“aún me cuesta creer que realmente se ha ido.” voz baja se despoja de las palabras que ofrece a un tercero, tinte neutral colándose al inicio de éstas. su rostro refleja una sonrisa cálida que aparece con el recuerdo de la fallecida, negándose a darle un último adiós con el dolor impregnado a la despedida. con cuidado acomoda el ramo de flores entre sus manos, despegando la mirada de la iglesia para enfocarla en los pétalos; aún no observa a su acompañante. “todo lo bueno tiene que terminar, ¿no?”
casi se siente como una coincidencia desafortunada cuando, entre todas las caras presentes, son las suyas las que se encuentran. un chiste mal contado, a las que se suman la expresión con la que mejor la relaciona ( la sonrisa nostálgica ) y un discurso similar. “es una forma de decirlo, supongo,” se atreve a responder, carraspeando con notoria incomodidad. “¿cómo has estado? ¿cómo...?” frenándose para respirar. “¿cómo estás?” completa por fin, pasando saliva con suma dificultad.













