jueves 30 de noviembre de 2017.
Último día de la actividad, el sol nos hizo ubicarnos bajo la sombra de un árbol, a pesar del sol estuvo fresca la mañana. Hoy hubo menos gente a la vez, pero siempre hubo movimiento, gente que se acercaba, se interesaba por saber y que contaba su historia. Hoy hubieron historias fuertes, que me hicieron dar cuenta que necesito un poco más de preparación para poder aconsejarlas de la mejor manera. Con historias tan íntimas y la confianza del momento, me dejan pensando en mi propio poder al momento de aconsejar y no quisiera equivocarme. Por un lado, tenemos la informalidad de un grupo de amigas, algo casual que quizás haga que las mujeres se sinceren más. Pero por otro lado, quizás sea importante el apoyo sicológico en este proyecto por medio de una persona, un poco escondida entre los presentes, para que quien esté contando no se sienta intimidada. Es algo que me queda para reflexionar.
Estas fueron algunas historias:
• Un policía de tránsito le dijo a una chica que se quedó botada con el carro “ay mi amor!” y la trató como una niña chiquita que no sabía lo que era una grúa.
• Conversaciones sobre las estrategias para devolver el saludo al acosador de la calle, como ciertos videos en youtube que salen.
• Una chica tiene un acosador que no para de llamarla a pesar de que lo ha bloqueado y le ha dicho que no quiere que hablar con él más.
• Una señora contó que ella quería matar a su esposo... porque ha aguantado demasiado. Su esposo le ha pegado, ciego por los celos. Se separaron unos años pero volvieron porque tiene un hijo chico, pero sigue grosero, le grita a ella y a los hijos. ¿Qué es mejor, el trauma de los hijos por tener padres divorciados o que los hijos crezcan con un rol negativo en sus vidas, creyendo que así se debe tratar a las mujeres y que las mujeres crean que así se merecen ser tratadas? Dice que el hijo ya está tratando grosero a sus hermanas. Le di un brochure del CEPAN (Centro de Apoyo para Mujeres) con números de teléfonos de emergencia para cualquier cosa. Traté de animarla a buscar ayuda.
• “No somos unas pocas, somos miles.”
• Una señora que vendía loto contó como su compromiso le pegaba, le pedía que le haga té y se lo tiró en el brazo, ella con su bebé chiquita logró dejarlo, se fue de su pueblo a Guayaquil y no la volvió a molestar. Ella se enteró que con dos mujeres más que estuvo él también les pegó. Yo le pregunté por qué no lo denunció, dijo que porque su mamá era no vidente y no le podía dar esa preocupación a su mamá.
• Una señora contó que su hijo tenía problemas de hablar, cuando se lo operó de una hernia cambió completamente su personalidad y ahora les grita y trata mal a sus padres, ella ya no lo puede cuidar, lo tienen amarrado porque rompe botellas y los amenaza con cortarlos.
• Una chica contó que caminando por la calle, un hombre mayor pasó a lado de ella y después de avanzar unos diez pasos él se regresó y se le acercó y le dijo “mamita me gustaría lamerte....” y un montón de groserías asquerosas y explícitas que no quiso repetir.
• Indignación cuando hay un caso de acoso y quienes están cerca no hacen nada al respecto.