En un universo infinito de posibilidades, nos encontramos, nos quisimos y nos dejamos. El vacío intrínseco de aquella pauta, es tan lastimero como una daga, ojalá nos viéramos de la misma manera que aquella ocasión, pero parece que el tiempo nunca nos da la razón. Este suceso fue casi como una broma del viento. Dejarnos ir... ¿fue el camino correcto?

















