Con tanta distracción tecnológica ya no hay tiempo para aburrirse. Al no tener aburrimiento nos falta algo, nos han quitado un cacho de esencia. Sin aburrimiento es como si no tuviésemos cualquier otra emoción o sentimiento. Imagina que no existiesen la alegría, la ira o la melancolía. Sería un mundo extraño, un puzle al que le faltan piezas.
Hoy en día somos seres humanos incompletos. Estamos notando las consecuencias.


















