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sethgrty:
Sus pasos continuaban igual, eran las aún visibles siluetas lo que lo mantenían con calma y que ocasionaba que no acelerara su caminar. “¿Y qué obtengo yo a cambio?” Miró a la fémina, su tono era seguro, si iba hacer algún esfuerzo extra debía beneficiarse por eso.
Al entrecerrar sus ojos, pequeñas arrugas se dibujan en cada esquina, asimilando palabras. “Qué avaricia” proclama, como si estuviese sorprendida del egoísmo y conveniencia tan natural a todo mundano, si sabrá ella de aquel elemento primando en el carácter, en el alma. “¿Cómo sé qué podría darte, rubio?” entona, con la inocencia que es su antítesis y veneno, mas que sabe usar a provecho y albedrío en apariencias.
abidarte:
“ ¿El miedo? ” extrañeza se sitúa en discurso masculino, acostumbrado se encuentra a paisaje pastoril, melodías aviarías y movimientos incautos de criaturas que fallan ante el anhelo de mantenerse en incógnito. “ Mi inocencia es mi pecado, lo lamento mucho. ” oh, maldita ironía y sarcasmo heredado desde tronco paterno, se mantiene en monótono timbre y se olvida de devolver mirada hasta oscuridades hilos portados, en preciso instante es atención requerida por liebre que se transforma en personificación idílica; anhelos de cámara, aparato olvidado en tierras europeas ante inexistente costumbre en portar hasta retiro veraniego. “ oh, sigues aquí. ” finge / simula el no haberse percatado de presencia femenina en permanencia, sonrisa ladina y canica enseñándose, imagen de padre ; aborrecería reflejo.
Fuera del ámbito de lo cognoscible quién y cómo, quizá lejano al bicho de la curiosidad que clava sus colmillos hasta jerarquizar y ordenar cada movimiento y accionar, sus esquemas no hacen otra cosa que revisar las indicaciones tan rápidas como ventisca. "Pues que Dios te perdone" qué más va a decir la que no cree en ninguna vida más allá de la carroña de la descomposición, un cajón y una flor si eres afortunado, el resto es ceniza. La mente es una nebulosa entre el enigma de la cantidad de veces que aquel tronco ha sido visualizado por sus ávidas ópticas caramelo, momentos así son los que tientan a la tormenta de maldiciones abrir la tierra en dos, y el atar los cordones desatados, buscando adelantarse a posibles incidentes de desgracia. “Qué perceptivo” musita en esa áspera y arrastradas letras propias de la coexistencia de natividad y acople a tierras americanas, sí, es un susurro doblegado y entre dientes, muelas, entre encías y esculpido por un par de carmesíes símiles a las ciruelas más sazonadas. Aquel curioso bicho entre hojas, entre pequeñas garras y olfateo, atrapa de manera momentánea la atención y comprende que el acercamiento no es otra cosa que interés en la insípida galleta de agua que la alimenta entre mordiscos de pajarito de un apetito poco habitual. “Al menos tú podrías decirme para qué lado caminar, ¿eh?” su confesión es profana y a cambio, todo el manjar al animal (el de cuatro patas, claro).
lcticiagne:
Descenso de gafas oscuras sobre el puente de la nariz dejaron solo a la vista el brillo perfilado de sus orbes azules, arqueada una de las cejas que delineaban rostro y otorgaban redondez a mirada. “ No sé qué has estado haciendo tú, pero yo llevo dos horas caminando. ” Datos expulsados como justificación absoluta, pena más que suficiente para la mente francesa. Molestia se instaló certera en el pecho ante la expresión ajena, y sin reparo alguno la distancia fue acortada entre ambas, botella metálica como blandida como arma. “ Podría rociarte un poco en la cara a ver si se te quita lo desagradable, pero lamentablemente no tiene solución. ” Sonrisa, dulces tintes con olor a falsedad, y un paso atrás cede espacio al campo de batalla. “ ¿Una hora? ¿Vamos a recorrer todo el maldito bosque? ” musitada la frase, anhelo de un masaje a pies maltratados, copa de líquido refrescante, mullido colchón que le de la bienvenida.
"No y pues, ¿qué otra cosa ibas a hacer? Estamos en una caminata" recalca, aquel músculo tocado por todo el veneno posible se deleita al remarcar cada sílaba, sus piernas ya se quejan de la cantidad de metros recorridos y juran sus ópticas haber visto setenta y dos veces el mismo tronco. Mentón en alto y los ojos almendrados fijos, al menos un banquete entretenido para la mofa y a la altura de ciertas expectativas. "Sabes, me encantaría verte intentarlo" inicia, inmutaciones nulas y un rostro tan estático como las siluetas de hielo, como maniquí, una muñeca. Suspira, dramática como ella sola. "No todos nos atrevemos a que nos abran con un bisturí para tapar los defectos" canturreando, la esquina derecha eleva y devela la sorna bien prendida a cada célula, como un órgano más, la burla tiene vida propia. "Posiblemente" no le sorprendería en absoluto aquel sacrificio físico y mental, siempre incitando a la actitud activa sin leer el cansancio y hastío en tantos rostros y cuerpos, de manera cuidadosa lleva sus manos a la mochila trasera, sacando la aliada principal del evento, botella de agua fresca para una garganta seca. "Si vas a sufrir un infarto, avisa, no me gustaría ser cautivada en una escena del crimen."
dianadvs:
‘ Me encanta ver que alguien está disfrutando en lugar de simplemente acabar con la actividad ’. Replicó con satisfacción, por un momento se sentía bastante mayor por la manera en que había decidido recorrer el camino. ‘ La mayoría lo hace por cuestión de seguridad pero, comprendo tu punto de vista ’. Sacudió su cabeza de manera positiva, para ella era mejor que se mantuvieran en grupo, de esa forma, no podía perderles el rastro. ‘ Mi nombres es Diana, soy una de las consejeras, no creo tener el placer de conocerte ’. Se presentó extendiendo su mano.
"Ah, ¿cuántos años tienes?" el tono y contenido de lo que acaba de escuchar suena de tercera o cuarta década, y por ello la duda que acompaña de una curvatura delicada. "Seguridad, deseos de socializar, lo entiendo, no vienes a un campamento a no ser parte de un grupo" y sin embargo, ella rompe aquella regla natural y propia de aquel tipo de experiencias, prefiriendo huir a la soberana soledad, fiel y propicia. "Diana, hm, vale" es complejo para su memoria resguardar la inmensa cantidad de nombres, no puede prometer hacer excepción con la mujer frente a ella. "Sylvia, equipo verde" informa, distraída en beber de la cantimplora entre sus delgados dedos.
lcticiagne:
“ ¿Cuándo se supone que vamos a parar un rato? ” espetó, labio superior curvado en disgusto, en su diestra aferrado con fuerza el insecticida que servía como única protección a la inclemencia de la naturaleza. “ Y el próximo que me responda solamente con un ‘pronto’ va a recibir un poco de esto directo en el ojo. ” Amenaza en forma de spray elevada al aire, el puchero, aunque no materializado sobre rostro, era claro en la voz.
“¿Se va cansando la lady?” ah, benditos sus oídos y sus labios que son también propensos a mordisquear granada y escupir veneno, hastiada del ritual de caminata tan cliché como film veraniego, sólo faltaba una canción alegre silbada bajo el tenue manto solar. “Tíratelo encima a ver si se te quita un poco lo bicha, anda” el acento en momentos así se vuelve perpetuo y notable, el ocaso de su seriedad es la gran sombra de una curvatura menguante. “Dijeron que quizá en una hora” son los rumores y mitos construidos por los ilusionados de pausa.
dianadvs:
Contemplaba con una expresión iluminada el parpadeo del sol entre los árboles y la variedad de vegetación que rodeaba la zona, hacía tanto que no entraba en contacto de esa forma con la naturaleza que se sentía deslumbrada por la misma. Bastante segura de escuchar pasos ajenos que buscaban acoplarse a su ritmo, se detuvo con delicadeza para dirigirse a la figura contraria. ‘ No te preocupes por mi, voy así de lento para observar el paisaje, anda, tú sigue a paso normal ’. Afirmó apacible, señalando el camino que tenía por delante. ‘ A menos que también quieras ir disfrutando de la vista, en ese caso, no tengo problema en tener un acompañante ’.
Ni las hojas amoldadas ni el terreno inestable son pasarela y, sin embargo, la anatomía propia es propulsora de pasos elegantes y lentos, quizá en parte por la ausencia de deseo se sumirse al paisaje de júbilo y muchedumbre, conversaciones tan triviales como la caída de follaje decorando su rumbo. “Ah, sí, me quitaba el sueño” vacío el tono que reproduce aquella contestación, por lo bajo y dispersa, con su fantasmal sonrisa poseyendo el semblante delineado. “Voy lento porque es mi ritmo y no me agrada la idea de tanta multitud caminando como Heidi, eso es todo.”
frcnco:
‘ No, no es por allá, ni siquiera se pueden ver pisadas en la tierra. ’ bajo suspiro que abandona labios al obtener mayor desorientación, el parloteo del grupo desparecido y que sólo deja la tranquilidad del aire a su alrededor. Culpa intenta posarse en sus hombros pero la desecha con rapidez, sin intención de aceptarla, aunque —sí, su parada para búsqueda de bebida y unos cigarrillos en su mochila les habían retrasado, pero aceptarlo costaría más que una perdida. ‘ Te dije que caminaras más rápido. ’
Jodido idiota. Dos palabras, coronan y abandonan sus pétalos rojos como la dulce sangría, un silencio de muerta que es la música de la discordia, caos, total vacío del resto de sombras caminantes, algún rostro familiar, no, nada, sólo ella y él. “¿Y en qué mundo es mínimo de importante lo que un gilipollas como tú dice, cariño?” deforma y atina a cuestionar, sus menudos brazos cruzados sin abandonar el ritmo que, no admitirá, no tiene dirección firme ni objetiva. “Pero lávate las manos, adelante”
amaiabx:
“Hay separarnos del grupo un rato” Sugerencia sale de los carmines femeninos. “O ¿eres cobarde?“
“¿Y qué me asegura que eso significaría mínima diversión?” resuena la viperina lengua, chocando contra la cavidad bocal, la desconfianza instalada.
abidarte:
“ ¿Escuchaste eso? ” orbes se posan por ínfimo segundo sobre silueta impropia, antes de eliminar distancias entre arbustos que proclama melodías y posición. Es entonces cuando figura silvestre aparece en escena, y el llamar a un tercero con movimiento de mano se transforma en necesidad. “ despacio. ” murmuro desplegándose antes de volver a encantar atención con vida de bosque.
La curiosidad mata a los gatos, si sabrá ella de refranes que incitan a cometer errores de incoherencia momentánea. Cuando las palabras acarician tímpanos, ámbares estudian entorno. “Sí. El miedo suena desde ti, qué grata melodía” cada fracción de su níveo rostro es consumido al fuego de la sátira, cualquiera diría que tiene humor, pero bien como dice papá, es un limón, ácido. “Es un bosque, esperar silencio es una ingenuidad” están violentando y recorriendo terreno sagrado, hogar de animales silvestres y desacostumbrados a la manada mundana.
sethgrty:
“Deberíamos ir más rápido y alcanzar al grupo.” Volteó su cabeza para mirar a la persona que lo acompañaba. “O nos terminaremos perdiendo.”
Sus perlinos dientes reprimen la maldición, incautando por un momento a quien sólo alimenta el incordio inicial y natural. “Quizá deberías cargarme, muchachón” disfrazando sus vocablos de una tonalidad dulce, hila aquellas palabras a medida que sus pasos van en aumento, develando la traidora sonrisa, la que encarna engaño y burla.
jvckic:
tomó el brazo de la persona más cercana, ‘ ¿escuchaste eso? ’
“Sí” silbando esas dos simples letras entre sus perlados dientes, maniobra para escapar y soltarse de cualquier tipo de agarre, si hay algo que parece incordiar es la ruptura del espacio personal. “Soy yo quejándome porque me agarraste del brazo” y es el tono frío, animado por la actitud forjada bajo el puño de la soberbia. Dejando que un suspiro le de música a la escena, chasquea su lengua. “Es un bosque, hay animales, ¿esperabas silencio?”
chcrryybomb:
“Los rumores son ciertos, traje algo único para refrescar la garganta…” Relamió sus labios, apoyándose con el tronco de un árbol con cuidado, lo que menos quería era arruinar las cantimploras que guardó para superar el cansancio caminata.“Aunque todo tiene un precio.”
Cuasi como la mismísima nieve, así de pálida su tez, reflexiona brevemente. “Me tenías con el pendiente” sus dientes se asoman, en esa sonrisilla embalsamada en ironía, de milagro está ahí, despierta, ávida al paisaje frondoso. “¿Y cuál es el producto?” imprudente y en libertad, la curiosidad finalmente aparece, sin saber qué se esconde detrás del plástico tan protegido por la campista.