Subida en el escenario y con la incertidumbre de no saber quién acabaría quedándose con ella, la danesa miraba a todos los pujantes. Cuando el nombre de su comprador fue anunciado, esbozó media sonrisa. El italiano no estaba nada mal, había que admitirlo. Fue toda una sorpresa para ella que él resultara ser el ganador de sus veinticuatro horas de libertad robada. Bajó del escenario y se reunió con el moreno en un punto más alejado del escenario. –Vaya, vaya. No esperaba que tú fueras el ganador –alzó una de sus cejas a la vez que una sonrisa se colaba entre sus labios. Se mordió el labio inconscientemente, sin saber qué era lo que le deparaban las próximas veinticuatro horas. –Supongo que soy tuya por veinticuatro horas. {@pizzxntorini}