AMLO y su amiga Oligarquía
Lo dijimos algunos durante años. Lo dijo apenas el periódico oficial:
No es una crítica, tampoco es el mero reporte de unos hechos, es un mensaje político: el presidente, a través del periódico dirigido por su amiga Carmen Lira, hace un recordatorio a sus aliados oligarcas: les ha ido mejor este sexenio, con su gobierno “de izquierda”, y deben conservar su alianza, “por el bien de todos”, de todos ellos -el obradorismo y la oligarquía real.
Y son, en verdad, los hechos: los más ricos de México son hoy más ricos. Es una de las verdades empíricas de la economía obradorista.
Por qué? Por qué son más ricos esos empresarios oligárquicos? Porque el presidente López Obrador es un farsante:
Usa negativamente en su retórica la expresión “la oligarquía” para hacer creer que en su “lucha épica” por “el pueblo” su enemigo son los empresarios más ricos por ser corruptos y conservadores “prianistas”, pero en realidad (además de que el obradorismo es corrupto, conservador-reaccionario y está lleno de “prianistas”) no hace nada contra esos empresarios como oligarquía incrustada en la democracia.
No sólo no los combate, se alió con ellos. El único miembro de esos grupos que se embarcó en una lucha contra AMLO es Claudio X. González. Esto lo digo sin elogio del señor X, a quien no admiro aunque sea crítico de AMLO; sólo hago un señalamiento de hecho: el hecho es que ningún empresario de la clase de González se fue a una guerra contra el presidente. Todos los demás fueron y son sus aliados, por comisión u omisión, es decir, por haber hecho negocios con el gobierno federal, por haber hecho negocios y propaganda de algún tipo para ese gobierno (Televisa, Grupo Multimedios, Grupo Andrade, Slim por sí mismo, TVAzteca en su momento contra el INE) o por haber guardado silencio mientras recibían otros beneficios.
Cuáles otros beneficios? Además de los contratos, los mayores beneficios fiscales: no haber sido sujetos a un nuevo régimen fiscal, no haber tenido que pagar tasas mayores de ningún impuesto relativo a su riqueza, ni haber sido destinatarios de impuestos progresivos, progresistas e innovadores como el impuesto a la riqueza extrema. Tan conservador en lo fiscal fue AMLO -y por eso mismo tan neoliberal en el ámbito- que en la segunda mitad de su gobierno los propagandistas tuvieron que tragar el gran sapo y empezar a descalificar la Reforma Fiscal que algunos siempre defendimos y por cuya ausencia siempre criticamos a López Obrador: empezaron a decir (mentir) que esa reforma no es necesaria, que no es fundamental a ninguna izquierda, que es una “moda progre” (el dicho del palero David Bak Geler, el otro defensor lingüístico del señor presidente), todo mientras afirmaban descaradamente que los “megaproyectos” de AMLO sí eran necesarios, exageraban sobre el salario mínimo (ahora resulta que lo que puede hacer hasta Bukele es lo más izquierdista y radical del mundo) y se contradecían diciendo que Ricardo Monreal no es de izquierda por no haber propuesto como precandidato… la Reforma Fiscal que ni realizó ni intentó ni propuso AMLO (caso de Hernán Gómez y Viri Ríos; vea el post anterior). O Monreal el pragmático priista obradorista es de izquierda igual a los propagandistas, por no proponer lo que Bak Geler no quiere que se proponga para poder defender a AMLO, o AMLO no es de izquierda como no lo es Monreal.
El resultado fáctico es uno y el mismo: los verdaderos oligarcas de este malhadado lugar no han estado ni están en su pequeña gran mayoría contra AMLO, ni el gobierno de AMLO ha estado ni estará contra esos empresarios que son la mayor cantidad de esos pocos ricos extremos hiperinfluyentes. Por eso se han transformado: son aún más ricos, más desiguales, más impunes, más abusivos. No podían no serlo si sólo se les combate en el discurso: porque en los hechos no los atacan, los contratan, y como aliados que son -y para que lo fueran- se les pone muy lejos del peligro de una justa y urgente Reforma Fiscal. Eso no es comunismo, ni otra izquierda, es otro priismo, es parte del “nuevo” marco de la relación Estado-oligarcas, es el auténtico obradorismo.