PornoBurka de Brigitte Vasallo
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PornoBurka de Brigitte Vasallo
“El desafío poliamoroso: Por una nueva política de los afectos” de Brigitte Vasallo
El cambio de paradigma que propone la ruptura de la monogamia obligatoria no es la banalización definitiva de los amores, sino todo lo contrario: el compromiso final, el que late en el fondo de los compromisos políticos, ideológicos y sociales, pero que es bastante más jodido, bastante menos vistoso y bastante más arriesgado. Comprometerse es, en el fondo, dejarse comprometer, dejarse poner en un compromiso. Eso quiere decir romper barreras de inmunidad, renunciar a la libertad clientelista de entrar y salir con indiferencia del mundo como si fuese un supermercado o una página web. Quiere decir dejarse afectar, dejarse tocar, dejarse interpelar, saberse requerido, verse concernido... entrar en espacios de vida en los que no podemos aspirar a controlarlo todo, implicarnos en situaciones que nos exceden y que nos exigen inventar nuevas respuestas que tal vez no tendremos y que seguro que no nos dejarán igual. Todo compromiso es una transformación forzosa y de resultados no garantizados
Brigitte Vasallo, “Romper la monogamia como apuesta política“ in (h)amor2, ed. Sandra Cendal
Es fácil dar una respuesta bucólica a esas críticas sobre un posible horizonte en el que el deseo no discurra por los canales sabidos o el rollito de que todos los cuerpos son deseables. Pero luego, después, antes y sobre las palabras planea la realidad, y en este plano, el concreto, la gente con más éxito social se enrolla con la gente de más éxito social, guapura con guapura, glamour con glamour. El atractivo, el capital erótico, es contextual, podemos cambiar las formas, las mechas rubias por las crestas, los tacones por las tachuelas, pero al final hay un modelo que se impone en cada espacio. Cuando el poliamor u otras formas de relación con intenciones no monógamas olvidan problematizar la base misma de los deseos y la base misma de la monogamia, con sus chupipuntos por conquista en el esquema piramidal del acceso a aquellos cuerpos que el mercado convierte en deseados para la mayoría, pero accesibles solo para una minoría, hasta que no se dinamiten por completo esas mismas dinámicas, efectivamente, el poliamor será la revolución de pacotilla de unas cuantas en detrimento del abandono de las muchas abandonadas de siempre. Así, cuando el o la poliamorosa de éxito os vengan a explicar, ufano, con cuanta gente se está enrollando simultáneamente y cuando su narración esté repleta de imágenes sobre si mismo y reivindicaciones de sus derechos y de lecciones morales de cómo tomarte bien esto y lo otro, cuando no haya rastro de frustración, ni de dudas, ni de angustia, ni un trocito pequeño de tripa magullada en toda su perorata, sírvete un tequila o un té a la menta, reclínate pacientemente en tu sillón preferido y, con mucha calma y poco disimulado sarcasmo, contesta: Ajá, qué interesante, ¿con cuánta gente? Cuéntame, ¿con cuánta gente? Y aún así, romper la monogamia no es para blancas, flacas, cuerdas, bonitas y bien hechas, sino justamente para todas aquellas paras las que la monogamia es todavía más mentira que para el resto. Romperla bien rota, no sustituirla por monogamias simultáneas camufladas bajo otros nombres. Romper esos mecanismos, escupirles a la cara, volvernos intransmisibles, irreproducibles, hacernos intolerables. Romper la monogamia no es para aquellas que se enrollan con quien toca, no es para gente normal, ni para guais de salón, ni para guais de after, ni para guais de CSO. Es la ruptura de las fracasadas, de los loosers, de las que evitan el margen de cualquier margen, para aquellas que nunca encontramos pareja con la que hacer nidito porque no hay nido que nos contenga ni nos quiera contener, es para la chavala abandonada en su tercer mes de embarazo, para las bolleras de pueblo, para pasados los cuarenta, para seropositivas, para el marica de la escuela, para el hombre trans que no pasa por el tubo ni de ponerse la cresta ni de quitarse las tetas, para la barbuda sin passing, para las rechazadas por las suyas, por su clan, para las que no encajan ni con su raza ni con su estirpe ni con su entorno ni con su patria, para las que no tenemos un hogar al que volver, ni una madre a la que volver y una familia con la que pasar las fiestas y luego despacharnos en las redes, para todas aquellas que no saben qué hacer con su cuerpo y sus vidas, porque nosotras sabemos lo que significa estar solas y lo que de verdad significa haber sido abandonadas, para las inmunes a los capitales eróticos porque nunca se invirtieron en ellas. Solo desde ahí, desde la herida, podemos construir otra cosa. Las herramientas del amo no desmontaran la casa del amo. Nosotras tenemos otras herramientas, porque estamos hechas de otra pasta, a base de hostias, pero de otra pasta. Solo tenemos que acabar de romper una vez la fantasía, dar el último paso, soltar la última amarra, huir del influjo de los centros del deseo, salir incluso del margen para evitar un más allá, encontrar a nuestras iguales, mirarlas a la cara, nombrarlas y ponernos, de verdad, a construir otra cosa.
Pensamiento monógamo, Terrorismo Poliamoroso. Brigitte Vasallo
Podríamos entender las relaciones amorosas, afectivas y/o sexuales, partiendo de esta idea: el amor ni empieza ni acaba obligatoriamente en el dúo sino que puede tener otras formas; crear, en el lugar de estas estructuras cerradas, "polículas", "núcleos afectivos", como propone la (h)artivista Marian Pessah, que se puedan relacionar entre ellos, que se alimenten, que compartan espacios físico y/o emocionales. Crear rizomas, campos de patatas [en vez de medias naranjas] interconectadas entre sí, con lugares de unión y zonas de tránsito, con núcleos acentrados y solidarios. El amor, en esta imagen, no es la patata: una patata por sí sola no es más que un pobre tubérculo. El amor, nuestra vida amorosa, afectiva, sexual es todo el campo, todas las relaciones que establecemos los unos con las otras, y las relaciones de todos ellos con todos los demás. Un sistema de alimentaciones multidireccionales y constantes, de cuidados compartidos, una red en construcción perpetua
Brigitte Vasallo, “Romper la monogamia como apuesta política“ in (h)amor2, ed. Sandra Cendal
Sobre el amor-dr0ga
Brigitte Vasallo
Non si tratta di quante persone ci sono nella coppia, ma del ruolo che occupa nella società e di come quel ruolo non sia frutto di una scelta libera. Il pensiero monogamo ci organizza gerarchicamente, mettendo al centro quel nucleo e creando una graduatoria che lascia indietro altre forme di legame. La coppia diventa la nostra identità. Ed è in competizione con il fuori. Deve essere meglio di tutto il resto. Anche la nazione si costruisce così, genera un ‘noi’ riproduttore come il noi della coppia, che nasconde le disuguaglianze interne e dice che quello che siamo è meglio di qualsiasi altra cosa. Tutto il resto è un potenziale nemico che ci dissolverà.
Brigitte Vasallo, scrittrice, ricercatrice e attivista femminista, è nota per la sua critica all’islamofobia di genere, al purplewashing, all’omonazionalismo e al concetto di monogamia come costrutto del capitalismo.
Il suo lavoro ruota attorno ai meccanismi di costruzione dell’alterità, con particolare interesse per la differenza sessuale e la scomparsa delle epistemologie contadine.
Nata a Barcellona nel 1973, è figlia di contadini galiziana, emigrati prima in Francia e poi in Catalogna.
Ha vissuto per molti anni in Marocco, esperienza che le ha consentito di acquisire la prospettiva del pensiero egocentrico e coloniale egemonico della società occidentale.
Tiene conferenze in tutto il mondo e collabora regolarmente con diversi media.
Già titolare della cattedra Mercè Rodoreda di Studi Catalani all’Università di New York, è docente del Master in Genere e Comunicazione dell’Università Autonoma di Barcellona.
È stata l’ideatrice del Primo Festival della Cultura Txarnega a Barcellona.
Tra i suoi libri tradotti in italiano ci sono Pornoburka (2020), Per una rivoluzione degli affetti. Pensiero monogamo e terrore poliamoroso (2022) e Linguaggio inclusivo ed esclusione di classe (2023) che è stato finalista del Premio Inge Feltrinelli.
Il suo lavoro analizza l’intersezionalità tra razzismo e misoginia, con particolare riferimento a come colpisce le donne musulmane. In tal senso, denuncia il purplewashing e il pinkwashing, in sintesi, come il femminismo e i diritti LGBTI sono strumentalizzati per giustificare la xenofobia, cessando di essere fini a se stessi.
Nel testo Linguaggio inclusivo ed esclusione di classe ci mostra i limiti di un approccio che cerca facili soluzioni al problema del linguaggio che universalizza ed esclude, mostrandoci le difficoltà di una vera contro egemonia all’interno del sistema in cui viviamo. Indaga su quali rinunce in termini di autenticità e dissidenza sono imposte a chi tenta di accedere alla produzione culturale a partire da condizioni di povertà e oppressione. Si chiede, ancora, se sia davvero possibile prendere parola senza che il pensiero universalista basato sul binarismo riduca a “subalterno” ciò che vorrebbe essere divergente.
Lo stesso sguardo disincantato e critico attraversa Per una rivoluzione degli affetti, nel quale ci mostra la pervasività di un sistema escludente anche in ambito relazionale, mostrando come la monogamia sia un costrutto figlio dell’occidente capitalista, mostrando le possibilità di un approccio diverso per un mondo diverso, per una radicale rivoluzione nelle relazioni, che siano sessuali, familiari o comunitarie.
Scrittrice e attivista, nota soprattutto per la sua critica all’islamofobia di genere, al purplewashing e all’omonazionalismo.
[Linguaggio inclusivo ed esclusione di classe][Brigitte Vasallo]
Questo dovrebbe essere un libro sul linguaggio inclusivo. E lo è. Ma è anche un libro che si domanda chi include chi, e dove.
Quante volte sentiamo dire che cambiando le parole che usiamo cambieremo il mondo? Spesso ci abbiamo creduto, e forse ci crediamo ancora. Ma nonostante tutti gli sforzi il potere di trasformare la realtà e l’immaginario resta nelle mani di chi ha sempre avuto privilegi. Brigitte Vasallo mostra le strategie di adattamento di chi non ha ereditato nulla e si ritrova, come un errore nel sistema, a…
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