Un corazón sin Dios, es un corazón cautivo y frustrado.
Muchas veces nos preguntamos, ¿Por que nuestras oraciones no son escuchadas?
Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de un lugar a otro. Santiago 1:6









