Ay, con la ignorancia. Pasan los siglos y sigue siendo la misma.
No cambia nada.
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@nubis84
Ay, con la ignorancia. Pasan los siglos y sigue siendo la misma.
No cambia nada.
Los grandes artistas son aquellos que han mirado de cara a la realidad y han sobrevivido.
De este hecho no se sale ileso. Hay un precio a pagar por conocer la realidad: la soledad.
Sólo queda descender (o ascender) a la tristeza y la locura.
Cansado de odiar, te amo.
Cansado de amar, te odio.
—Miguel Hernández—
La verdad te liberará, pero te volverá loco.
Esta es la peor frase que te pueden decir:
"Te quiero. Pero..."
Hay personas que se prostituyen porque no tienen nada, y necesitan alimentar a sus hijos, llegar a fin de mes.
Lo peor es cuando reflexionan y concluyen: "Hacer felaciones es lo que me da de comer".
Egos ocultos.
Verdades a medias.
Intereses rondando.
Tengo la impresión que damos lo mejor de nosotros sólo en Internet/redes sociales, que aquí dentro mostramos nuestra mejor cara o nos sinceramos.
De mientras, fuera de esa zona, de cara a la vida cotidiana, nos mostramos más distantes, ariscos, sin empatía. Nos aislamos o amargamos donde realmente sucede la vida.
Me he dado cuenta que para ser feliz tendría que sufrir de amnesia, y así olvidar el pasado.
Cuanto más sabemos, más se expande lo que no sabemos.
Cuanto menos sabemos, más sobreestimamos lo que sabemos.
Érase un país donde todos eran ladrones.
Por la noche cada uno de los habitantes salía con una ganzúa y una linterna sorda, para ir a saquear la casa de un vecino. Al regresar, al alba, cargado, encontraba su casa desvalijada.
Y todos vivían en concordia y sin daño, porque uno robaba al otro, y este a otro, y así sucesivamente, hasta llegar al último que robaba al primero. En aquel país el comercio solo se practicaba en forma de embrollo, tanto por parte del que vendía como del que compraba. El gobierno era una asociación creada para delinquir en perjuicio de los súbditos, y por su lado los súbditos solo pensaban en defraudar al gobierno. La vida transcurría sin tropiezos, y no había ni ricos ni pobres.
Pero he aquí que, no se sabe cómo, apareció en el país un hombre honrado. Por la noche, en lugar de salir con la bolsa y la linterna, se quedaba en casa fumando y leyendo novelas.
Llegaban los ladrones, veían la luz encendida y no subían.
Esto duró un tiempo; después hubo que darle a entender que si él quería vivir sin hacer nada, no era una buena razón para no dejar hacer a los demás. Cada noche que pasaba en casa era una familia que no comía al día siguiente.
Frente a estas razones el hombre honrado no podía oponerse. También él empezó a salir por la noche para regresar al alba, pero no iba a robar. Era honrado, no había nada que hacer. Iba hasta el puente y se quedaba mirando pasar el agua. Volvía a casa y la encontraba saqueada.
En menos de una semana el hombre honrado se encontró sin un céntimo, sin tener qué comer, con la casa vacía. Pero hasta ahí no había nada que decir, porque era culpa suya; lo malo era que de ese modo suyo de proceder nacía un gran desorden. Porque él se dejaba robar todo y entre tanto no robaba a nadie; de modo que había siempre alguien que al regresar al alba encontraba su casa intacta: la casa que él hubiera debido desvalijar. El hecho es que al cabo de un tiempo los que no eran robados llegaron a ser más ricos que los otros y no quisieron seguir robando. Y por otro lado, los que iban a robar a la casa del hombre honrado la encontraban siempre vacía; de modo que se volvían pobres.
Entre tanto los que se habían vuelto ricos se acostumbraron a ir también al puente por la noche, a ver correr el agua. Esto aumentó la confusión, porque hubo muchos otros que se hicieron ricos y muchos otros que se volvieron pobres.
Pero los ricos vieron que yendo de noche al puente, al cabo de un tiempo se volverían pobres. Y pensaron: «Paguemos a los pobres para que vayan a robar por nuestra cuenta». Se formaron contratos, se establecieron los salarios, los porcentajes: naturalmente siempre eran ladrones y trataban de engañarse unos a otros. Pero como suele suceder, los ricos se hacían cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.
Había ricos tan ricos que ya no tenían necesidad de robar o de hacer robar para seguir siendo ricos. Pero si dejaban de robar se volvían pobres porque los pobres les robaban. Entonces pagaron a los más pobres de los pobres para defender de los otros pobres sus propias casas, y así fue como instituyeron la policía y construyeron las cárceles.
De esa manera, pocos años después del advenimiento del hombre honrado, ya no se hablaba de robar o de ser robados sino solo de ricos o de pobres; y sin embargo todos seguían siendo ladrones.
Honrado solo había habido aquel fulano, y no tardó en morirse de hambre".
Ítalo Calvino.
La oveja negra.
Lo que me mata hace más fuertes a otros.
Ya sé cuál es el sentido de la vida:
Actuar.
Estamos actuando, ya sea para interpretar un personaje.
Actuamos, ya sea para moverse.
Movimiento.
Para producir acontecimientos.
En el futuro todo el mundo será creador, pero nadíe hará caso a esas creaciones porque estará ocupando creando.
Seremos el único espectador de nuestras propias creaciones. Cada uno valorará lo suyo, como si no existiese nada más.
Es curioso, por un lado él/ella ama más pero apenas da muestras de cariño, mientras que por la otra parte, hay menos amor, pero da más muestras de cariño.
Cierta verdad por parte de Nassim Taleb:
Nunca convencerás del todo a alguien de que está equivocado; solo la realidad podrá convencerlo
Cuando somos pocas personas, cooperamos. Cuando comienza a haber una gran número de personas, competimos.
Por eso hoy en día, con el exceso de población, hay tanta competividad en la sociedad.