4. Mi atrevimiento
Conforme hablábamos, apostamos unas alitas... Y después de tanto esperar (casi 1 año) las pagó.
Ese día habló de su relación con su novio, aunque (sinceramente) no quería escuchar sobre eso, presté atención a cada palabra que salían de su dulce boca. La noche a su lado fue corta. Terminamos de cenar y me llevó a mi casa.
En el camino, decidí tomar el riesgo y decirle que me gustaba y muchísimo. Su cara fue de sorpresa - ¿Cómo una mujer iba a querer con ella? - y como no?!?!?! si es tan bella por fuera y por dentro.
Apesar de mi declaración nada cambió, me dejó en la puerta de mi casa, bajó de su carro y me despidió con beso y abrazo en la mejilla.














