(...) Tras larga ausencia, unos, que vuelven a su patria amada, a sus hijos y esposa. Otros, prófugos, pobres, perseguidos, que asilo buscan, cual busqué, lejano, y a quienes que lo hallaron tu luz dice, hospitalaria estrella. Arde, y sirve de norte a los bajeles que de mi patria, aunque de tarde en tarde, me traen nuevas amargas y renglones con lágrimas escritos. Cuando la vez primera deslumbraste mis afligidos ojos, ¡cuál mi pecho, destrozado y hundido en amargura. palpitó venturoso! Del Lacio, moribundo, las riberas huyendo, inhospitables, contrastado del viento y mar entre ásperos bajíos. vi tu lumbre divina[.]
Al faro de Malta | Duque de Rivas













