Con cámara en mano, paseó por el tan distinguido parque al que su universidad había decidido ir para algo así como un día de descanso, y bien que necesitaba lo dicho; sobretodo teniendo en cuenta el estrés que sus hombros cargaban por culpa de los tan numerosos exámenes. Sin ninguna duda, algo de aire libre unido con la belleza de dicho lugar le iba a sentar de maravilla. Por eso mismo la sonrisa que cruzaba su rostro no podía ser borrada por nada del mundo, ni siquiera el no saber dónde se encontraba su respectivo novio. Aunque conociéndolo, seguramente estaba con los estúpidos de sus amigos, a los cuáles odiaba y prefería tener lo más lejos posible. Detuvo su caminata al observar unas hermosas flores que pedían a gritos ser fotografiadas. Colocó la cámara a la altura de su ojo para enfocar mejor, pero al dar un paso hacía atrás para probar y mejorar la posición en la que se encontraba, su cuerpo atravesó el camino de otro, haciendo que ambos chocasen. Con toda la intención de disculparse ante su descuido, se volteó, pero ni una palabra escapó de sus labios, no al ver de quién se trataba—. ¿Fred? —susurró a modo de pregunta, observando aquellas claras orbes protagonistas de muchos de sus sueños en un pasado; un pasado aún demasiado cercano.












