Tengo muchísima sed de unos besos dulcemente tiernos, que acunen mis madrugadas de amor bonito.
-Yobana Lemm
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Tengo muchísima sed de unos besos dulcemente tiernos, que acunen mis madrugadas de amor bonito.
-Yobana Lemm
Joachim Schwabing - Acunar los crujidos.
Joachim Schwabing – Acunar los crujidos.
Comparto la obra Acunar los crujidos, de Joachim Schwabing, con el explícito consentimiento del autor.
Descarga gratuita en formato pdf.
eBook-en-PDF-Acunar-los-crujidos
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Joachim Schwabing - El código.
Joachim Schwabing – El código.
El código.
Desde la villa se podía observar el árbol y a su cuidador sobre la breve colina. Habitante a sus raíces, cuando los colonos llegaron al llano él ya estaba allí. Un muchacho entonces, el anciano disponía de frazadas y ropajes y utensilios para cocinar y comer muy desgastados por el uso. Para no incomodar a quienes habitaran la villa, siempre había bajado de noche al río a asearse;…
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Joachim Schwabing - Eikasia.
Joachim Schwabing – Eikasia.
Eikasia.
La piedra, la roca, concebía constante el rumor; los haces de luz se ordenaban en él, ordenando los muros a su vez.
——
© Protegido.
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Purdah IV - Imaginen ... XLV.
Purdah IV – Imaginen … XLV.
¿ Recuerdan a la mujer que fue el centro de la narración en tres textos anteriores ?
¿ Recuerdan también aquella comunidad de conciencia ? Imaginen ahora, y entre sus miembros, arraigando como la esperanza de un resarcimiento, este desasosiego: quienes en la empresa ocuparan puestos de responsabilidad tales que les permitieran asistir a reuniones, habrían de, al menos, sospechar, que aquellos…
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Joachim Schwabing - Metástasis de la metáfora.
Joachim Schwabing – Metástasis de la metáfora.
Metástasis de la metáfora.
Resonó el timbre del teléfono en el salón principal y descendió por las escaleras hasta él. Levantó el auricular, saludó y esperó. La familiaridad del sonido de la voz condujo pronto la identificación de que era su propia voz. Pronto también identificó como suyo el contenido que la voz canalizaba.
El solo habitante del caserón destruyó el teléfono, retiró los…
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Joachim Schwabing - La oscuridad y sus lobos.
Joachim Schwabing – La oscuridad y sus lobos.
La oscuridad y sus lobos.
Ascendía por las escaleras sosteniendo la última caja entre las palmas de las manos. Pensó en un color. Alcanzó la entreabierta puerta del apartamento, cruzó su umbral y la empujó tras de sí sin dejar de caminar. De vuelta en la habitación, recordó el color y lo desechó. Observó las cajas apiladas contra las paredes. Apenas se puso de puntillas para alcanzar el vacío…
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Imaginen ... esta hostia. XXXIII.
Imaginen … esta hostia. XXXIII.
Imaginen una empresa. Imaginen que tuviera una presidenta la cual, cuando fuera preguntada por cuál sería el objetivo de éxito de su institución, afirmara:
– Querría el mismo éxito que el de la Iglesia Católica … una empresa con dos mil años de historia.
Imaginen la ambición.
Y la astucia.
En esa respuesta se recogería la idea de la fe: la presidenta parecería creer en que el éxito de una empresa…
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