Sara Torres, Mundos que hacen el amor en (h)amor⁹ amigas.
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Sara Torres, Mundos que hacen el amor en (h)amor⁹ amigas.
Elisa Coll, Impossible to ignore en (h)amor⁹ amigas.
H-(H)amor
pienso en el paréntesis que nos contiene y no puedo imaginar un futuro sin desbordamientos.
Miriam Reyes, “En los márgenes“, in (h)amor2, ed. Sandra Cendal
El amor es una tecnología. Una tecnología compleja que organiza cuerpos, ideas, arquetipos, deseos, maquillaje, hormonas, expectativas, double checks y condones y los coloca en diferentes disposiciones, estados de ánimo y espacios en el mundo. El amor distribuye estos ensamblajes y los ordena por categorías. El amor crea narrativas, líneas legibles con principio y fin. [...] La tecnología se perfecciona, se adapta, pero sigue funcionando como un reloj --a veces una bomba de relojería-- narrativo de nuestros sentimientos.
Jaron Rowan y Silvia Nanclares, “The One I Love / You’re The One“ in (h)amor2, ed. Sandra Cendal
El cambio de paradigma que propone la ruptura de la monogamia obligatoria no es la banalización definitiva de los amores, sino todo lo contrario: el compromiso final, el que late en el fondo de los compromisos políticos, ideológicos y sociales, pero que es bastante más jodido, bastante menos vistoso y bastante más arriesgado. Comprometerse es, en el fondo, dejarse comprometer, dejarse poner en un compromiso. Eso quiere decir romper barreras de inmunidad, renunciar a la libertad clientelista de entrar y salir con indiferencia del mundo como si fuese un supermercado o una página web. Quiere decir dejarse afectar, dejarse tocar, dejarse interpelar, saberse requerido, verse concernido... entrar en espacios de vida en los que no podemos aspirar a controlarlo todo, implicarnos en situaciones que nos exceden y que nos exigen inventar nuevas respuestas que tal vez no tendremos y que seguro que no nos dejarán igual. Todo compromiso es una transformación forzosa y de resultados no garantizados
Brigitte Vasallo, “Romper la monogamia como apuesta política“ in (h)amor2, ed. Sandra Cendal
Podríamos entender las relaciones amorosas, afectivas y/o sexuales, partiendo de esta idea: el amor ni empieza ni acaba obligatoriamente en el dúo sino que puede tener otras formas; crear, en el lugar de estas estructuras cerradas, "polículas", "núcleos afectivos", como propone la (h)artivista Marian Pessah, que se puedan relacionar entre ellos, que se alimenten, que compartan espacios físico y/o emocionales. Crear rizomas, campos de patatas [en vez de medias naranjas] interconectadas entre sí, con lugares de unión y zonas de tránsito, con núcleos acentrados y solidarios. El amor, en esta imagen, no es la patata: una patata por sí sola no es más que un pobre tubérculo. El amor, nuestra vida amorosa, afectiva, sexual es todo el campo, todas las relaciones que establecemos los unos con las otras, y las relaciones de todos ellos con todos los demás. Un sistema de alimentaciones multidireccionales y constantes, de cuidados compartidos, una red en construcción perpetua
Brigitte Vasallo, “Romper la monogamia como apuesta política“ in (h)amor2, ed. Sandra Cendal
El gran amor, (también llamado amor romántico), l'amour, es una imagen liberadora pero sospechosamente repetitiva, extrañamente común. Cúspide de la evolución emocional del ser humano, el enamoramiento y su materialización, el Everlasting Love, nos parece lo más, especialmente comparado con las uniones de conveniencia de siglos anteriores o de latitudes distintas y con los matrimonios tradicionales, unidos por la hipoteca, los churumbeles y la costumbre, desapasionados y malhumorados. El amor romántico (el amor-de-verdad ®) ofrece un marco emocional totalmente distingo y aparentemente liberador: más allá de convencionalismos y consideraciones, como fuerza irracional que todo lo puede. Poner en cuestión l'amour, tratar de pensar modelos que desmonten la monogamia obligatoria y que la conviertan en una opción personas entre otras muchas posibles, no es cuestionar el amor. Bien al contrario, es tratar de entender el Amor, en mayúscula, más allá de sus construcciones, del amor en minúscula. Es seguir apostando por él, más allá de los finales felices y las comidas de perdices
Brigitte Vasallo, “Romper la monogamia como apuesta política“ in (h)amor2, ed. Sandra Cendal