Recuerdo el día que salió en Internet la noticia de que este señor había atacado el Tribunal Supremo de Justicia, consideré un poco estúpido el como lo hizo, ya que solo lanzo un par de granadas sin lastimar a todos esos gusanos chupasangre que trabajan con la dictadura de Maduro tomados de la mano.
No sé si fue por la calentura de las protestas, o por que la paciencia con esta dictadura había llegado a su máximo, pero por alguna razón creí en él.
He visto tantas cosas feas, irreales y estúpidas en este país desde que nací, que cuando vi algo tan real como este héroe, por alguna razón creí en él.
Él creía, no, él sabía que Venezuela era algo más, creía en su potencial, y en el de su gente, tristemente, la mayoría de esa gente no creyó en él. El miedo a la Dictadura es tan brutal.
Fue el único que dio la cara para proteger el futuro de sus hijos, de millones de niños de Venezuela y de otros tantos millones de adultos incapaces de luchar por su tierra. Lo tacharon de ‘Show’, de un montaje del gobierno, de truco para calmar las masas etc, etc. Pero él siguió a lo suyo.
Le dio esperanzas a un simple chico como yo, que no creía en nadie que podría hacer algo por este país que se quema más rápido cada día. Sacrifico todo, su vida, la de sus familiares, sus hijos, su mujer, sus amistades, por millones de desconocidos que no le darían ni un vaso de agua a él.
Creía en lo que nadie más creía, en la habilidad para superarnos a nosotros mismos, en la unión que siempre nos ha faltado, en la voluntad de auto-sacrificio, algo que existe en nuestras venas, desde la época de Bolívar, El Libertador. Siempre me ha parecido estúpido qué el primer país que lucho por su libertad en américa, este en una Dictadura local. Que su himno Nacional sean estrofas de libertad pero que no halla de eso aquí.
Hoy llegué de un día agotador, buscando una entrevista para empezar a trabajar para ganar un misero sueldo mínimo que no alcanzará ni para comer, todo el día caminando, luchando por conseguir transporte, siendo optimista con esto. Siendo robado antes de llegar a casa por unos ‘hijos de chavez’ para no querer decir grosería alguna, y pensar, que esta mierda acabará pronto por que hay un héroe que vela por todos.
Pero ese héroe probablemente murió, hasta el final fue fiel a su ideal.
Quizás sus últimas palabras no fueron estas, pero las últimas que Internet vio de él probablemente sí.
"Sebastián, Santiago, Dereck, saben que hemos hecho esto por ustedes, por todos los niños de Venezuela. Espero verlos algún día, pronto. Los amo hijos, los amo"
"Le quiero pedir a Venezuela que no desfallezca, que luchen, que salgan a las calles. Ya es hora de que seamos libres y solo ustedes tienen el poder ahora. Los amo con toda el alma, con todo el corazón", alcanza a decir ya para todos los venezolanos.
Aunque el halla muerto, no me siento desesperanzado, estoy seguro que aparecerán más, y más, y muchos más, y entonces, la muerte de todos los estudiantes, oficiales sublevados, ancianos, madres, padres, y cualquiera que halla dado un paso al frente no será en vano. Los buenos siempre somos más, solo que tener valor.
El enemigo nos supera de 1 a 100, si estamos solos, si nos volvemos una sola voz seremos invencibles.
No hay que bajar los brazos. Yo creo en este país, y en su gente.
Así como Oscár Pérez murió creyendo en ellos. Hay que salir, dejar el miedo, tomar el valor, morir aunque sea aterrador, por que si vas a vivir la vida arrodillado mejor lucha de pie y muere guerreando.
Que en paz descanse un hombre que creyó en su país.
NO SOMOS CUBA, NI SEREMOS COREA DEL NORTE.