ft. ( adela )
"¿y por qué debería hacer feliz al otro a mi costo emocional? quiero ser honesta pero sé demasiado. sé como va a repercutir y debo cuidar mis palabras. es mejor si me quedo callada. cuando digo algo, digo demasiado. el flujo no se detiene hasta que estoy satisfecha. ¿y después qué? ¿me quedo sola? no quiero quedarme sola." su respiración empezó a volverse temblequeante. "nada nunca va a ser fácil. solo... no quiero perder lo que tengo. he pasado por mucha mierda para tener la mínima sensación de que sé que carajo estoy haciendo." su usualmente limpio vocabulario terminó por agotarse cuando se aproximó una sensación que creyó había olvidado. "sabes lo que dicen: la ignorancia es una bendición. mentir está bien mientras que lo hagas por buenas intenciones, ¿no?" sus ojos vidriosos se fijaron por primera vez en los ajenos. "no quiero perderlo. todo es tan frágil y lo quiero sostener en mis manos pero se me escapa. no puedo mantener el castillo de naipes en pie en medio de una ventisca." ( @adelcv )
“es cierto que el silencio a veces es mejor que las palabras, pero no cuando estas acuchillan a diestra y siniestra tu consciencia” formuló, sintiendo como el nerviosismo cundía cierto pánico en sus manos, las cuales ahora arrugaban inquietas su pantalón. el muchacho se consideraba un maestro del guardar, siendo su corazón el cofre que bombeaba buenas vibras y a su vez atesoraba penumbrosas memorias que quería dejar olvidadas en la sombra de este. “la soledad es relativa. por más sola que estés, la conciencia cuenta como compañía incondicional. tan solo tendrías que trabajar en convertirla en una amiga más que potencial enemiga” prosiguió en responder, ignorando la resequedad que el brutal trago había arraigado en su cavidad bucal. “¿por qué te preocupas en tenerle una explicación a todo? tal vez debas dejar de calcular, y sentir más” puntualizó con seriedad, aplicando con aquella oración el miedo que ensambló gran parte de su adolescencia en un tremuloso periodo. “en este caso, el antónimo que confiere la mentira no puede justificarse como bueno bajo ninguna circunstancia” tenía una negación con la existencia de tal acción, esa que evadía a toda costa. como si fuera su némesis, siendo luca la víctima que corría despavorida por su vida ante su presencia. “déjalo caer. que se derrumbe no significa que puedas volver a construirlo —inclusive mejor de lo que antes era” suspiró con pesadez, tomando la decisión de arropar a la fémina entre sus brazos. si había algo que le habían enseñado sus múltiples abuelas, era que no había mejor remedio que la presencia de contención cuando el colapso se hacia tanto de la mente como cuerpo de uno.
















