Amarla como las fases de la luna.
Amarla es como contemplar las fases de la luna, un ciclo de misterio, brillo, y profundidad que nunca deja de asombrar. Ella tiene momentos de luna llena, cuando su presencia lo ilumina todo y parece que no hay rincón de su ser que se oculte. En esas noches de plenitud, su risa es como el resplandor que baña cada rincón de mi vida, su esencia tan clara que me hace sentir completa y en paz, como si el universo se revelara solo en mirarla.
Luego viene el cuarto menguante, cuando parte de ella se esconde en sus silencios y en sus pensamientos profundos, y aunque no siempre se muestra por entero, sigue siendo cautivadora en su misterio. En esos momentos de introspección, cuando guarda en su interior una parte de su luz, me doy cuenta de cuánto me fascina su complejidad, y cómo mi amor se siente más fuerte al aceptar cada una de sus facetas, incluso las que no entiendo por completo. Porque amarla no es solo adorar su plenitud, sino respetar y abrazar su esencia en cada fase.
En ocasiones, ella es luna nueva, un enigma en la penumbra, cuando parece que su luz se oculta totalmente. En esos momentos, su distancia o su silencio pueden sentirse como una sombra que rodea el corazón, pero sé que, como la luna en el cielo oscuro, sigue ahí, con su presencia constante aunque invisible. Amarla en su fase de luna nueva es un acto de fe, es sentirla incluso cuando no puedo verla, confiar en que su luz regresará, paciente y resiliente, porque lo que hay entre nosotras es tan profundo que no se apaga, solo se transforma.
Y así, como las fases de la luna, mi amor por ella también cambia, crece y se renueva. Amarla es aceptar que, como la luna, no siempre será igual, pero en su esencia seguirá siendo la misma. Es aprender a disfrutar de su luz en todas sus formas, comprender que cada fase tiene un propósito y una belleza distinta. Amarla es esperar pacientemente cada una de sus fases, con la certeza de que, en cualquier momento de su ciclo, su luz siempre encuentra el camino de regreso para llenar mi vida.














