15 Simples Pasos para... Ganar un Nobel a la pelotudez: #13,075 - El/La fan de Montaner
Sí, todos sabemos que el título es agresivo, y que usted (por ejemplo) nunca utilizaría una palabra como “pelotudo” ni ninguna de sus variantes. Desde este espacio se brindan tres hermosos motivos para justificar su uso: 1) El ser ampliamente Fontanarroseanos. 2) El hecho de que usted no debería ver esto antes de las 22 hs. 3) El que pintó así, y el que hace sentir re capo.
Sí, también todos sabemos que, poniéndose técnicos, en realidad son cuatro motivos, pero también sabemos que ésta cantidad no refleja la misma intensidad que el número tres.
Ahora bien, en los pasos anteriores se ha delineado con lujo de detalles un plan de acción para lograr instaurar en la academia sueca la categoría a la Pelotudez. Ahora sólo resta lo más sencillo: ganarlo. La obra máxima de la pelotudez debe ser la transformación de su persona en un/a súper fan de Ricardo Montaner: no alcanza con tener sus discos, por ejemplo, sino que se deberá llevar a cabo un cambio radical en su vida. En los años 60’/70’, los Montaneros (como se hacen llamar los fans de Montaner) tuvieron un boom de popularidad, pero desde ya algunas décadas han perdido fuerzas sin saberse bien el porqué, incluso en la actualidad uno puede llegar a ser muy mal visto, e incluso atacado, si uno se autoproclama Montanero (Sobre todo en lugares de pensamiento de la así llamada “derecha”). Todo esto no es más que un signo inequívoco de la filiación y el cariño de las masas para con el gran Richard de Argentina/Venezuela/Colombia. Por lo tanto, su labor en la expresión del fanatismo debe ser de alta exposición, sin embargo, debe ser un procedimiento gradual, de lo contrario perderá credibilidad. Uno deberá comenzar compartiendo alguna que otra canción suya en sus redes sociales cada tanto; continuará haciendo pública la compra de sus discos; luego las remeras con su cara serán parte de su guardarropas habitual; empezará a incluirlo en conversaciones con sus amigos y familiares, tratando de imponer una discusión del tipo: “¿Cuál es el mejor disco de Montaner?” o “¿La música de Montaner es soberbia o simplemente excelsa?”; pronto será la banda sonora indiscutible durante cualquier reunión que se realice en su casa, y luego llevará su discografía completa tanto en un pendrive como en un MP3 para imponerlo en cualquier lugar; empezará a llamar a todas las personas “Cachita”, y gastará el latiguillo “Óyeme cachita” a mas no poder. Creemos que todos a ésta altura supondrán que el siguiente paso es anotarse en las Carreras de Arte e Historia y realizar una tesis de Doctorado conjunta que trate acerca de la relevancia histórica y cultural de la obra de Montaner y su increíble aporte para la unión Latinoamericana y la paz mundial. Gracias a los pasos #7 y #8 usted tendrá en su poder una gran cuenta bancaria, lo que le permitirá ir a cada uno de los recitales que realice Ricardo durante sus giras, lo que le valdrá seguramente uno o dos Record Guiness. Aquí comienza el punto culmine de su obra, ya que comenzará a tener una fama por sí mismo/a, desfilará por programas de Radio y TV hablando de su experiencia, quizás incluso junto al mismo Ricardo. Su piel ilustrada por múltiples tatuajes de Montaner y sus letras será tema de conversación de una gran cantidad de medios. Es el momento ideal para dar el golpe: Su transformación estética en Ricardo Montaner. No importa cuántas veces deba someterse al quirófano, si debe realizar un cambio de sexo, no dude de ello, ya que todo apunta a un bien mayor. Cuándo todo esto acabe, será la versión pelotuda del cantante (Y eso es mucho decir). Si no le otorgan el Nobel, créame que de verdad lo intentó.














