A todo lo largo de la lamentable historia de la política de no-intervención, está siempre el sacrificio de la República y de los gobiernos republicanos. Del valor moral, de la energía cívica, de la perspicacia política que haya en el fondo de la política de no-intervención, la historia juzgará; pero nosotros estamos autorizados para decir desde ahora que, sin dudar de las buenas intenciones de los demás, tal y como ha funcionado y funciona la política de no-intervención, ha parecido que el único que no tenía derecho a intervenir en la guerra de España era el Gobierno español.
Manuel Azaña, Discurso en el Ayuntamiento de Barcelona (18/07/1938)











