Sabias que, las mujeres llevamos vida en burbujas de potencial. La biología los llama óvulos, las abuelas semillas de creación disponibles para la expansión. Su viaje, el nuestro y de la humanidad, inició hace mucho, nació de un orgasmo generado por el placer de crear pulsado desde la matriz universal.
Citando a Einstein y a su grandioso aporte “La teoría de las Partículas entrelazadas”, lo que junto una vez, por siempre unidad será. Es así como, al haber partido del húmedo y sagrado vientre materno, nuestros átomos resuenan a memorias ancestrales que nos conectan con lo eterno a través de nuestro árbol genealógico. Siete generaciones atrás, según las abuelas y acorde a Einstein, mucho mucho más.
Lo interesante es que, las mujeres somos fractales de este milagro que es la gestación y con ello no me refiero exclusivamente a la vida física, pues las ideas, pensamientos y todo tipo de creación también tiene alma, espíritu, propósito e intención. Son nuestras cuerpas canales sagrados para su transmisión. Por eso, conocer nuestros ritmos nos vuelve participes conscientes del proceso creativo. En otras palabras, sabernos cíclicas es la clave para fluir empoderadas, armonizadas por dentro y por fuera. Utilizando las fuerzas de nuestra propia naturaleza a nuestro favor, para vivir claras, seguras y enraizadas.
Observemos el proceso que antecede a la menstruación, es decir no hubo fecundación de la semilla y la mujer inicia su proceso de lunación. Todo inicia con los niveles de estrógeno y progesterona disminuyendo en presencia y cantidad. Por ello es normal sentir un bajón y necesidad de recogimiento ya nos encontramos abiertas como una flor, más sensibles energéticamente y con mayor agudez en nuestra percepción. Es aquí donde la heroína oxitocina acude al llamado, estimulado las contracciones uterinas para que el desprendimiento del endometrio sea adecuado.
El proceso de navegar a su propio centro ha comenzado. Esto la lleva a reconectar con su universa interna, puesto que la mujer en fase menstrual se encuentra conectada con su linaje en su mayor potencial. Por eso las abuelas relacionan esta fase con la conexión con la sabia ancestral, la bruja interior, cuando ella se experimenta en equilibrio físico, energético y emocional. Por ello es esencial sanar lo que sea necesario para poder aprovechar toda la medicina que el momento menstrual nos llega a brindar. Esto es algo que podemos trabajar con las medicinas de la Madre Tierra, sabias maestras gustosas de asistir nuestra sanación y despertar.
Entonces, comenzando con el Cacao, medicina amorosa y profundamente nutritiva con elevado contenido de minerales esenciales para el bienestar. Su alto contenido de Magnesio incrementa el flujo sanguíneo, contribuyendo a un mejor funcionamiento del corazón. Produciendo distintos efectos como son: relajación muscular, incremento de la capacidad intelectual, y por supuesto ayudando al alivio de nuestra matriz. Adicional a esto, tenemos la presencia de la teobromina, la cual también aumenta el flujo sanguíneo mientras estimula el sistema nervioso y la producción de oxitocina que junto con la anandamida crean la sensación de dicha y placer. Estados esenciales para vivir nuestra lunación en consciencia y amor.
Todo esto se puede potenciar con la maestra de la creatividad, La Santa María, Cannabis Sativa o Índica, en esencia una planta ideal para la sanación femenina. Sus cristales ricos en fitocanabinoides asemejan a nuestros neurotransmisores endocanabinoides, uno de ellos la anandamida. Por lo que, al juntar su alquimia con la medicina del Cacao, expanden el corazón mientras prolongan la sensación de apertura y relajación, abriendo además nuestra percepción al reconocimiento de nuestra sombra, heridas de la infancia y patrones limitantes que, con la guía adecuada, podemos liberar. Cabe resaltar que nuestro útero esta lleno de receptores endocanabinoides, es decir, estamos diseñadas para recibir la medicina cannábica y con ella evolucionar.
Relacionarnos con nuestra ciclicidad desde un lugar de amor, consciencia y conocimiento nos regresa a nuestro poder personal. Abrirnos a explorarnos junto con las plantas de poder abre la posibilidad de sanación profunda, ya sea acompañadas, en caso de requerirlo, o en nuestra exploración personal. Las plantas medicinales nos recuerdan que venimos de la Tierra y que en ella encontramos todo lo necesario para una vida dichosa y abundante. Acercarnos con profundo respeto, humildad y corazón abierto nos habilita a recibir todo lo que tienen para ofrecer a una humanidad en constante redescubrimiento.
Este artículo es una colaboración entre Sirigocha Magacín, QUINA Chocolate, Cannabis Ancestral y María Fatme; Terapeuta Menstrual, Ingeniera Química, Profesora de Yoga, Danzante de la vida y practicante de magias femeninas en conexión con las Plantas de Poder, inspiraciones de mi día a día.