Cuidado con la lluvia
Peter Solarz
Cosimo Galluzzi
Keni
🪼
ojovivo

No title available

#extradirty

Origami Around
will byers stan first human second
art blog(derogatory)
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ

Janaina Medeiros
Monterey Bay Aquarium
h

Kaledo Art
Sweet Seals For You, Always

PR's Tumblrdome
NASA
No title available
No title available
seen from Germany
seen from United States
seen from Germany
seen from Canada
seen from Italy

seen from United States

seen from United States
seen from Türkiye
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from South Korea

seen from Singapore

seen from United States

seen from Germany
seen from United States
@soyunpato
Cuidado con la lluvia
Y que seas el más feliz.
Yo tampoco pretendía que terminara así, todo comenzó con algún ricito tuyo reflejando la luz de la mañana en el techo de esa habitación que mucho tiempo fue nuestra casa. Antes del café iba tu mano en la mía, algún apretón y mientras te veía ir a la cocina sentía el calor de tu maravillosa existencia tan tibia, a veces me revienta no haber guardado un poco de ese calor en un frasquito, y poder abrirlo y sentir ese momento, para poder decirte “perdón” cuando regreses con mi taza caminando, aunque yo diría que más bien era bailando. Perdón por la primera vez que te dije que te amaba sin sentirlo; perdón por no sentirlo. Perdón por la primera vez que te besé y cerré los ojos, y también mi corazón. Perdón por las mil veces que te miré sonriendo mientras te contaba una mentira, ahora sé que lo sabías. Perdón por las 700 veces que no fui tu amiga. Perdón por las veces que me diste el bosque y te di hojas secas; perdón por las maletas. Perdón por la falta de ganas, y la rabia, gracias por tu ojos de niño que siempre me cuidaban; perdón por no cuidarte las gripas, por matarte la sonrisa, por quitarte el bailecito, por no acariciarte el pelo, por no obligarte a quererme, por dejarte atrás, por no llevarte conmigo; gracias por siempre ser mi amigo. Perdón por ser tan tonta, gracias por quitármelo poquito. Perdón por no leer ni la mitad de los libros que me recomendaste, perdón por no colorearte más, por no escribirte más poemas, por no detenerme a escuchar tus penas. Gracias por tus risas, y tus rizos, y tus anhelos, y tus metas, y tus risas, y tus risas, y tus noches y tus brisas, y tus ojos, y tus noches, y tus tardes, y los brotes de las flores de esto que algún día pasó. Gracias por los jardines, y las olas, y tus manos, y tu pelo y la certeza de que te tengo, aunque sea lejos de mí. Gracias por irte así, quedándote. Y perdón.
Estos ojos que solo tú sabes mirar
Hace mucho no te visitaba, mi querida soledad, verás, me aterra mirarte a los ojos y verme reflejada en tu inmensa fragilidad. Saber que cuando lloras no estoy ahí para abrazarte, sino fingiendo la sonrisa, con alguien más en otra parte. No es que no te quiera, soledad, la verdad es que te amo, me gusta que sigues sin tenerle miedo al terror que se vive en los días banales; que te asomas en tu abismo y te revuelcas en cristales; que de todas las cosas, a ti te nutren las fatales, porque al jugar con ellas las vuelves origamis y les salen alas, y vuelan por los aires. Verás amiga, no es que no quiera buscarte, es que me da pavor encontrarte y que veas que soy la misma; la misma que teme que seamos tú y yo para toda la vida. La misma que llora en la tormenta porque en la calma no sabe hablar, la que pretende que nada la hace temblar, la que busca la señal de emergencia en cuanto entra a algún lugar; sean edificios, personas, o ganas de amar. Verás, mi querida pequeña, no sé ni cómo decirte que a mí todo me aterra, que en lo que tú eres valiente yo soy una rea, que solita se crea su propia condena. Que se construye castillos que no son ni de arena, sino de manos que se entregan cálidas y después aprietan. Verás soledad, tú al menos tienes algo seguro, a ti no te da miedo perder a alguien que nunca estuvo; en cambio yo me sigo inventando historias en ojos que no conozco, en risas que no son mías, por besos que van a irse, con mentiras que me creo, a través sueños en en los que me sueño teniendo la vida que me digo que tengo. Verás, soledad, tú eres lista, porque sabes que por más que insistas, solo te tienes a ti misma, tú eres lista. Me aterra visitarte, soledad, y que cuando me mires a los ojos, sean los míos los que ya no tengan nada que reflejar.
Por pendejos
No sé por qué nos enamoramos. Peor aún, no sé por qué lo hacemos con tanta facilidad. Siendo tan complicado el amor, debería ser más exigente el corazón; pero no. Básicamente porque el corazón es un idiota, un estúpido anarquista que de empatía no tiene una gota. Un berrinchudo con poder que te hace la vida nudo solo por joder. Y ahí vas, siguiendo las órdenes de este pequeño pedazo de sangre, coágulo insensible que te hace temblar cuando ves a la razón de tus suspiros respirar. Y de nada sirve llevarle la contraria a este psicópata sanguinario que solo quiere verte llorar, estás enamorado y, tu victimario de torturarte no va aparar. Y ya metido en la ola no hay manera de nadar, la orilla se aleja cada vez un poco más. Y te revuelcas en tus propios gritos para no despertar a este corazón inmundo que lo único que hace es jugar. De haber sabido que me ibas a tratar tan mal, te hubiera sacado de mi pecho antes de dejarte hacerme pensar que el amor existe para esta simple mortal.
Por favor.
Eres tú. No sé qué clase de suerte tuve, no sé qué tanto ya había pagado, no sé qué pacto hice con el diablo, pero existes. Todas las cosas que se me ocurren para describirte ya las dijeron en canciones, las volvieron escultura, las plasmaron en pintura, las mandaron al espacio, las cocinaron despacio, las volvieron libro, las balbuceo un niño, las lloró un anciano tomando la mano de su persona amada mientras decía adiós. No hay cosa que pueda decir para describir lo mucho que te amo sin que se me quiebre la voz. Me da paz que existas y me aterra que te vayas. Me matas si callas y cuando ríes vuelo. Eres el más bonito de mis anhelos. Mi fortuna más grande es despertar contigo, ser quien con mis brazos te da abrigo, cuidar tus sueños y que flotemos en suspiros. Bailar con el perro en las mañanas, por las calles aledañas, que te burles de mis mañas y el olor de tu sudor. De todos los que he tenido, eres mi más grande amor. Cierras los ojos y estoy en la playa, eres mi noche más estrellada, tus manos son máquinas del tiempo, cuando toman las mías lo vuelven lento. Nunca me sueltes.
Pero me llevo a los montruos
Imagino lo que debe ser despegar sin prisa, dejarte volar entre la brisa, cerrar los ojos y volverte risa; saltar con calma porque no tienes rota el alma. Me imagino que debe ser bonito no tener que partirte la cara contra el cristal para escapar del cuarto que está en llamas, debe ser lindo en vez de explosión, sentirte calma.
Me voy porque mis monstruos nos están matando, lo que menos quiero es que te hagan daño. La verdad es que ya te extraño.
Te veo en la distancia y la garganta se me hace un nudo, mientras camino siento en los pies desmoronarse el mundo.
Si me preguntas estoy feliz de partir; ya tengo las llaves del lugar donde voy a vivir, sé exacto qué cortinas le voy a poner a mi nuevo vacío; está muy bonita la vista desde mi abismo.
Y me caga soñar contigo.
Anoche soñé contigo, me gustaría decirte que soñé que nos encontrábamos en algún lugar y terminábamos cogiendo borrachos en tu coche, pero no. Hubiera preferido este sueño en el que me pasas de lado y ni me ves; pero tampoco. Anoche soñé contigo y y fue más pesadilla que las 30 veces que soñé que te morías... sin mí.
Anoche te soñé como me caga soñarte, y me soñé como nunca logré estar a tu lado: tranquila, divertida, completa. Hasta me veía bien y eso que traía puesta una puta sudadera rosa y suelta que me hacía ver como un pepto bismol. Tú dijiste que me veía toda teta; y por primera vez no temblé al verte, no dejé de respirar; fui todo lo que me volví desde que no estás. Y a ti, ¡maldita sea! a ti te soñé perfecto, ahí, con tu cara de idiota, y tu pelo de idiota, y tus libritos de idiota, y cuando me hablaste supe que todo iba a terminar mal.
En mi sueño logré evitarte todo el día, con esta sensación familiar en el estómago de saber que estás por ahí, pero con la firme convicción de no querer verte. Tuve un montón de clases, con un montón de idiotas, y ninguno de ellos habías sido tú; hasta que llegó la última, en la que mi pelo ya era un desastre, y tenía hambre, y tú sabes como me pongo cuando tengo hambre, y mi cabeza estaba en demasiados lugares como para encontrar fuerza para fingir que no me alegró un chingo que el único lugar vació halla sido junto a ti; porque verás, anoche te soñé con ganas; y me está llevando un carajo porque pensé que esto ya había quedado atrás.
En el segundo en que tomé asiento, empezaste a jugar este juego que solo tú sabes ganar. Comenzaste hablando de extraterrestres -ñoño-, y yo en serio me quería concentrar, porque ya estamos grandes, a esto vengo a la universidad. ¿Qué hago en la universidad? ¿Por qué coñas regresé a este edificio si lo odio? Y lo peor, es que no se me ocurren mejores razones que las dos que me estaban viendo tratar de poner atención a la clase, pero contigo no se puede. Round 1- Lo ganaste, y empezamos a platicar; no sé de qué mierdas, pero no podía parar de reírme... cuando en realidad quería llorar; pero esto es un sueño, y lo podemos evitar. Si me preguntas, estuvo de huevos verte y no temblar. Y entonces dije algo que te dio risa, y no hay sonido que me guste más, y ya estaba demasiado metida en la ola, y me dejé arrastrar; no pasa nada, esto es un sueño, ya casi vas a despertar.
Inevitablemente tu mano llegó a la mía, con este rayo de energía que alguna vez nos acabó; la clase ya no nos importaba y el maestro nos regañó, este es mi sueño, y con todo respeto, agradezca que no estamos cogiendo en su escritorio, señor. Pero de nuevo, este no fue ese tipo de sueño... fue peor.
Algo dijiste de una novia, y yo ya la quería matar, no supe si era actual o pasada, la verdad, no me importaba; y de pronto, de la nada, tenías mi mano atrapada, y yo claramente no quería escapar... ¡y me lleva la chingada! Acepto que ya no podía respirar, que estaba temblando, que sentía que iba a explotar; y me puse tan nerviosa como siempre, y la mujer completa que soy se me fue sin avisar, y la niña a la que se le va el piso cada vez que te ve, se hizo llegar... y maldita sea, por qué no te soñé menos exacto: te diste cuenta en el acto; y lo noté en tus ojos que no podía ver, porque no mames los nervios; y traté de respirar lento, pero solo lo empeoró, y tu pinche risita de idiota, te juro, no lo mejoró; y te solté la mano y te abracé el brazo, y me recargué en tu hombro, y con la otra mano te agarré la que sobraba, porque maldito sea el momento en el que en sueños me prohiba estar tan encima de ti como se pueda... aunque me duela; y escuchaba mi propio corazón latir, sentía que se me iba a salir, y tú te quedaste ahí... imaginando lo mucho que pudimos no haberla cagado si tan solo hubiéramos sido así.
Anoche te soñé, llorando.
Nuria, 31 años
Tengo 31 años y definitivamente estoy más rota que nunca, se me sale la existencia por todos lados, camino mientras broto en engaños, como plantitas que me salen por las manos. Hago daño; me doy miedo, por eso tapo los espejos, para no verme a los ojos y caer en mi propia trampa, para no venderme una realidad que atrapa y luego me mata, con sus pequeñas lucecitas de esperanza. Soy mi propia peor enemiga, nunca nadie me había odiado tanto en la vida. Me consumo, y me desgasto, me tiro al piso, y como si fuera buena, me levanto; me digo cosas bonitas, me hago sentir bien, me regalo cristales y luego me los clavo en la frente, me río al verme: “caíste otra vez, insulsa, tan tierna, tan frágil, con tus ojos grandes y tu cara estúpida”; y me hago llorar, y me doy tristeza, y corro a abrazarme, y me hago bolita, y lloro en mis brazos, me siento chiquita, me vuelvo sollozo, y floto en los ríos que corren por mis ojos, “¿por qué estás tan rota?, ¿por qué no te arreglas?, tal vez es solo que estás descompuesta”, y me beso en la frente, y me canto canciones, que hablan de mi infancia, de tiempos mejores, y me vuelvo agua, y me filtro en la tierra, y se calla el llanto, y se apaga todo, y solo queda el canto...
Carajo
Guarda tu nombre en mis labios, mi pelo en tu espalda, tu cara en mi almohada; mi risa quebrada, tus ojos cerrados, mis gritos callados, estas ganas que cortan, las gotas que de mis pestañas brotan; quédate el café de la mañana, el viento de abril, la lluvia en mi pelo, la mota en el cenicero, los mil “te quiero”. Olvida mis ruinas, mi casa en ruinas, mi cara en ruinas, mi existencia en ruinas, mis grietas, mis dudas, mis rabietas, tus maletas, tu partida; quédate tu miedo, tu duelo, tu vicio, el desquicio de este amor perdido y promiscuo que se regala de a ratos y me escupe en la cara... llorando como si hubiera sido yo la que le hizo daño. Acábate de una, no existas a medias, vete, muérete, cállate, ahógate, córtate las piernas, no regreses nunca, no vuelvas, no sonrías cuando no te vea, no aprendas nuevos nombres, no te vayas, no me veas, no llores, no duermas en otra cama, no encuentres la calma, quédate.
Quiero
Quiero todas las comas y los puntos, quiero la lluvia y el desastre, mientras sea juntos. Despertar una mañana y que sigas aquí, besarte si me da la gana, romper la cama, comerte la cara, guardarme tu risa, arrancarte las ganas, morirnos a prisa, secarte los daños, quedarme tus años, una planta en la ventana, bailar lento sin decirnos nada, volvernos tormenta, recuperar la calma, regar la planta en la ventana, ver que ha dado flores, sentir el sol en el pelo, que me abraces y digas “te quiero”, construir un fuerte debajo de la mesa, usar la ropa de cobijas, que todos los días me elijas, ser tu risa, guardarme tu risa, comerme tu risa, ver la planta en la ventana, llorar porque está muerta, romper la ventana, cortarnos la risa, ver que ya no hay ganas, secarnos los daños, bailar lento sin decirnos nada, olvidar la calma... volver a empezar.
Quiero todas las comas y los puntos, menos ese terrible que marca el final.
Pero no te vas a morir, te lo juro.
Te juro que te va a doler. Te va a hacer querer morir, vas a llorar hasta que los ojos se te salgan por las manos y gritarás en silencio. Te va a doler al punto que vas a desear nunca haber empezado nada de esto, vas a intentar no sentir, no pensar, no intentar… pero no vas a poder. Te va a cortar hasta lo que no sientes, te va a doler en partes que no sabías que tenías, vas a sentir que no puedes respirar, no querrás hablar del tema, llorarás sin darte cuenta, nada te va a hacer feliz; pero vas a fingir la sonrisa para que nadie note que por dentro estás en ruinas. Cuando sientas que ya no puedes sufrir más, va a llegar un recuerdo a romperte la esperanza, poco para matarte, pero suficiente para hacerte desear no estar vivo; y te vas a sumir en la cama e inundarás de lágrimas tu mundo hasta que se te ahoguen los sueños y naufraguen las ganas. Te juro que te va a doler más de lo que crees posible y nadie te va a entender, ningún consejo será bueno, nadie ha sufrido tanto como tú vas a sufrir.
Te va a doler y no hay nada que pueda hacer por ti más que decirte que te va a doler, porque así es el amor, dulce mientras dura, y después… amargo, cortante, asesino, frustrante, hiriente…
Te juro que te va a doler, pero cuando las heridas cicatricen, vas a volver a empezar, te lo juro.
Lo sigo creyendo
Tú y yo, un siempre no.
No. Es lo que debí haber dicho en el instante que abriste la boca y dijiste no sé que cosa que ahora no puedo olvidar.
No. Es lo que me grito en la mente cada vez que recuerdo tu boca.
No. Es lo que siempre vamos a ser; un rotundo y roto no, un golpe contra la pared, una ventana cerrada, mi mirada apagada, la luz de un motel clausurado, el corcho del vino que olvidamos en la entrada, esa resaca que deprime, el dolor que no se apaga, un recuerdo olvidado. Nada.
No. Es lo que no me da la gana.
Quédate aquí donde no estás.
Vamos a besarnos donde nadie nos vea, a decirnos te quiero callados, a darnos la mano de lejos para que no sepan, a tocarnos.
Veme a los ojos desde el cuarto en que no estoy, duéleme un chingo.
Y nada de eso te quita lo idiota.
¿Sabes? Primero eras un idiota más, uno de esos que quiero ver a los ojos como dos horas; resulta que a veces me impresiona la gente que tiene dos ojos, y los tuyos son los más bonitos que he visto cerrados cuando te beso. Eso no te quita lo idiota, solo te hace un idiota bonito. Bonito como esa vez que caminamos en la noche, borrachos de risas, libres de tiempo, de nombres, y de frío; de todo menos de la resaca que me dio al día siguiente, con el dolor de cabeza de tanto pensar en ti... y en lo idiota que eres; y en que solo quiero que cierres los ojos mientras te beso.
De un lunes por la tarde.
Aún no tengo treinta y ya siento que todos los años se me han ido, me conozco menos que nunca, no sé ni cuál es mi color preferido, no he comido y entiendo como la mitad de lo que he aprendido. Tengo miedo de morirme sin existir, tengo ganas de irme a ver qué pasa, de ver si me encuentro en el camino; pero me aterra la idea de conocerme y enterarme que soy solo un pedazo de nada con ganas de matar. A la que está en el espejo. Que no sabe nada.
Creo que estoy triste pero a mi edad ya no se tienen lágrimas; este par de ojos tan bonitos solo sirven para cerrarse y para evitar ver.
Ni siquiera sé si estoy triste o estoy feliz, o si estoy.
De a ratos es muy bonito vivir.
A los que alguna vez lloraron conmigo:
Sé que hace mucho no escribo y quería decirles porqué: no es que me falten ganas, sino que me sobran. Cuando comencé a escribir este noséquéseaperoquedóbonito, estaba muy triste, me sentía rota, sola, fea y tonta, estaba muy enamorada de nadie que existiera; tratando de olvidar pedazos de cristales que aún brillaban en mi mente y sabían a besos que ahora son extraños. Estaba muy adentro de mi propio abismo y no tienen idea de cómo me ayudaron, ustedes que me leyeron, que compartieron, que múltiples veces se sintieron igual de tristes conmigo sin conocerme y me acompañaron. Gracias.
Ahora estoy mejor y ya no me siento sola, y ya no lloro en la ventana, y ya no necesito escribir mientras tomo un tinto para no tragarme el nudo en la garganta así sin nada. Ahora estoy muy feliz; bueno, muy feliz a veces, uno tampoco puede estar de una sola forma todo el tiempo; pero ya no necesito que mis manos saquen todo lo que yo no sé.
Por eso ya no escribo, o no escribo tanto, porque la tristeza es muy buena compañera de letras, pero la felicidad es traviesa y no te deja sentarte a hacer cosas bonitas como llorar en silencio.
Si alguna vez se sienten tristes como yo me sentí, espero que lo que escribí antes les sirva para no sentirse solos; que les ayude como ustedes me ayudaron. No me despido porque seguiré dando la vuelta, espero que no muy pronto porque eso significaría que traigo un par de melancolías en las manos.
Les dejo un abrazo chiquito y uno fuerte.
Nuria.
En mis sueños te ves lindo.
Te puedes quedar a dormir si quieres, te puedes quedar dormido en mis sueños para siempre... si quieres.
¿Quieres?
Tengo una cobija vieja y tengo vieja la sonrisa, pero la comparto contigo si no te importa el polvo. Podemos no fumar juntos acostados en el piso mirando el techo imaginando las estrellas, pensando en cómo hubiera sido si no tuviera que soñarte para estar contigo.