Amaba mirar sus malditos ojos.
Amaba ese color café en sus iris, eran tan brillantes y hermosos que me embriagaba.
Quedaba tonta con tan sólo mirarlo, no se que tenían sus malditos ojos o su mirada. Pero era algo de que solamente querías besarle y tenerlo ahí contigo.
No se que mierda, es una atracción que me mata día a día.
Aguantandome las ganas de ir y robarle un maldito beso.
Pero eso no pasará.











