—Pues aparte de la pelea grande, hubo otra más pequeña en la que mi mejor amigo se peleó con otro y como la tonta que soy, intenté pararlos y claro, me llevé un golpe en el labio. Aunque si no te has dado cuenta, he de suponer que ya está bastante bien —alzó ambos hombros—. Con mi hermana es muy difícil, ya llevamos sin hablarnos… Años. Con mi mejor amigo tal vez sea más fácil arreglarlo todo. Vale, vale, vale, vamos a probar una vez y si el tío está demasiado bueno y no es gay, nos quedamos.
El golpe casi ni se nota, no te preocupes— Comentó para tratarla de hacerla sentir mejor. —¿Tu mejor amigo estaba ebrio o porqué se peleó?— Se encogió de hombros. — ¿Años sin hablar con tu hermana? ¿Tan grande es el problema?— Carcajeo. —Con la suerte que tenemos va a salir gay y hasta con novio— Bromeó.












