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Pareja: Argentina/Chile (Latin Hetalia) Clasificación: K+? Resumen: (youtubers!au) Hola Martin no sé si cachaste pero muchos quieren que hagamos un video los dos juntos, ¿te tinca la idea? (1/?) Advertencia/comentario: Parte 1 (aquí) Palabras: 2.000+
Aunque pudiera parecer lo contrario, Martín era una persona muy organizada. De pequeño sus padres le inscribían en muchas clases y actividades. Piano, BoyScouts, Inglés, Natación, todo para poder formarlo y que así su hijo supiera tanto como fuese posible. Por lo tanto, ahora que Martín hacía dinero siendo su propio jefe, sabía que tenía que imponerse ciertas cosas y limitarse en otras.
Los jueves si o si subía video. Eso era un caos a veces, porque eso significaba pensar en un tema o dos, darle vueltas y anotar más ideas con qué relacionarlo. Filmar el video era otro problema, porque a veces no le daban los tiempos con sus trabajos o exámenes de la universidad, y terminaba haciendo todo el miércoles con un nivel de estrés altísimo. Pero cuando podía subir su video principal de la semana, a veces sin haber dormido en la noche anterior, todo era felicidad. Y el ciclo se repetía una y otra y otra vez, sin embargo, era soportable.
Cuando empezó a notar que su esfuerzo era recompensado, por comentarios animosos y cada vez más visitas, Martín sabía que había dado en el clavo. Era un trabajo que muchos otros no entendían, y que podía parecer fácil, pero la realidad era otra.
Debido a todo el esfuerzo que ponía en su cana, cuando sus suscriptores se estancaron, sabía que algo tenía que hacer. Y, ahora que tenía la solución a un par de viajes en avión, no dudó en tomarla.
Manuel y él habían intercambiado información de contacto. Tenían sus emails y números de celular, pero cada vez que hablaban era solo para conversar a cerca de ideas para videos y cosas por el estilo. Hablan de youtube, esencialmente, y lo difícil que era a veces coordinar todo. Manuel le había dado varios tips de edición porque había ido a una clase de cinematografía una vez y sabía varias cosas que ayudaban a acelerar el proceso, hasta le enseñó varios otros programas de edición que le podrían ser más útiles para su tipo de videos. Lo cual le había alivianado el estrés de esas noches en vela varias veces.
Y vos no estudías?
Eso había sido en forma de broma, con un emoji que sacaba la lengua para hacerlo entender, pero por la respuesta de Manuel, Martín recordó no volver a tocar el tema.
No lol
Ese lol siempre era sarcástico en Manuel, así que Martín cambió el tema.
Cuando las vacaciones de verano estaban próximas, Martín tocó el tema de la colaboración. Se habían hablado hace casi dos meses ya, suficiente para saber que se llevaban bien y que podría resultar.
mi vieja va a viajar a perú así que le dije que yo quería ir a chile en joda
pero me dijo que bueno jaja
Cuando me podés recibir Manu?
Su mamá siempre había sido una mujer permisiva. Cuando Martín era más chico, le dejaba faltar al colegio varias veces solo para que se quedara acompañándola. Su padre, por otro lado, era más difícil de convencer, sin embargo, era un hombre justo, y como Martín había aprobado todo, no tenía una razón de peso para negarle el viaje que después de todo solo tendría que apoyarle un poco financieramente.
Manuel había contestado en la noche:
Wena po, en enero yo cacho por el 10?
Te podí quedar lo que necesití
Martín sonrió. Ni siquiera había estado en sus planes quedarse en la casa de Manuel y que el otro lo hubiera asumido fue gratificante.
Definitivamente iba a ser una experiencia interesante.
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Manuel no podía dormir. Había estado ordenando su departamento todo el día, tratando que estuviera más o menos ordenado, quitando las cosas que pudieran ser objeto de ser juzgado y revisando si tenía comida suficiente para un día al menos. A veces esas cosas se pasaban por alto cuando se vive solo, pues uno se acostumbra a su propio desorden, a sus cosas raras y a su falta de comida.
Martín iba a llegar –técnicamente– mañana y él lo iba a ir a buscar al aeropuerto en un par de horas. Había llamado un taxi para que los llevara a su casa de vuelta, porque andar en metro con maletas no era una buena idea, sobre todo a esas horas.
Manuel no podía dormir a pesar de que tenía que levantarse en cuatro horas más. Estaba algo inquieto. Él no era el tipo de persona de hacer amigos, y trataba de convencerse de que la relación con Martín iba a ser estrictamente profesional y esperaba que el otro lo pensara de esa forma también. Sino, las cosas iban a ser un poco incómodas. Y eso lo mantenía ansioso.
Rindiéndose de conciliar el sueño por un momento, Manuel tomó su celular y decidió revisar twitter un rato. Escribió un par de cosas y le puso favorito a las respuestas que recibía, sonriendo ante lo que sus seguidores le comentaban. Manuel a veces les sigue de vuelta cuando le caen bien o le responden mucho o cosas que le hacen reír. No le gustaba sentirse superior a las personas que lo veían, le parecía muy de ego.
Y, pensando en egos, Manuel pilló un tuit de Martín en su timeline.
Arg >> chi, junto a un emoji de un avión.
Manuel quiso golpearse la frente, pero se limitó a poner los ojos en blancos. Ciertamente nunca acordaron que iba a ser un secreto su futura colaboración, pero Manuel no sabía si estaba cómodo sabiendo que Martín daba muchas pistas.
Luego, un link de una foto de Instagram, siendo la foto de su pasaje de avión a la capital. Manuel rió suavemente.
Comentó en la foto un ¿Te salió paseo?, solo por las ganas de picar a los seguidores de Martín. Leyó varios comentarios preguntándole por qué iba a Chile, sin embargo, como siempre, Martín no respondía a nada.
Salvo a su comentario, con un: Que te haces el que no sabe, lleno de subtexto. Manuel rió, decidiendo que mejor iba a dormir porque si no de verdad abogaría que no sabía nada del viaje de Martín en vez de excusarse en que se había quedado dormido.
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El viaje no había sido tan malo. Eran como dos horas de vuelo, pero lo que había dormido había contado como una siesta. Martín no podía esperar a dejarse caer en una cama y dormir hasta siempre.
El día anterior tampoco había podido dormir muy bien por la emoción. Y ahora seguía igual de inquieto. Manuel le había dicho por mensaje que llegaba en quince minutos, así que ahora Martín estaba preocupado de buscar su maleta. Tenía puesta una sudadera con gorro y unas gafas; para esconder su rostro y cabello por si acaso, y para ocultar sus ojos hinchados por la falta de sueño.
Al pillar su maleta, la trajo consigo hasta unos asientos cerca a lo que, según él, era la entrada principal del aeropuerto porque pasaban muchos autos por enfrente. Bostezó un poco y se recargó hasta que la mochila en su espalda tocó el respaldo sirviéndole de afirme cómodo, y sus piernas las puso encima de su maleta por seguridad, tomando su celular para entretenerse hasta que Manuel llegase por él. No tenía ningún juego, así que se entretuvo mirando los comentarios de Instagram.
Sonrió al ver la reacción que esperaba. Después de responderle ese comentario a Manuel hace unas horas, varios lo habían notado y habían empezado a gritar virtualmente. Algunos no sabían quién era Manuel, y preguntaban por él, y quienes si lo ubicaban, respondían y comentaban cosas felices de que fueran amigos.
Era raro todo ese asunto, pensaba Martín frunciendo un poco el ceño, ¿cómo te podés emocionar porque dos personas se conozcan? No tenía mucho sentido para él, es decir, pensaba en la situación hipotética de sus cantantes favoritos conociéndose y le alegraba un poco, pero no al punto de perder la cabeza.
Son solo personas, ¿no? ¿Qué más daba?
Sin embargo, tal emoción hacía que Martín se sintiera feliz.
No podía esperar a tener a Manuel en algún vlog para ver las reacciones. Planeaba tomarse fotos con él, también, para que las personas tuvieran algo de farándula de qué hablar.
Mal que mal, todo tipo de publicidad es buena, ¿no?
Estoy en la entrada
Llegó el mensaje de Manuel. Martín tardó en descifrar lo que quería decir, pero finalmente alzó la mirada y entonces lo vio, para posteriormente sonreír suavemente. Iba vestido de jeans y chaqueta, sujetando su celular y mirando hacia todos lados. Buscándolo.
estoy en frente tuyo
Martín bajó sus gafas, y entonces Manuel levantó su mirada de su pantalla y le vio. Martín debió admitir que su corazón dio un pequeño salto cuando Manuel le sonrió ligeramente mientras negaba con la cabeza.
Caminó hacia él, y Martín se puso de pie. Extendió sus brazos, listo para abrazarlo. Sin embargo: Manuel le extendió la mano.
Se miraron un par de segundos y ambos cambiaron de posición, Manuel abriendo los brazos y Martín extendiendo una mano.
Se miraron de nuevo, ambos colorados.
“Ehm, está el taxi afuera, ¿vamos?”, preguntó Manuel, rápido en hablar cuando era necesario. Hizo un gesto indicando la entrada como si fuera necesario hacer algo con las manos.
“Dale, dale”, respondió Martín.
“Te ayudo con la maleta”, soltó Manuel y agarró la manija, pero Martín no reaccionó a tiempo ante lo dicho y él también estiró la mano para agarrar la manija, resultando un incómodo movimiento que provocó que Manuel la soltara al pensar que Martín no quisiera que tocaran sus cosas.
Se volvieron a mirar con expresiones de circunstancia.
“Gracias”, respondió Martín ahora, alejándose un poco de su maleta para permitir que Manuel pudiera llevarla.
Caminaron hacia afuera sin decir una sola palabra.
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El viaje hasta su casa había sido algo incómodo, pero pudo haberlo sido aún más si es que Manuel hubiera ido atrás con Martín. El taxista hacía una conversación amena sobre las direcciones pero sobretodo interesado por Martín, quien aún con sueño podía responder con elocuencia y gracia a las preguntas que iban dirigidas hacia él.
Un Martín muy diferente al de hace unos minutos en el aeropuerto, pensaba Manuel. Él, por su parte, se limitaba a estar quieto en su asiento de copiloto, esperando llegar pronto para irse a dormir y dejar que toda esa situación incómoda quedara en el pasado.
Al llegar al complejo de edificios de Manuel, el taxista se despidió después de haber sido pagado y les dejó solos. Martín fue más rápido esta vez, quizás habiendo despertado por la conversación en el taxi, y agarró su maleta de prisa.
“¿Vamos?”, preguntó.
Manuel caminó hacia el edificio y saludó al guardia, quien le dio una mirada de inspección a su acompañante. Manuel ya le había explicado la situación antes de salir, así que no hubo preguntas al respecto.
El ascensor fue rápido, puesto que su departamento estaba a penas en el tercer piso. Siguieron por el pasillo y luego entraron al lugar.
Manuel notó a Martín observando el lugar con algo de interés. El silencio gobernó entre ellos mientras se quitaba su chaqueta y dejaba sus llaves en el colgador cerca de la puerta, y Martín se quedaba de pie sin saber qué hacer en medio del salón de estar.
“¿Querí algo de tomar o comer?”, preguntó al recién llegado, intentando hacerlo sentir cómodo.
Martín estaba tenso, lo podía notar a simple vista.
“No, gracias”, respondió quieto.
Manuel frunció un poco el ceño.
“Oye, sorry si no es la recibida que esperabai, pero no he dormido bien, así que, en la mañana conversamos más, ¿bueno?”, dijo, acercándose un poco al otro y sonreírle lo mejor que pudo.
Martín se quitó las gafas, no lo había hecho en todo el camino. Las colgó en el cuello de su sudadera.
“Dale, yo igual solo quiero dormir”, explicó con una sonrisa igual de forzada.
Manuel asintió y le indicó que le siguiera.
En el salón de estar había una cama preparada para él. Era un sofá-cama, en realidad, pero en la mente soñolienta de Martín, era el mejor lugar de descanso.
“Cualquier cosa, el baño está en esa puerta”, le indicó Manuel, señalando la puerta al otro extremo, “y hay comida en el refri, sírvete no más cuando despertí o tengai hambre”, explicó, dando la media vuelta dirigiéndose a su habitación, “buenas noches”, deseó, al perderse tras la puerta de su habitación.
Ya en su cama, Manuel pensó que eso había podido ir de una mejor manera.














