Había un suéter ahí, y ese pésimo gusto solo podía ser identificado como uno del increíblemente molesto Miyuki Kazuya. ¡¡Nadie tenía tan mal gusto!! Me pregunté si poniéndome se vería aunque fuese un poco mejor pero…
Cuando me lo puse de inmediato pensé que eso era bastante más grande delo que esperaba…— Maldito Miyuki Kazuya. — Dije para mi. Me vi en el reflejo de una de las secadoras, y pese a que no se veía tan mal no pude evitar dar un saltito debido a la repentina interrupción.
— ¡¡MIYUKI KAZUYA!! — Grité, jamás esperando verlo ahí, y menos cuando yo… yo… — ¡¡NO ES LO QUE TU CREES QUE ESTÁ PASANDO!! —Mis pulmones daban para eso y para mucho más. Me saqué el suéter de inmediato y se lo tiré a la cara pues parecía estar riéndose DEMASIADO.
Digo, ¡¡no era para tanto!! Simplemente había tenido curiosidad y lo había hecho.— ¡¡Ya deja de reíiiiiir!! ¡¡En primer lugar es tu culpa por dejarlo aquí! ¿y así pretendes que los kouhai te respeten?! — Aunque, ahora mismo, yo mismo estaba avergonzado por dejarme llevar y ni siquiera darme cuenta de que había entrado a la lavandería nuevamente.
——— { ઝ ; Los gritos de Sawamura no ayudaban a menguar en absoluto la frecuencia de sus carcajadas, la expresión avergonzada del muchacho disfrazada tras esa mueca de enfado estaba brindándole material suficiente para el resto del mes.
Las risas mermaron en la garganta del catcher, los músculos abdominales comenzaban a doler y tener estampado su suéter en la cara ayudó bastante.
-- Si tanto me quieres cerca ya sabes donde queda mi habitación.
Miyuki avanzó hasta el más bajo, provocando nerviosismo en la silueta contraría, la sensación se poner el dedo en la yaga era tan divertida. La boca exhibió la fila de blancos dientes al sonreír nuevamente.
--No tenía idea que me estimabas tanto.