería poner demasiado peso en lo dicho con anterioridad, pues al final del todo, seguía siendo la misma chica que algún día estuvo perdidamente enamorada del mismo chico que en frente suya. Ya ni siquiera se molestaba en ocultar lo que alguna vez sintió, ya que era la total y pura verdad. Incluso puede que eso mismo fuese la causa de que, justamente en aquel momento, sus nervios estaban a flor de piel, al igual que sus recuerdos. No podía culparla, pues si ya era nerviosa de por sí con los chicos, estando con él lo era el doble—. Ehm, no, no debí hacerlo, no cuando... Da igual —musitó, tragando un par de puras palabras. "No cuando nuestra confianza se marchitó tiempo atrás". Ni siquiera supo cómo pensó en decir algo así desde un principio, sabiendo que el tan sólo decirlo en voz alta dolía mucho más que al pensarlo. Aunque todo pensamiento fue opacado al observar las mejillas ajenas, ¿de verdad se estaba sonrojando o eran simplemente alucinaciones suyas? Una vez dándose cuenta de que era lo primero, la curiosidad empezó a recorrer su cuerpo... ¿Él también había cambiado?—. No importa si ha pasado un montón, lo recuerdo todo como si hubiese pasado ayer mismo. Las fiestas, las quedadas, las películas... —poco a poco su voz se fue apagando, no queriendo seguir con aquello. Dolía pensar que lo dicho había quedado en tan sólo eso, recuerdos del pasado. Su risa le hizo sonreír de inmediato, casi había olvidado ya lo malditamente contagiosa que podía llegar a ser—. Gracias, muchas gracias —le sonrió con amplitud, tal y como solía hacer siempre, y es que la chica era todo un rayo de sol. Aunque aquella misma sonrisa fue convirtiéndose en una leve mueca al escuchar su relato, asintiendo un par de veces—. ¿De verdad? No deberías de dejar que los estudios te consuman, pues a pesar de ser importantes, también es importante el cuidarse uno mismo. ¿Dónde ha quedado el Fred que básicamente pasaba más tiempo fuera de su habitación que dentro de ésta, al menos estudiando? —cuestionó, no ocultando el deje de diversión que contenía su voz. Aún recordaba las miles de veces que había ido a estudiar con él y habían acabado haciendo de todo menos estudiar. Bonitos tiempos aquellos, ahora que lo pensaba—. Me alegro de que esté bien, se lo merece después de todo por lo que tuvo que pasar. Sin duda alguna, fue una de las personas que peor lo pasaron con lo que pasó. Dile... Bueno, dile que la extraño. Quiero decir, no voy a obligarla a mantener el contacto conmigo, pero me gustaría que se lo dijeses de igual forma —asintió un par de veces, jugando algo incómoda con sus manos. Ya ni sabía cómo sería la castaña, si había cambiado, o si siquiera se acordaba de su amiga. Pero, simplemente, quería hacerle saber que ella aún pensaba en la amistad que ambas compartieron en algún momento—. ¿Te fascinaba? Bueno, no quiero que la renovada Sienna te decepcione, pero no hay mucho más que contar. Sigo siendo esa chica que se pasa las noches viendo películas, e incluso series. Simplemente que ahora todo parece ir mejor, sí. No sé, no sé que contarte... —musitó, sopesando las posibilidades de contarle sobre la nueva relación en la que se encontraba—. Mi madre se encuentra cada día mejor, y con más fuerza —comenzó con algo neutro, aún así recordando como su progenitora había puesto todo de sí misma para salir adelante, y que una silla de ruedas no lo impediría. Si antes ya luchaba, ahora lo hacía más—, y, ehm, también estoy con un chico, bueno, ya llevamos cinco meses, y por suerte, todo va bien — concluyó y le sonrió, en su subconsciente esperando la reacción del castaño ante su noticia. Y, no supo el porqué, pero algo dentro de ella se molestó por confesar lo dicho con anterioridad.








