@annabelledlv
Había mucho en la mente del segundo (aún) príncipe de Illéa desde que habían vuelto al país, pensamientos que en su mayoría rayan en la culpabilidad y lo depreciativo. Lo último que quiere es hablar, con quien sea, con sus hermanos, con sus primos, con las seleccionadas... Con cierta seleccionada. Ha ordenado a su doncella que sus comidas sean tomadas en la habitación que le ha sido asignada, en un palacio que desconoce casi por completo, y con el constante temor de prender la televisión y ver alguna noticia que implique un cambio completo en su vida. Sin embargo, llega un momento en que el encierro auto-infligido es demasiado, y sale de sus aposentos, buscando el balcón más solitario del lugar para fumar, en algún momento de la noche en que todos deberían de estar dormidos. Por supuesto, no cuenta con la presencia femenina, presencia que le hace girarse a medias y evitar la mirada contraria, en pos de continuar llevando el tabaco a su boca. ---¿Qué?--- lanza la pregunta sin emoción palpable en su voz, volviéndose hacia el frente, completamente de espaldas a la castaña.












