dcviil.
Kazimir era un hombre con la suerte de su lado: había huido de las más peligrosas aventuras, hallado el éxito casual en tareas trascendentales y, ahora, se encontraba cara a cara con la bruja a la que su clan había intentado cazar, en secreto, durante siglos. Y, lo peor para ella pero lo mejor para él, era que la contraria probablemente no conocía la existencia del joven — una de las ventajas de ser un bastardo.
Era su oportunidad de ser reconocido por su familia, su oportunidad de, finalmente, ser de verdad parte de algo más grande que él. Su futuro dependía de la mujer frente a a sí.
“Soy Kazimir, vivo cruzando la calle” las comisuras de sus labios se curvaron en una afable sonrisa. “Puedes llamarme Kaz, un gusto” le ofreció su mano. @sntmentvl
Amara había vivido lo suficiente como para saber que no debía confiar en las personas la primera vez que se las conocía; incluso si no tenían la mínima pizca de maldad en su cuerpo, siempre terminaban apuñalándola por la espalda. No lo aparentaba, claro, pero los años que tenía encima le habían enseñado (a veces de mala manera) que no todo es lo que parece, y existía gente que no se mostraría como verdaderamente era a la primera.
Por eso mismo, la bruja permaneció con sus oscuros océanos sobre la figura contraria que se encontraba del otro lado de su puerta, su diestra aún sosteniendo el vaso de agua que estaba bebiendo antes de que el timbre llamara su atención.
Una rápida sonrisa se formó en sus labios apenas el desconocido habló. “Amara” se presentó, estrechando la mano ajena con firmeza. “Un gusto --- ¿Hace mucho te mudaste? No sabía que la familia que vivía allí se había marchado”






