abre la boca dispuesto a discutir las palabras ajenas, pero prefiere mantener el silencio pues no cree que merezca la pena comenzar algo que no es del todo necesario. es evidente que no piensan igual y sabe que será difícil convencer al contrario de que piense de otra manera, incluso aunque ponga todos sus esfuerzos en aquella tarea. “ o quizás sólo busco que me des la respuesta que quiero. ” agrega finalmente, humedeciéndose los labios y fijando su mirada en el rostro del contrario, deseando tener la libertad de tocarlo y besar sus labios cada vez que tenga la necesidad de hacerlo. y es que la tiene la mayor parte del tiempo, pero su compromiso con su familia y el sentido de responsabilidad que posee no se lo permiten del todo. “ por supuesto que no lo hice. ¿acaso no has oído que la gente borracha siempre dice la verdad? ” inquiere con una ceja en alto, su mirada posándose en la mano ajena que se encuentra en su muslo y sus dedos no tardando en rodearla para darle un pequeño apretón, alejándolos rápidamente. como siempre, sus ojos se desvían hacia su alrededor, observando cada rincón de la habitación como si buscase que alguien saliera escondido de uno de los rincones y los apuntara de manera acusadora. no le importan los rumores porque es capaz de desmentirlos con calma, pero ― ¿que los vean? bueno, eso es cosa totalmente distinta. “ no estaba tan borracho de todas maneras. ” admite luego, una sonrisa posándose en su boca mientras una de sus manos va a parar en la nuca ajena, acercando el rostro del contrario al suyo, sus labios rozando los del guardia antes de moverlos lentamente hacia su oreja. “ porque recuerdo perfectamente lo que se siente estar contigo. ” susurra, sonriendo contra la oreja ajena antes de darle pequeño besos, guiándose hacia la mandíbula ajena y terminando por atrapar la boca del guardia en un beso, no pudiendo resistirse a ello. ¿cómo podría hacerlo? su cuerpo y su mente parecen haber caído en un hechizo, demasiado fuerte como para resistirse a él. “ no quiero que te acuestes con nadie más. ” confesión escapa de su boca de forma rápida, palabras chocando contra los labios ajenos mientras siente su corazón latir con fuerza contra su pecho.
atreviéndose Caiden Orders a jugar con él una vez más, garantizando de tal manera que la situación planteada por sí no era más que una ilusión y, sin duda, encargándose de que la mente fuera incapaz de labrar un simple pensamiento claro. el repentino contacto que le obligaba a mantener la mirada fija en las facciones masculinas, atendiendo a la mención de boca ajena y a un toque sobre panel auditivo que le llevó a dejar caer momentáneamente los párpados. un leve escalofrío pareció confirmar cuán gratificante resultaba el recuerdo que se proyectó desde su subconsciente. a esas alturas, no resultaba ninguna sorpresa que la mera cercanía fuese suficiente como para activar un estado de alerta, uno que le hacía temer que fuese a perder la racionalidad que con tanta facilidad había controlado su mundo hasta entonces. ¿cómo no iba a recordarlo a la perfección? de igual manera, el manto utópico que había cubierto los sucesos de aquella noche se hacía real, volviendo a sí como una corriente eléctrica. un beso que casi amenazó con la caída de sus pilares y una mención que lo corroboró. antes si quiera de entablar palabra, los labios buscaron los ajenos, pretendiendo fundirse con ellos una vez más, besándolo con levedad y, apenas apartándose centímetros después. comenzando a resultar el choque contra su caja torácica más fuerte con el acrecentar de los segundos, la creación de un nudo en la garganta le hacía percatar de cómo era la primera vez que se enfrentaba a situaciones de ese tipo. la palma sana se posó sobre mejilla ajena y la rozó suave, como si el toque de la epidermis fuese a facilitarle la formulación de una respuesta y, en efecto, lo hizo. “ está bien ” una promesa recién formada en las entrañas, que salía sin más, como si de la única respuesta factible se tratase. la palma descendió, situándose sobre el cuello ajeno y, sirviendo como antecedente de las que serían sus palabras más insólitas hasta la fecha: “ yo te quiero sólo para mí ” de igual manera, revelándose ambicioso al respecto. la lucha interna entre el prevalecer o no hacerlo, parecían concordar que la pérdida del otro no era algo que fuese tolerable, habiendo caído completamente en todo lo relacionado a su persona. un hechizo que fue aceptado y sellado tan pronto como al momento en el que volvió a apoderarse de labios ajenos.