—Plantéatelo así. Imagina que vas por una larga avenida y ves un carrito de bebé cayendo cuesta abajo, sin rastro de la madre. ¿Harías algo por pararlo? Seguro que sí, aunque fuese un niño desconocido, con retener el carro podrías estar salvando su vida —relató como quien cuenta un cuento y después prosiguió—: Entonces, me arriesgué a ayudarte por el mismo motivo por el que me fijé en ti. —¿Porque soy un bebé? —bromeé para quitarle hierro al asunto. —No, porque hay cosas que se hacen como actos reflejos. Deberías aprender a actuar más y pensar menos. Deja de buscarle el sentido lógico a lo que te rodea. La vida no es únicamente racionalizar las cosas, es también saber sentirlas. Me gustas, te seguí y eso llevó a que pudiera echarte un cable con el tío ese e incluso a que hoy estemos aquí, así.
Iris Mackenzie. Cortocircuito









