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@silvina-moreno
que dificil fue el 2023 pero que oportunidad para el crecimiento
I miss you Huncky
Después en la presentación de la editorial @clarabeter
Antes opcion dos
Lectura de Sábado de mi libro Estrago Materno, publicado por Clara Beter e invitada por @locus_amoenus_literaruras
Cómo no amarlo?
¡Silvina Moreno cumple 8 años hoy!
El accidente La vi a mi vieja desmayarse sin un solo grito, ni una lagrima, solo una expresión de angustia inimaginable. El pulso se me aceleró con la certeza de haberla cagado. La visión se hizo borrosa, como cuando te hacen fondo de ojos, pero esta vez siguió de largo; fue un fondo de alma.Vi a mi viejo llorar a moco tendido, como un niño.Todo sucedió muy rápido, pero muy lento. El camión que salió de la nada a velocidad tal que ni llegue a terminar de decir “uy”. No dolió. No lo sentí. Simplemente me dejé ir. La certeza del fin. Vi a mi hermano abrazar fuerte a su hija. Cuando me desperté tenía la mano de mi novio sobre mi pecho. La voz me llegaba con retraso. Movía los labios y solo lograba escucharlo unos segundos más tarde. El significado nunca logré hilarlo. Vi a mis amigos enmudecer. Vi a mi novio, cubierto de sangreCon el paso del tiempo cada vez, recuerdo más esos detalles ínfimos del accidente; pero sigo sin poder hablar, como esos cofres que con un mal golpe quedan cerrados para siempre y solo es posible abrirlos si se los rompe, de cuajo.
Al entrar le pidió que se pintara la boca al igual que la concha” y le señaló unas pinturas gastadas arriba de una mesita cerca de la cama.
A su alrededor, una gran variedad de mujeres de distintas edades: mujeres de tetas turgentes, caídas, pequeñas, operadas, mal operadas; mujeres de conchas peludas, depiladas en v, depiladitas en tirita, depiladas a la brasilera, jamás depiladas y teñidas.
Todas narcotizadas caminaban al ritmo de un bossa nova.
Rosario se sacó las botas texanas y el short desflecado de jean, la remera. La más vieja de todas, extendió con dos dedos los breteles de su corpiño y soltó: “esto también muñeca”.
El ambiente olía a cenicero viejo. Una mujer se asomó para avisarles que se tenían que apurar. Terminó de sacarse la ropa y la tiró detrás de la cortina.
Se pusieron en fila para un chico, apenas adolescente que señaló a Rosario y a dos más. El chico se fue y entro la misma mujer del vestidito negro con una bandejita: tres vasos de agua y tres pastillitas.
Solo dijo “Bellas durmientes”, les guiño un ojo y se fue luego de verificar que habían tragado las pastillas.
A los pocos minutos Rosario sintió que la cabeza, la frente, los párpados le pesaban, que todos sus sentidos le latían en los labios, en la concha, que se mojaba, un hormigueo feroz le invadió los pezones, se le cerraban los ojos.
Cuando se acostó en la cama redonda vio que las otras dos ya estaban desmayadas con los ojos abiertos sobre el satín rojo. Se tiró en el medio, su cuerpo de adolescente blanco, inmaculado, contrastaba con las de piel anaranjada.
Antes de cerrar los ojos, vio que por entre las cortinas se metía un señor mayor, con cara de abuelito. Ya desnudo y sin ninguna erección se paró frente a la cama. Vio el pene colgante, muerto de color oscuro, borroso. El viejo también tenía la piel blanca, pero llena de pecas y lunares rojos, como de sangre.
Rosario lo vio agacharse, sacar una lengua grande de vaca. Con ella le separo las piernas, la hurgó, la raspó y la sorbió. La lengua después siguió su recorrido hasta los pezones que le quemaban.
El abuelito hizo luego lo mismo con las otras mujeres de color naranja. Entre cada inspección levantaba la cabeza y olía el aire. Así las recorrió varias veces, oliéndolas a lengüetazos.
A Rosario le dieron ganas de vomitar y sintió como el líquido ácido le subía por la garganta, subía desde la concha, como empujada por la gran lengua del viejo. Justo en el momento en que el líquido empezaba a asomar por la comisura de sus labios el viejo se le tiró encima, y con ojos de águila se quedó mirándola convulsionar.
A él lo tuvieron que sacar con la pija borrosa, pero ella quedó tirada ahí en la cama, como una muñeca blanca entre dos mujeres naranjas.
here I am again
amo esta foto