Serías perfecto si fueras mujer.
O de como me di cuenta que era lesbiana.
"-No eres mala persona. Sólo erís medio weón."
Había estado buscando trabajo como diseñadora con un portafolio en su primera versión, lleno de errores y mala comunicación visual. Pero pudo darme mi primer trabajo como profesional fuera de la universidad y tuve esperanzas de poder mejorar mi vida por acceder a un poco más de dinero.
Era un entorno distinto a lo que conocía, pensaba y sentía que podía ser ejercer: fome y pechoño. Pero plata es plata, pensé.
Entre conocer los ritmos de personas 3 clases sociales más altas que la mía y batallar con archivos más pesaos que collar de melones, hacer cosas que no correspondían a mi cargo y todo sin un contrato oficial conocí al Charly.
De esos que viven cómodamente en el barrio alto, rasgos europeos, una pantruca con guata. Una polera de radiohead. Una chaqueta café. El Charly (Obviamente ese no es su nombre)
Me asusté apenas abrí la puerta para entrar a trabajar. Llegaba tarde. Estaba ahí sentado, quieto, mirando fijamente la puerta como un jumpscare. La primera vez que lo vi quedé extrañada porque para mí era un Clarence adultificado fuera de la caricatura.
Nuestro primer saludo fue tenso. Fue extraño. Como si no supiera como tratarme o por dónde pescarme. Yo traté de mostrar seguridad pero siento que flaqueé demasiado. Igual lo intenté.
Al principio lo odiaba porque era muy pánfilo. Hizo puras weás el primer mes que trabajé en ese lugar. No quiero entrar en detalle porque fueron demasiadas.
Pero un día, mientras fotografiaba material visual y él me ayudaba con el montaje, hablamos de marihuana, moral, conciertos, su viaje, mi viaje, drogas, filosofía, la vida, anécdotas y más.
Desde ahí no nos soltamos ni un puto jueves. Cada vez que llegaba el jueves era fijo una conversación interesante, profunda, chistosa, tonta, de todos los tintes que pudieras imaginar. Incluyendo la sexualidad humana™. E incluyendo como la vivíamos.
Al principio pensé que podía ser una conversación de confianza y tipo "espacio seguro" para hablar weás freak y muy explícitas sobre nuestras cachas, tipos, deseos, fetiches, prácticas, malas cachas, vicios y sexo, qué le gustaba a él, qué me gustaba a mi. Temas cuyo calibre y narrativa podían haberse prestado para la tentación y la acción misma. Dadas esas conversaciones entre un hombre hetero y una persona que en ese momento estaba segura de su bisexualidad pudimos haber interrumpido nuestro almuerzo y besarnos apasionadamente para acabar tirando en algún lugar de la oficina.
Pero no sucedió. Y yo sé que yo hubiera creado la oportunidad para matar el misterio y ver que sucede.
Como siempre lo hacía y por mucho menos tiempo de conocer al hombre en cuestión.
No hice nada. Algo me detuvo. Y no, no era nuestra situación de compañeros de trabajo porque para mí era una persona MUY interesante, chispeante, con su swing, con su toque. Era una persona muy vivida y nos llevábamos extraordinariamente bien. Perfectamente pude haber pensado "De aquí soy". ¿No?
Mientras más lo conocía, me preguntaba porqué chucha no podía hacer algo. Eran todas las conversaciones que hubiera deseado tener con alguien, le gustaban coincidentemente weás que no encontraba en común con nadie más como una teleserie chilena del año del pico, una banda culiá ordinaria, una banda regia y otras que no mencionaré.
Es lo que había estado esperando románticamente en una personaa.
Pero... Algo no me estaba cuadrando esta vez.
En fin. Conocer al Charlie más allá de decirle "cállate y tiremos" como lo hice con todos los hombres con los que tuve algo en esta vida (que realmente jamás me interesó conocerlos tanto como a mis amigas mujeres) me hizo escuchar al fin una inquietud que tenía hace mucho.
Pero en ese tiempo era la reina de hacerme la weona.
En una de esas conversaciones profundas, me comenta que está empezando a hablarse con una chica de tinder y que al fin le respondió y así. Yo estaba genuinamente feliz por el. No estaba celosa. Eso me pareció sospechoso porque extrañamente celaba mucho a mis amigas solteras. Las comparaciones y mi estado de vigilancia hacia mis reacciones y mi visión sobre las cosas empezaron a aparecer en ese instante.
En fin, me contaba que igual estaba con dudas acerca de esto.
Eso me paró la oreja por un instante pero lo ignoré. Me habló sobre sentirse inseguro con este desafío, que la mota lo hacía pensar weás sobre ella y sobre si realmente la quería o qué chucha.
Y se sintió mala persona.
De mi boca en ese entonces con un pedazo de empanada, solté el siguiente comentario.
-No eres mala persona. Sólo erís medio weón.
Lo que vino después fue algo que me dejó para adentro y me dejó pensando por varios días. Insisto, reina de hacerme la weona.
Me dio un abrazo distinto. Un abrazo cuyo instante sentí que se iba a quedar grabado para siempre. Ese abrazo estuvo acompañado de un calor externo que me dejó abrumada. Parecía que el weón tenía fiebre.
Seguimos hablando como siempre y entre medio me estaba metiendo con un ñoño culiao (nada en contra de la comunidad ñoña, sólo que este ñoño era nefasto) de la quinta región y sin conocerlo un pelo ya quería andar con él. Pero se sentía muy euforizado y forzado todo. Los dos estábamos desesperados. Él por tirar y yo por poder tener status social LA WEÁ TONTA, LO SÉ. Pero weno.
Le contaba todo acerca de este ñoño culiao y él se reía, me aconsejaba y sobre todo, me decía que tuviera cuidado.
Coincidentemente, la chica de tinder empezó a acercarse más al Charly. Curiosísimo.
Días después de nuevo todo se empezó a volver extraño entre el Charly y yo.
Me dio una crisis horrible en el trabajo por estar chata de todo y haber cometido un error compromisorio en fechas respecto a las impresiones que tenía que solicitar. Pasaron muchísimas cosas ese día.
El me consoló de una forma muy relajada y amable. Fue tan cómodo que cuando terminamos de hablar para distraernos, me sorprende con un abrazo distinto. Uno más profundo. Sincronizamos respiración y se sintió demasiado bacán. Pero algo me seguía espantando. No eran ganas de estar con él, no se sentía correcto en ese contexto.
Si no como una gran gratitud por ser un apañador. Un alivio de haber confiado en la persona correcta para esta situación, weá que no me pasaba hace AÑOS. Siempre terminaba sintiéndome juzgada y presionada a funcionar. O que me lo iban a sacar en cara algún día.
Pero... ¿Por qué al separarnos sentí que su cabeza se estaba acercando?
Me alejé, me sequé las últimas lágrimas y le di las gracias.
Y aquí es donde la historia tomó el curso hacia mi descubrimiento final. Con el ñoño culiao terminamos nuestra aventura y ahí fue cuando me hizo click este cuento. En esta aventurilla estuve más atenta a lo que pasaba en esa noche de pasión (jaja xd) pensaba en ese chuchesumadre como si fuera una mujer. Su pelo largo, su altura, sus pies chicos y de formas redonditas, sus manos suavecitas, su cuerpo reloj de arena, su cara afeminada, no usaba barba. Weona... ¿Estai segura que estabas buscando un hombre?
Un jueves fue cuando le dije todo esto a Charly.
Charly me miró raro y me dijo: ¿Estás segura que no eres lesbiana de casualidad?
Sentí que todo empezó a hacerme sentido. Los weones de pelo largo que me gustaban, afeminados, maricones, colas, fletos, levemente gorditos, de formas redonditas, de labios gruesos, de ojos grandes.
Las veces que me dijeron lo mismo pero lo negué rotundamente porque estaba pololeando con un hombre™ cachai? Pero cuando tirábamos pensaba en una compañera, o en como me veía yo, no sé, otras weás menos el hecho de estar con él y sentirlo genuinamente y toda esa weá.
Todas las veces que me gustaron mis amigas pero me callé porque eran heterosexuales o tenían pareja o simplemente no me sentía suficiente para lo que es una mujer.
"Sabí Charly, tenís razón. Soy lesbiana."
Mientras trabajé el resto del día no podía dejar de pensarlo. Repasar, recordar cosas que quizás no se sientan tan agradables de traer de nuevo a la mesa.
Pasó una semana siendo un constante tema en mi mente, sobre todo lo que tuve que pasar para darme cuenta de lo que realmente soy. Con lo hermoso y desagradable (por lo pasado) que conlleva esta nueva información sobre mi persona.
Antes de un feriado largo, nos acompañamos al metro y me dijo que iba a salir con la chica con la que se hablaba, la Trini, que ahora estaban andando. Le dije que le fuera la zorra, que buena suerte, que que si coman(se) harto y todo esos buenos deseos porque se veía como nervioso por todo esto.
Cerca del starbucks de ese metro, me abraza una tercera vez. Pero esta vez fue con un poquito más de fuerza pero sin dejar de ser suave. Me besó la coronilla. Quedé marcando ocupado, sólo atine a terminar el abrazo despacio, y diciéndole "éxito".
A la semana el Charly se puso a pololear con la Trini. Cómo es la vida weona. Siento que ahí algo se cerró y los días jueves cambiaron definitivamente. Ya no era lo mismo. Y ahí empecé a darme cuenta de que quizás era momento de marcharme de alguna forma. Quizás cuando esta pega termine.
Dicho y hecho. Mi pega terminó el día que decidí terminar mi vida pero la gente intervino y él llegó a mi rescate.
No ahondaré en más detalles, pero desde ese suceso no volvimos a hablar nunca más.
Charly se fue de mi vida para siempre y está bien.
Me dejó pensando densamente en todo lo que había pasado hasta esa fecha. Soy lesbiana y tengo que aprender a vivir con esa verdad al fin.
Y el tiempo me dio la razón. Una vez dejé de buscar hombres compulsivamente, me di cuenta que no quiero estar con ellos nunca más. Resolver esto fue el inicio de toda una temporada donde temía interactuar con mujeres porque no me sentía suficiente para una, tuve problemas con mi autopercepción y mi presentación al mundo. Sobre todo ante las mujeres que me resultaban atractivas.
Proceso que estuvo acompañado de negación y culpa por no haber sabido identificarlo a tiempo. Pero no hay nada que se pueda hacer más que no volver a repetirlo porque es horrible no poder vivirte a tus anchas. Haber sacrificado una parte importante de mi adolescencia, por temor a no encontrar sáficas que gusten de mi porque aparte no sabía tampoco como relacionarme bien.
De todas formas, esto ocurrió cuando tenía 24-25.
Ahora estoy a un día de cumplir 27 y noto como he visto aún más cosas que no conocía de mí. Cosas que mi ego tenía bien ocultas incluso de consultantes espirituales.
Ahora estoy reconciliándome con mi pasado. No pasa nada. Es más común de lo que se piensa. Hay mujeres que pasaron toda su vida casadas con un hombre mediocre y nunca pudieron superar a esa mejor amiga. Por más que tuviera sexo con el hombre mediocre ese. Por más que tuviera hijos con el mediocre ese.
Menos mal nunca tuve una relación exitosa con ningún hombre.
Y de verdad pienso en todas las veces que alguna vez se me pasó por la cabeza mientras estaba con el Charly hablando, compartiendo, fumando, riendo, escuchando música, trabajando, matando el tiempo, almorzando, etc:
Serías perfecto si fueras mujer.
Realmente me hubiera encantado, pero me elijo por sobre todas las cosas y te dejo libre también de haber lidiado con este conflicto que pudo habernos llevado a la ruina.
Eres perfecto tal como eres, pero para las personas correctas.
Y yo no era una de ellas.
Y que bueno que fue así <3