Animales I
almost home
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ
I'd rather be in outer space 🛸
Misplaced Lens Cap
Show & Tell
Claire Keane
trying on a metaphor

@theartofmadeline
🪼
Game of Thrones Daily
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH

shark vs the universe

pixel skylines

⁂
macklin celebrini has autism

Product Placement
Sweet Seals For You, Always
RMH
No title available
todays bird

seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from China

seen from Brazil
seen from Saudi Arabia

seen from United States
seen from Brazil
seen from Brazil
@soloyapie
Animales I
The fields. Stockton, California
The Kino Border Initiative.
To give joy where there is sadness. To give a human treatment while serving food, playing the guitar, offering medical attention and allowing free calls for the deported migrants in a context in which American authorities treat them like criminals. Those are some of the services that Jesuits and the Congregation of the Eucharist provide in a small “comedor”, a soup kitchen in front of the border of USA in the city of Nogales, Sonora, Mexico. MCB.
Migrantes invisibles
Mientras más nos acercamos al norte del país, percibimos un fenómeno particular. Cada vez vemos menos migrantes centroamericanos en los albergues. Saltillo y Monterrey, según nos comentan, son los últimos puntos en que se hacen visibles. Continúan las preguntas sin respuesta. Se hace invisible la realidad migratoria centroamericana. Se habla de “casas de seguridad” donde secuestro y tránsito clandestino se mezclan. Continúan el flujo migratorio y la deportación. ¿Dónde estás, Dios invisible, que vas de paso? MCB.
En el albergue de San Luis Potosí, que atiende Cáritas del estado, aparecen menos migrantes centroamericanos y aumenta el número de mexicanos que usan el albergue como lugar de paso. El albergue funciona como alternativa a la calle para quien sale de los lugares más pobres de México y emprende el viaje a EEUU. Para el centroamericano el albergue es lugar de refugio frente los peligros que acechan. SLP para el migrante centroamericano es un punto de quiebre, es el momento para optar si se continúa el camino o si se abandona el sueño largamente anhelado. Pesa la distancia de la familia y el sueño americano adquiere el rostro de la violencia impune descargada hacia los más vulnerables. A SLP llega el que posiblemente emprenda su marcha hacia atrás, a quien golpearon los de los cárteles a punto de muerte, la mujer que trae al niño de 10 meses. La pareja que intenta, por segunda ocasión, realizar el trayecto. El albergue funciona a puertas cerradas. Por un lado, se evita que lleguen los migrantes a la ciudad; por otro, se ofrece la oportunidad para acceder a diversos servicios: médico, psicólogo, teléfono, internet, sala de juegos para niños, cancha de basquet, misa dominical. La lógica de la Iglesia cambia en SLP. Con más alianzas con el Estado y un enfoque más asistencial. (A diferencia de Tenosique, más tendido a la denuncia). MCB.
Por Elías Ibarra, amigo y compañero de camino.
By my friend Andrew Hanson
Sin experiencia previa en la temática de migración, las hermanas de los sagrados corazones se han enfrentado a amenazas por parte del crimen organizado debido a la denuncia por trata de personas y tráfico de drogas. Ya desde hace 6 años en la diócesis de Bojay, Hidalgo. Ahora han incorporado a su rutina medidas cautelares brindadas por el gobierno, y echan a andar un equipo de voluntarios locales que sostengan la atención cotidiana que brinda el comedor.
Una de las voluntarias del albergue de Tierra Blanca, Veracruz, nos comparte la experiencia de haber despedido a los migrantes en las vías del tren tras su paso por el albergue en el que se los acogió y atendió por un par de días. Habla de la importancia de los pequeños trabajos que pueden hacer la diferencia para las personas que buscan descanso en medio del infierno que significa cruzar México sin papeles.
"Sólo Dios sabe"
En el contexto de la migración encontré comunidades y familias rotas. Conocí a panaderos, electricistas, mecánicos, campesinos y campesinas a las que se les arrebató el pan de cada día. Personas que sufren la impotencia cotidiana por las extorsiones, las amenazas y el robo que padecen en sus comunidades.
En Centroamérica las posibilidades laborales se cierran a causa de una economía transnacional en la que “legalidad” y “criminalidad” no se distinguen. Gobernantes y capos del crimen organizado, sicarios y agentes de migración, policías y militares se identifican en un solo rostro. El rostro desfigurado de quienes ponen sus capacidades al servicio del dinero, el ejercicio del poder y la violencia des-carnada.
Este es el contexto de aquellos y aquellas que buscan mejores condiciones de vida y que son expulsados a la incertidumbre de la migración: cuerpos dejados de la mano del ser humano, puestos en camino, bajo la intemperie. Sin techo, sin comida, sin la seguridad de que, tras el próximo paso, permanecerán con vida. Sin la certeza del momento en que enfrentarán una redada por parte de “migración”, en que serán confinados en centros de detención y deportados, del momento en que policías y criminales les cobrarán una “cuota” a mitad del camino; inciertos del momento en que los detengan y los secuestren para extorsionar a sus familiares.
En medio de la vulnerabilidad, la intemperie y la incertidumbre, las personas que migran encuentran en su camino rostros que miran su desnudez, su necesidad y el deseo desesperado que corre hacia la promesa de mejores condiciones de vida. Personas que les brindan hospedaje, comida, transporte. Personas que comparten la incertidumbre de aquellas personas a quienes las autoridades mexicanas tratan como criminales.
En el camino de personas hondureñas, guatemaltecas y salvadoreñas hacía los EEUU, en el municipio de Tenosique, Tabasco, se encuentra un albergue erigido por la orden franciscana llamado “la 72”, en memoria y reclamo por las 72 personas migrantes masacradas en San Fernando, Tamaulipas, hace 5 años.
En “la 72” las personas migrantes encuentran un techo, un espacio en el que se calma la ansiedad y el miedo del camino, cambian la playera desgarrada, planean los siguientes pasos y conocen a otros y otras que están en lo mismo. Es un lugar de respiro al inicio del camino hacia el norte. Es un espacio en el que se normaliza un poco la vida, con “baile” cada sábado por la noche, con atención médica, internet y acceso a llamadas telefónicas, incluso con TV.
Para algunos que, como yo, religiosos, religiosas, voluntarios y voluntarias, visitamos el albergue, conocemos algunas personas migrantes y nos integramos al trabajo en la cocina, la ropería, talleres de pintura con niños y niñas, o simplemente descansamos y conversamos con ellos, el albergue se transforma en un lugar de contemplación.
En los ejercicios espirituales de San Ignacio los jesuitas denominamos “contemplación” al espacio íntimo en el que nos disponemos a conocer la vida de Cristo a partir de las narraciones de los evangelios. La principal indicación para el ejercicio de la contemplación es “mirar lo que las personas hacen”, “escuchar lo que dicen” y dejarse envolver por “la escena”, receptivos a aquello que nos provoca movimientos fuertes en el corazón. En mi experiencia la vida de “la 72” se convirtió, durante los 5 días que permanecí allí, en un espacio para la contemplación, en un espacio de conocimiento íntimo del ser humano y de Dios.
En “la 72” conocí a Luisa, mujer transexual, hondureña, que solicita el estatus de “refugio” al gobierno mexicano. Con ella y con Ale, mujer lesbiana y migrante hondureña, y con Andrés, jesuita de los EEUU, diseñamos un taller dirigido a la población del albergue (aprox. 150 personas) sobre la discriminación y la vulnerabilidad que vive la población gay.
Ale y Luisa hablaron sobre métodos de prevención del VIH y del uso del condón (femenino y masculino). Luisa, por su parte, compartió su vivencia como mujer transexual con diversa orientación sexual (“diversa” respecto a la orientación heterosexual).
En ese momento el público le preguntó a Luisa respecto de su experiencia de vida. Una de las preguntas fue: “¿cómo te sientes frente a Dios con respecto a tu condición?”, a lo que ella contestó: “si Dios me hizo diferente fue por un propósito y me siento bien con eso”. En ese momento el público aplaudió y no hubo más preguntas.
Su mirada frente al público me mostró un profundo deseo de comunión con aquellos con quienes convive todos los días, más allá del género, preferencia sexual o condición económica.
Ese mismo día me despedí de un grupo de 5 jóvenes de entre 25-30 años con los que entablé una buena relación: charlamos sobre música latinoamericana, sobre el camino hacia el norte del país, sobre el trayecto que recorrieron desde Honduras hasta México. Compartimos la comida, los cigarros y descansamos juntos. Finalmente se marcharon del albergue hacia los peligros del camino y al futuro incierto.
Lo que será de ellos y de tantas personas que huyen de contextos de violencia, de pobreza y de marginación… sólo Dios sabe.
Finalmente, lo que se quedó en mí tras la experiencia en “la 72” es aquella incertidumbre que exige alzar la mirada al cielo y hacer un rezo por que todo vaya bien en el camino de las personas que migran, por su deseo, su necesidad y por un mundo en el que sea posible la vida. MCB.
By the Jesuit Brad Mills
Narración del jesuita Andrés Hanson
El segundo día en Zacualpa visitamos el centro educativo "fe y alegría". Allí conocimos a 12 niños|as de 14 años con papá-mamá en USA. El sentir general: la tristeza, el deseo de la convivencia con su papá o su mamá. Los|as profesoras nos comentaron algunos problemas que viven: debido a la ausencia de papá-mamá, se rompen las relaciones de autoridad. Los|as niños|as sufren maltrato físico y sexual por parientes cercanos. Se ha dado un fenómeno a partir de 1996 (fecha de la firma de los tratados de paz en Guatemala): se elevó la migración de Zacualpa del 2% (1999) al 90% (2015). Las causas: políticas públicas en perjuicio del trabajo del campo en beneficio de la economía de USA. Toda una cadena de ganancia económica que va desde los "coyotes" hasta los centros de detención de la frontera México-USA (manejados por capital privado) son los principales beneficiarios de la ruptura familiar y el "tejido social" que provoca la migración masiva de hombres y mujeres centroamericanas. -mcb
Danza guatemalteca
Después de tres días de estar juntos miembros de siete países (Honduras, Nicaragua, San Salvador, Guatemala, México, USA, Costa Rica), nos reunímos en la Iglesia de Zacalpa para una misa con el monseñor de la diócesis. Las paredes de este lugar han visto muchos eventos impactantes, particularmente las personas que fueron torturadas y matadas aquí en 1982. Hoy, este lugar fue lleno con un espíritu de agradecimiento por la hospitalidad y la cultura de la gente de este pueblo, y la oportunidad de compartir estos días. El sitio se sintió como un lugar sagrado y especial. -Brad Mills. Sn José. California.