A ver si Ignatius se muere
Juan Ignacio Delgado Alemany, a.k.a. Ignatius Farray, se va a morir, un día de estos, como yo, como tú, como él, como ella…, como todos.
El título de este texto no es un deseo ni una premoción, es un temor.
La cuestión es que es Ignatius, que sepamos o que yo recuerde, tiene miocardiopatía hipertrófica, ansiedad, varices, adicciones y obsesiones varias, obesidad y una forma de ser que parece no ayudar a mejorar todo lo anterior.
Y, claro, eso resulta preocupante cuando se trata de aquel a quien consideras el mejor humorista vivo (que seguramente no lo sea o, al menos, es mejor que él crea que no lo es), el tipo que ha llegado con algunas de sus reflexiones a lugares impresionantes o inexplorados y, sobre todo y ante todo, aquel que estuvo largos minutos ligando con su madre por teléfono en lo que fue uno de los grandes momentos de la radio, el podcasting, youtube y demás familia. A lo que hay que añadir su impagable labor en X / Twitter: fingido estandarte de cierta izquierda e incisivo azote de toda la derecha.
Ahora bien, esa misma preocupación tiene su morbosa variante “kill your idols”. Escuchar o ver los programas en que participa y seguro que también verle en directo, produce una cierta sensación de estar ante quien tiene una buena mano de cartas para palmarla en cualquier momento. Esa sensación de quien ve vídeos de accidentes y otras desgracias con la duda de la supervivencia de los participantes, de quien asiste a la Fórmula 1 por la posibilidad de que alguien se estampe contra una muro o de quien sigue por las mismas razones a los partidos de la izquierda a la izquierda de la no izquierda.
Este texto, tan pretencioso como sin pretensiones, también se debe leer teniendo en cuenta que Ignatius cumple 50 años un par de meses antes que yo, que estoy ya inmerso en la correspondiente crisis, preocupación por la salud e interrogantes que ese hecho motiva (cumplir 50, no cumplirlos poco después que él). Estoy absolutamente seguro de que jamás seré tan gracioso como él, pero es innegable que un casi-cincuentón en crisis tiene su gracia. Que me lo digan a mí cuando veo al tipo hilarante que aparece en el espejo antes de ducharme. No tiene que hacer nada, solo con su stand-up comedy de estar ahí desnudo la risa surge a borbotones hasta hacer saltar las lágrimas.
Sinceramente, espero que Ignatius tenga una larga y feliz vida, con la mejor salud. Aun a pesar de que últimamente se repite un poco, en el peor de los caos siempre hay que esperar a la copa de vino en la mierda, porque seguirá siendo mierda, pero, joder, qué buena mierda…
Así que ¡NO TE MUERAS Y ENTRETENME, PAYASO! Igual no lo haces muy bien, o ni bien ni mal, pero espero que lo sigas haciendo.
Por cierto, quizá titular con un clickbait un texto de admiración, agradecimiento y deseo de muchos años de vida, no sea lo mejor. Pero ¿de qué otra forma se titula cualquier texto hoy en día?









