Una noche cualquiera del final del invierno:
Retrocedí en los intentos de no inundarme con los recuerdos prohibidos, ni siquiera estaba segura de volver a los antiguos vicios para mitigar las ausencias no planeadas.
Una salida inesperada, (re)encuentros de después y un puñado de arrepentimientos acompañaban la velada. Solía decirte que dejaras las bocanadas de más, sólo repetías que era tu único vicio... esa noche dejé que me inundara cada ceniza que desechaban los latidos de más.
Ya no me alejo de esos lugares que proyectan un pedacito de ti, no quiero terminar en la profundidad de mis pesadillas por no poder deshacerme de las heridas de lo que ya no podrá ser.
Aún me quedan muchos inviernos por recorrer, con la coraza reforzada y los nudos en la garganta que se niegan a fluir cada vez que se escucha a lo lejos los vicios (no) deseados... te prometo que intentaré no enloquecer.
— "Ídem", S. Syeiduco


















