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Jungsu no es ajeno a sus emociones, a sus sentimientos y al modo en que se le impregnan en la piel. No es ajeno a su eterna añoranza por ser visto por el mundo, por ser querido, por ser amado. Se conoce más de lo que le gusta reconocerle a la gente. Por ello, sin importar cuánto lo niegue, había una cuota de miedo en lo recóndito de su ser, allí donde se alojan sus peores pensamientos y sus peores sensaciones. Un miedo que se disipa apenas el enlace con Mekhala se efectúa. No llora porque dejó sus lágrimas cuando la vio bailar. Sin embargo, la abraza. Desenreda sus brazos para cruzarlos por la cintura de su amiga y la acerca a su cuerpo. Puede sentir más que ver el llanto que la acompaña y se sonríe. Deja ir una pequeña risa que se detiene apenas la arrulla. "Esta gente ya no pensará que eres la reina de hielo, lala". El susurro se deja cerca cel oído contrario y se separa lo suficiente para buscar la mirada de ella. "¿Los aviones existen?" Cuando deja un beso en su frente eleva sus manos hasta las mejillas contrarias. "Tenía planado esto hace meses. Días de vacaciones, muchos diseños bien pagados y aquí estamos, viéndote bailar"
Jungsu es su isla favorita, y es por eso que hasta que el contrario le ofrece aquel recordatorio que se encuentra derretida en sus brazos, hombros reacomodándose en una línea firme una vez más luego de que barre las lágrimas de su cara. Espía por encima de cuerpo ajeno si alguien le observa a través de la puerta, vigilando frente al breve reflejo que capta en la lejanía el aún estar en órden. No fija su mirada en él hasta no cerciorarse de aquello. ' No lo recordaba, gracias señor obviedad ' se burla con ese tono tan ácido usual, el mismo que deja de existir ante caricia ajena. ' Me tendrías que haber dicho con tiempo, tonto — te podría haber ayudado ' jamás fue muy adepta a las sorpresas, pero esta no le molestaba en lo absoluto. Sólo le gustaría poder asegurarse de que no se esté esforzando demás, que esté cómodo y esté bien... Ah, cuantas vueltas da su cabeza, piensa para sí misma. ' ¿Cuando bajaste del avión?¿Debería llevarte a cenar o prefieres venir directo a casa? Conozco un buen lugar para pedir take-out ' habla casi sin parar, acariciando el cabello largo de chin y acomodando una pieza detrás de su oreja derecha. Ha pasado demasiado tiempo desde que no lo ve. Pellizca suavemente los bordes de sus orejas, recorriendo límites hasta llegar al borde de campera ajena. La anticipación que crepita en su cuerpo la moviliza, corriendo a su silla para comenzar a desmaquillarse.
"me voy a volver absolutamente loco ahí dentro" dice, echando su cabeza hacia atrás, con la mirada fija en el oscuro cielo. "¿sabes la cantidad de aventuras que hay ahí fuera?" inquiere, con el sarcasmo cubriendo su voz al mismo tiempo que gira sobre su pie derecho. es apenas una media vuelta, pero queda claro su punto de señalar el exterior del hospital. es cuando se detiene que sonríe al otro, quitándose el cabello mojado de su vista con un movimiento de cabeza que no funciona. "si me juras y me aseguras que dentro del hospital la vida está más interesante que en el bosque, puede que entre". sabe, en lo recóndito de su ser, que está jugando con fuego. pero no es nada más que arriesgado desde que tiene memoria.
' Aventuras ' repite con incredulidad, una media sonrisa asomándose entre comisuras cuando su linterna terminando por caer y apuntar al suelo mientras exhala por la nariz. ' Así es como les llaman antes de perder una pierna, o volver con media docena de infectados siguiéndoles el rastro ' un par de clicks y la luz parpadea hasta apagarse, dejándolos en aquella penumbra que hace años dejó de saberle romántica. ' Créeme, si hubiera algo interesante, probablemente me habría ido antes que tú ' suspira. ' Así que entra de una vez ' una pausa, y enfrenta su mirada con la contraria. ' O puedes quedarte aquí y tomar mi turno. Te prometo que después de seis horas mirando la nada vas a empezar a echar de menos el hospital. ¿No tienen suficiente para hacer allá dentro? '.
El color en el rostro de la mujer desaparece cuando se percata de la sangre en aquellas manos, de la debilidad con que se mueve— es poco lo que puede divisar desde su posición y aun así lo entiende: herido o enfermo, la situación era grave. Lo suficientemente grave como para ponerla en peligro a ella.
"Wow, wow, wow, ¡wow!" Exclama mientras retrocede un par de pasos, como si agregar una mínima distancia entre ambos ayudara de algo. Aunque la risita nerviosa está de más, ni siquiera logra detenerla. "No te pongas cómodo, a-a mi hermano no le gustan los extraños, no querrás enfrentarte a él cuando llegue—" balbucea lo primero que se le cruza por la cabeza. ¿Qué haría Tony en esa situación? ¿Disparar? No, no podía ser una opción, aceptó con dificultad en la privacidad de su mente, Farah nunca había usado el arma, no era la dinámica que había construído con su hermano cuando todo el mundo se fue al carajo. "Tengamos o no un botiquín, no te puedes q-quedar. ¿Estás infectado? ¿E-Es eso? No, no, no, no—", pasó saliva con dificultad, caminando hacia los laterales de la sala, con el cañón apuntando entre él y la entrada. "¡Tienes que irte! Ni un segundo, ni un minuto, ni un nada—"
En las afueras de la cabaña, el bosque templó. Del grisáseo del cielo emergieron los primeros presagios de tormenta: truenos que caían en seco, mientras la humedad y el ozono teñían levemente el ambiente.
Deja de prestar atención a las palabras ajenas mucho antes de que termine, concentrándose en cómo la escopeta corrige su objetivo una y otra vez — decidiendo entonces que es fútil esperar colaboración de la desconocida. No está seguro de si lo haría en su lugar, pero si que la muerte lo acompañará si no sigue adelante a pesar de. Con dificultad, su mano abandona la mesita de entrada que sostiene inicialmente para encontrar apoyo en una de las columnas. No está seguro de si es su estómago lo que se revuelve, o si su presión está disparándose, pero puede jurar que el mundo le da vueltas cada vez que avanza y debe dejar que el peso de su cuerpo recaiga sobre la pierna herida. Aprieta los dientes en un intento de ignorarlo mientras desenfunda uno de los cojines del primer sofá que encuentra, aprovechando de un hilo flojo para partir el mismo en una tira larga. ' No voy a llegar muy lejos así ' una obviedad, en un pésimo intento de ser amigable mientras rodea la parte alta de su muslo con esa tela, usando lo que le queda de fuerza en aquel ángulo incómodo en el que se ha acomodado, apoyando su hombro izquierdo contra la pared. ' Y tú no pareces muy convencida de dispararme, así que supongo que ambos tenemos un problema ' como si no fueran suficientes, su boca parece detonar el momento justo en que un destello blanco se cruza a través de las ventanas — haciéndolas vibrar antes de robarse toda la energía. Ahora sí que intentará dispararle. Está seguro. ¿Cómo confiar en alguien que aparece en una noche tan desafortunada? Con el ocre de la leña aún viva permitiendo una tenue luz dentro de la casa, deja caer sus hombros, sus parpados, y un suspiro decantando entre sus labios. Rendido. ' Te prometo que no haré nada estúpido. No estoy infectado, tampoco '.
Después de varios meses viviendo a las afueras de la ciudad, en aquella bendita cabaña que servía como última y única herencia útil dejada por parte de sus padres, Farah había aprendido a reconocer qué era obra de la naturaleza y qué era mano humana. Así que no tuvo dudas de que aquel ruido, aquel crujido que emergió del interior de su casi-hogar, se escuchaba diferente... Parecía, más bien, una protesta. La protesta ante la presencia de un intruso. De un peligro.
Contados fueron los segundos que le tomó armarse con la escopeta de caza de su hermano. ¿La sabía usar? ¡Para nada! Lo que sí sabía, sin embargo, era actuar, y no permitiría que quien sea que estuviese en su propiedad le quedaran dudas de que era una experta en ello, aun cuando su puntería dejara mucho que desear.
"Detente," ordenó con voz firme, sin parpadear aunque con el ceño fruncido, usando el arma para apuntar al hombre en el umbral de la puerta. ¿Quién carajos era...? No había visto a un humano en semanas. "No puedes entrar." Aunque, eh, técnicamente ya lo había hecho, ¿o no?
En algún lugar detrás de sus oídos se ha instalado un pitido que impide que recuerde cuando ha comenzado a sentirse tan mal. Quizá al caer, quizá cuando algo emergió entre los árboles y su instinto tomó decisiones antes que su propia cabeza... Apenas distingue qué recuerdos pertenecen a los últimos minutos y cuales son producto de la fiebre que comienza a reptar lentamente por su cuerpo cuando se acerca aquella cabaña que promete resguardo. La adrenalina es tanta que figura frente a él tarda algunos segundos en tomar forma. Primero distingue el cañón, luego las manos que lo sujetan, y sólo cuando la mujer vuelve a pronunciarse es que entiende el peligro que enfrenta. ' Créeme ' su tono es débil, áspero, obligándolo a carraspear antes de seguir. ' Si tuviera algún lugar mejor al que ir no estaría aquí ' una mano se apoya contra el marco de la puerta, la madera manchándose de sangre cuando retira su mano para desplomar su espalda contra una pared cercana, cayendo al piso con un golpe seco. No esperaba ver a nadie, pero le sirve no tener que existir por sí mismo cuando su alma no soporta un obstáculo más. ' ¿No tienes algo...un botiquín... eso, de auxilios? ' cada vez respiro que toma, con excepcional lentitud, ayuda a esclarecer su mente. ' Sólo necesito un segundo ' promete, con poca seguridad.
Ser el secretario de un humano es una de las bajezas más grandes que ha tenido que soportar con tal de obtener la información que su sire le ha encomendado. Ya no es un chiquillo, no con los cuatro siglos que lleva encima, pero la pirámide es importante y una que debe respetar aún si es lo que menos desea. Está pensando en ello cuando entra ala oficina del director a buscar unos documentos que debe transportar. Su sorpresa es grande cuando ve a esta mujer sentada con soltura sin invitación... o eso cree. "Es el lugar correcto" dice, dando pasos seguros el costado izquierdo del escritorio. "Me temo, sin embargo, dama, que ha ingresado a esta oficina sin una visita previamente agendada". Su cabeza se ladea suavemente hacia la derecha y sus labios forman una nimia sonrisa. "¿Qué se le ofrece? Puedo darle algunas respuestas"
Su mirada no acompaña movimientos ajenos, en cambio, se distrae con una de las tantas esculturas de mal gusto que el dueño de aquel despacho luce en su biblioteca. Es imposible que un porte como el de aquel cainita no se palpe en el aire. Los Ventrue le resultan terriblemente evidentes, como si la soberbia en su linaje precediera cada uno de sus pasos. Pero ella no se queda atrás: sin mucha vuelta, toma una carpeta de su cartera bordó mientras habla. ' Durante las últimas semanas tuve ocasión de observar algunas clases, revisar trabajos, conversar con varios estudiantes ' su índice traza una línea sobre el escritorio antes de apoyarse contra su rodilla. ' Profesionales competentes, correctos, todos con currículums impecables ' una pausa breve como una concesión. ' y una alarmante escasez de ideas interesantes ' y un suspiro cargado de decepción. De su bolso carmín toma una carpeta cargada de papeles, misma que deja con un golpe corto y suave sobre el escritorio. ' Le tengo demasiado cariño a esta universidad como para permitir que todas sus camadas sigan un camino erróneo ' niega una sola vez con la cabeza, y sus ojos se clavan en los contrarios. ' Mis credenciales, experiencia relevante y últimos proyectos. Soy la persona que necesitan aquí ' asegura. ' Usted me ha ofrecido respuestas, espero que una de ellas sea que puede ayudarme a avanzar con mi incorporación esta misma noche '.
se siente un poco ridículo, si tiene que ser sincero. no por haber viajado más de treinta horas para ver a mekhala —lala—, sino por sentir sorpresa al verla en su elemento. una cosa es ver fotografías y videos, y otra es verla danzar en medio de un escenario desde el palco del teatro. cuando se escabulle tras bambalinas —una sonrisa, una explicación y una mentira piadosa— solo espera que mekhala no lo reciba con una reprimenda. por ello, al divisarla del espalda, se acerca y llama su atención tocándole el hombro derecho. espera que se voltee con los brazos cruzados a la altura de su pecho y una sonrisa propia de suficiencia. "dime que me dará al menos un abrazo. quiero que mi día completo de viaje valga la pena." ( ✶ ) @sivenines
Existen distintos tipos de desnudez para Mekhala. incluso luego de la tragedia con la que dibuja arabescos carmín sobre el férreo abedul de aquel teatro que la apaña, siempre encuentra la manera de relucir cada quejido dentro de su alma, dar cada gota de sí hasta la última nota que la orquesta toca. Quizá por eso es que con cara de poco ánimo llega a su camarín, el espíritu desgastado luego de una semana de intenso trabajo y su única motivación siendo el estofado que la espera en casa. Pero cuando lo ve ahí, siente todo dentro de sí desmoronarse. No sabe lo que hace hasta que encuentra el calor de su amigo reviviendo aquél corazón que ha parado por un segundo. Un espíritu que se sabe menospreciado, y que se siente desnudo hasta la raíz. Sólo enfrente de él. Es quizá por esos que llora sin percatarse, sin siquiera oír las palabras que salen de boca ajena, y aún sin animarse a mirarlo a los ojos. No cuando con sólo ser la reduce a esa muchacha que realmente puede compartir, y ser feliz. Ser normal. ' ¿Cómo es que estás aquí? '.
MEKHALA / SUGAR es personaje principal del royal ballet en londres, hija de la difunta eléa van den bossche, legendaria bailarina que hizo su carrera en rusia e inglaterra. oriunda de bélgica, participó por un tiempo en cod. treintiún años actuales.
universo codhqs ﹒tablero
ubicaciones alternativas: bélgica, londres, chicago.
NAMJUNE es un camionero oriundo de la ciudad de québec con residencia estable en safe haven. fanático de los red sox. entusiasta de la pesca. nacido en diciembre del ochenta y ocho.
universo safehaven ﹒tablero
ubicaciones alternativas: québec.
YŪSUKE es un shovelhead que desconoce ser un lasombra y que aparentará treintidos por el resto de su vida. oficial de la policía de tokyo. actualmente viviendo en tokyo bajo el régimen del sabbat.
universo tierradenod ﹒tablero
ubicaciones alternativas: okinawa.
MERCURY es un malkavian de generación once que aparenta veinticinco hace más de un siglo. escenógrafo de la industria cinematográfica. actualmente viviendo en tokyo bajo el régimen del sabbat.
universo tierradenod ﹒tablero
ubicaciones alternativas: tokyo, corea del sur, los angeles, italia.
LEUKSNA es una lasombra de generación nueve que aparenta treintitrés hace más de un siglo. académica orientada a la filosofía. actualmente viviendo en tokyo bajo el régimen del sabbat. prefiere tentar a la bestia que caer en la tentación de la vitae.
universo tierradenod ﹒tablero
ubicaciones alternativas: china, oxford, boston, cuba y argentina.
vengo viendo varias películas de zombies últimamente, y con el estreno de colony me dieron muchas ganas de revivir a mis personajes de safehaven. así que busco tanto personitas de ese grupal o que simplemente tengan ganas de meterse en esa temática para rolear por acá en el indie 🤠 cualquier cosita mis dms están abiertos! o pueden likear y me acercaré ~
1997 — universidad de oxford. invierno.
No hay carga más pesada que una mujer liviana. Con la punta de sus tacos chocando sin cesar contra el escritorio de algarrobo frente a ella, la paz sobre su semblante parece enmascarar todo tumulto que se aloja en su pecho — tan resistente como el acero, tan sensible como la nieve: esa traslúcida capa fina que observa caer en la noche mientras espera encontrar el ingreso de alguna cara nueva para ayudarla a retomar las clases nocturnas que décadas atrás había dictado. Un nombre nuevo, un hechizo viejo. Siempre funcionaba. El sonido de una puerta abriéndose la obliga a voltear sobre su misma silla. ' Ah — ¿Estoy en el lugar incorrecto? Esperaba cruzarme al rector de esta universidad ' incluso si las palabras invitan a un tono lastimoso, no hay tal actitud ni en su voz ni en su mirar.
para @plnkclub.
con el rocío de la noche cargando peso innecesario sobre sus prendas, y la humedad del verano atorándose en su garganta, no encuentra alternativa que caer en el pecado y quejarse en voz alta de la tranquilidad. era la quinta noche seguida de guardia en las que ni un ciervo se acercaba al perímetro de los luciérnagas. es por eso que pasos extraños sobre la grama le resultan más deseables que peligrosos, y a los que con su linterna en mano no tarda en buscar. quizá, por fin, los sueños se le comenzarían a cumplir rápido — pero la decepción lo atrapa cuando reconoce a quien tiene enfrente. ' sabes que no puedes estar aquí. ve para adentro ' ordena, con un tono lleno de desilusión.
⌞ ✸ en las afueras del hospital st. mary ⌝ @plnkclub
⠀⠀⠀⠀⠀ ( 𓂃⋆.˚ ) @sivenines
"¿entonces?" sentado en el tronco, con su espada reposando sobre sus muslos, pasándole una delicada tela por el filo, limpiándola como lo hace cada vez después de volver de una excursión, junto a este riachuelo que lo ha visto crecer, murmura sin mirar a su improvisada compañía. "¿no se suponía que quedaba repudiado luego de irme sin avisarle a nadie de mi gran hazaña?" o eso decía el cuervo que se detuvo fuera de su escondite hace cuarenta lunas atrás. "¿o de pronto la comunidad ha cambiado de opinión?" cuando levanta su mirada, no detiene el accionar de sus manos. la sonrisa se sostiene precariamente de sus comisuras y, sabe, con el dolor que conlleva, que la alegría está a millones de sus ojos.
con sus rodillas rosadas y tan manchadas de tierra como las palmas de sus manos y las plantas de sus pies, no encuentra más consuelo que librarse de la carga del día frente al agua. la presencia del contrario la sorprende, pero se obliga a fingir - siempre ha tenido miedo de espantarlo como a un pajarillo, aunque bien sabe que sus ausencias poco tienen que ver con sí misma. ' creo que pocas personas recuerdan lo que es vivir en comunidad en estas tierras, pero si algo los une es el disgusto que sienten todos ante tu partida ' no cree que lo culpen, de todas formas. o quizá sólo es propia blandura. ' cuando escuche algún rumor a tu favor me aseguraré de que ghian te lo haga llegar ' su runrún, claro. aunque está segura de que está cansado de intentar encontrar al rubio en cada viaje que hace, con poco éxito. ' ¿qué estás planeando hacer ahora, silvan? ¿has vuelto a casa o sólo estás dando vueltas? ' no lo observa en ningún momento, sólo deja que el agua corra debajo de sus pies y sus manos con aquella canasta llena de hongos a su lado.
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