IV
Quién no puede esperar qué sigue ahora? Quién tiene la boca cerrada? Qué más pide quien pide tanto?
Cualquiera sea el nombre, toma el tranvía, se va. Pide más allá, manos de guitarra, de cuerpo entero: mirar. En la oscuridad, se predispone al único letargo, con interferencias.
Penurias, qué más pide el deseoso? Lazarillo enmudecido para mí sin preguntas, paciente, no yo.
Los días de marcha en el barrio, ni los perros miran. Tropiezo en la calle y no digo nada; yo, sí, yo, me guío sólo por luminosidad, forma real.
Espero que atravieses por mi puerta ahora: cómo estás. Espero que llames desde tí, como antes Espero que huyas de otras miradas, que no veas nada.
-Carolina Lorca, del libro Ciegos













