El amor es una tecnología. Una tecnología compleja que organiza cuerpos, ideas, arquetipos, deseos, maquillaje, hormonas, expectativas, double checks y condones y los coloca en diferentes disposiciones, estados de ánimo y espacios en el mundo. El amor distribuye estos ensamblajes y los ordena por categorías. El amor crea narrativas, líneas legibles con principio y fin. [...] La tecnología se perfecciona, se adapta, pero sigue funcionando como un reloj --a veces una bomba de relojería-- narrativo de nuestros sentimientos.
Jaron Rowan y Silvia Nanclares, “The One I Love / You’re The One“ in (h)amor2, ed. Sandra Cendal














